educación | un gran acto en la antesala del quinto centenario del descubrimiento de américa

25 AÑOS DE LA MERCEDEl inicio universitario de Huelva

  • La inauguración del curso académico 1991-92 constituyó todo un acontecimiento para la vida de la provincia de Huelva

  • Por una vez todos apostaron por el futuro de la juventud

Alumnos en el Campus de la Merced que celebra las bodas de plata de la apertura de sus aulas a la Universidad de Huelva en 1991. Alumnos en el Campus de la Merced que celebra las bodas de plata de la apertura de sus aulas a la Universidad de Huelva en 1991.

Alumnos en el Campus de la Merced que celebra las bodas de plata de la apertura de sus aulas a la Universidad de Huelva en 1991. / reportaje gráfico: alberto domínguez

No se consiguió sin esfuerzos. La Universidad de Huelva es el fruto de una reivindicación de los onubenses que, por una vez en la historia, pusieron todos proa en común hacia un mismo horizonte; aunque fue necesario zarandear a algunos para despertarlos. Se visualizaba así los resultados de aquella manifestación del 3 de marzo de 1988 cuando se reivindicó las tres facultades para Huelva, Derecho, Empresariales e Historia.

Aquellos esfuerzos se materializaron en la apertura del antiguo convento de la Merced para convertirlo en el primero de los campus universitarios que el ciudadano visualizaba en el corazón de la ciudad. Veinticinco años y aún continúa siendo referente de una reivindicación y de un proyecto de futuro del que Huelva soñó para su juventud. Hasta el momento han pasado por este centro muchos alumnos, que consolidan el proyecto universitario que se extiende de a los campos del Carmen y de La Rábida.

El camino aún continúa y no es nada fácil. De aquel 30 de octubre de 1991 Huelva Información fue testigo de un acontecimiento histórico que está contado en las páginas de nuestra hemeroteca, a la que ahora acudimos para situar el inicio de un curso académico especialmente singular. El Campus de la Merced se sumaba a consolidar el proyecto de universidad que todavía quedaba algún tiempo para formalizarse. Era el curso académico 91-92, en plena celebración del Quinto Aniversario del Descubrimiento de América.

Aquel acontecimiento movió a la ciudad, Huelva notaba más cerca la llegada de su Universidad. Hasta ese momento lo que se contaba era con lo que se llamaban Centros Universitarios de Huelva. La vicerrectora, Ana Sánchez, luchó bastante en aquel proyecto, el rector de la Universidad de Sevilla, Javier Pérez Royo, a la que pertenecían los estudios impartidos en Huelva lo reconoció públicamente en la jornada inaugural. Ella fue la que convenció a la Consejería de Educación y a él mismo de la necesidad de dar independencia a los centros onubenses.

El curso académico ya estaba en marcha, aunque en La Merced se abría con un mes de retraso por los problemas propios de una nueva puesta a punto del viejo convento, hasta hacía poco utilizado como hospital provincial, dependiente de la Diputación de Huelva, que fue la que cedió las instalaciones a la Universidad de Huelva, como en la actualidad continúa siendo. Comenzaban algo más tarde los alumnos de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales y los de la Escuela de Graduados Sociales. En contrapartida estrenaban un edificio de características nobles y de importancia histórica para la ciudad. El vicerrectorado compartía espacio con los alumnos de Empresariales, Derecho y Graduado Social.

La rehabilitación de la sede universitaria de La Merced costó a la Consejería de Educación un total de 600 millones de pesetas. El edificio contaba en su apertura con capacidad para acoger a 1.800 alumnos, con salón de actos, biblioteca, cafetería y espacios abiertos.

La inauguración de la sede universitaria contó con la presencia del consejero de Educación, Antonio Pascual; el rector de la Universidad de Sevilla, Javier Pérez Royo; Alfonso Garrido Ávila, delegado del Gobierno en Andalucía; Juan Ceada, alcalde de Huelva; y Domingo Prieto, presidente de la Diputación de Huelva. Y una larga lista de autoridades que abarrotaron el salón de actos, hasta tal punto que un espacio universitario para los jóvenes, no tuvo sitio para que estos pudieran participar en la apertura.

Los discursos del día planteaban cómo definir la nueva Universidad que se iba creando. Antonio Pascual abogó por la necesidad de profundizar en la "democratización de la Universidad andaluza". La propuesta es alejarse de institución académica elitista: "La juventud andaluza ha crecido cultural y educacionalmente y, por lo tanto, exige y está en condiciones de acceder a niveles de cultura y enseñanza superiores. Este proceso de democratización de los estudios universitarios da al traste con una concepción de la Universidad elitista y centrada en la formación de una determinada clase social, que así aseguraba la reproducción generacional de sus privilegiados". Por su parte, Javier Pérez Royo inició la intervención señalando que la vieja definición de Universidad hecha por Ortega y Gasset, que la caracterizaba por servir para la formación de élites, ya no servía porque actualmente el ocho por ciento de la población comprendida entre 18 y 65 años estudiaba una carrera. "La definición actual -afirmó- es la de Universidad de masas, cuyo prólogo lo encontramos a finales de los sesenta".

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