Patrimonio Histórico

Aqua Onobensis: Un recorrido arqueológico por el acueducto romano

  • En el estudio de la Universidad de Huelva se sitúa su cronología en el I-II siglo d. C.

Trabajos que se vienen realizando para acondicionar toda la zona de la Fuente Vieja. Trabajos que se vienen realizando para acondicionar toda la zona de la Fuente Vieja.

Trabajos que se vienen realizando para acondicionar toda la zona de la Fuente Vieja. / Alberto Domínguez

Aqua onobensis es el trabajo que, coordinado por los profesores Javier Bermejo Meléndez y Juan M. Campos Carrasco de la Universidad de Huelva, analiza el acueducto romano de nuestra ciudad y que ahora se publica con el patrocinio de Aguas de Huelva.

Un trabajo que se incluye dentro Plan de Investigación de la Zona Arqueológica de Huelva que responde al acuerdo firmado el 16 de febrero de 2016 entre la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía y la Universidad de Huelva. Un protocolo que se enmarca en el tiempo de reacción al expolio del Yacimiento del Seminario-La Orden que movilizó a la ciudadanía onubense en pro del patrimonio histórico.

Este Plan de Investigación de la Zona Arqueológica de Huelva que promueve la UHU “plantea la necesidad de recopilación, sistematización e interpretación de todos los testimonios arqueológicos de la ciudad de Huelva, entendiendo el estudio dentro de un verdadero proyecto de arqueología urbana”, destacan los autores de la monografía. El primero de los trabajos abordados por la UHU en este plan ha sido el diagnóstico del Plan Parcial 8 y ahora aborda el acueducto de Huelva, con nuevos diagnósticos, le seguirá la Isla de Saltés.

Juan Campos señala que “su aportación es el ofrecer el primer gran estudio del acueducto, anteriormente había algo menos interdisciplinar, ahora cuenta con nuevos trabajos de campo incluso entrando en las galerías”. El libro publicado “ofrece información destinada a la comunidad científica, pero igualmente se le ha querido dar un carácter divulgativo para que tuviera acceso toda la sociedad en general y el gran público”.

Entre las aportaciones que ofrece el estudio de la Universidad de Huelva está el hecho de determinar claramente que se trata de un acueducto de época romana del siglo I-II d. C.

En opinión del profesor Juan Campos, el abastecimiento de agua para la población que se toma en El Conquero debió acarrearse en la antigüedad con transporte de animales y son los romanos los que ponen en marcha un trabajo de ingeniería para abastecer a la ciudad cuando esta y su puerto adquiere mayores dimensiones: “Debió surtir la demanda de la flota de este puerto, tan necesaria no solo para las actividades de consumo propio sino para los navíos que circulaban y trasegaban por las rutas comerciales de larga distancia mediterráneas y atlánticas”.

Se entiende también que el acueducto romano de Huelva ha sido, con diferencia, la obra de ingeniería civil más significativa e importante del panorama arqueológico de Huelva. Su trazado, en la mayor parte del recorrido, discurre de manera subterránea captando el líquido elemento de las capas permeables de los cabezos.

Tras conocer los trazados que han llegado a día de hoy de las galerías, se ha realizado igualmente un análisis geomorfológico e hidrológico. Esto ha supuesto un apartado esencial en el análisis efectuado ya que, como indican en la monografía, “a día de hoy, se acepta que la captación de agua se produce mediante infiltración, sin embargo, carecemos tanto de estudios fisicoquímicos y microbiológicos generales de las aguas, como de datos sobre el origen de las mismas y el estadio o relación con posibles afecciones contemporáneas. De manera similar se conocería la variabilidad climática interna del acueducto, desconocida a día de hoy en sus distintos sectores y componentes (paredes, suelo, agua, etc.)”.

Una de las aportaciones de la monografía se encuentra en contextualizar el acueducto de Onoba entre las provincias occidentales. El profesor Juan Campos destaca el hecho de que “si la mayoría de los acueductos se abastecen de agua de un manantial, este lo hace del agua del propio cabezo, de las bolsas de agua de lluvia que luego se van filtrando”.

Se constata, igualmente, en el estudio que el acueducto de Onoba es una de las estructuras hidráulicas romanas mejor conservadas en el extremo occidental de la provincia Bética. La singularidad de la obra, tanto por la forma de captación del agua como por el sistema constructivo empleado para conducirla a la ciudad, torna necesario posicionarla en el contexto de los acueductos para abastecimientos urbana en el Occidente del Imperio a día de hoy.

En cuanto a la construcción se entiende debió tener un alto costo por lo que se presume en la investigación realizada que debió ser asumido por la administración municipal y pro particulares, como parte de las acciones evergéticas que practican los ricos y notables de las ciudades romanas, pero la parte técnica del planteamiento y construcción de la obra tuvo que venir de la participación imperial. Las galerías del acueducto onubense se entiende que debieron llevarse a cabo por equipos de especialistas experimentados en este tipo de trabajos. Se apunta a la participación de mineros del Andévalo, personas especialista en la extracción de minerales y para la evacuación de aguas para lo que empleaban galerías hidráulicas subterráneas.

La actuación integrará la zona alta con la baja de las casas de la Barriada de las Colonias. La actuación integrará la zona alta con la baja de las casas de la Barriada de las Colonias.

La actuación integrará la zona alta con la baja de las casas de la Barriada de las Colonias. / Alberto Domínguez

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