72 años de la gran nevada en Huelva: así fue el día que la capital se vistió de blanco
Aquella tarde de 1954, los balcones se llenaron de niños que descubrían por primera vez el "arte de la bola de nieve". Huelva se vio envuelta en una inmensa sábana blanca que recordaba a las grandes capitales europeas
Así fue la última gran nevada que cayó en Huelva hace más de 70 años
Hoy se cumple un aniversario redondo de uno de los fenómenos meteorológicos más extraordinarios del siglo XX en el sur de España. El 2 de febrero de 1954, la ciudad de Huelva vivió una jornada histórica que ha quedado grabada en la memoria colectiva y en el archivo gráfico de la provincia: la última gran nevada que llegó a cuajar en sus calles. Durante más de tres horas, la fisonomía urbana de la capital onubense se transformó en un paisaje propio de un cuento invernal, dejando estampas irrepetibles que hoy rescatamos para el recuerdo.
Todo comenzó en la festividad de la Candelaria. Alrededor de las seis de la tarde, los primeros copos empezaron a caer de forma abundante, sorprendiendo a una población que no estaba acostumbrada a ver el cielo deshacerse en blanco. Según recogen crónicas de la época y el periodista Eduardo Sugrañes, tras un breve paréntesis, la nieve cayó de forma continua hasta las diez y media de la noche, acumulando un espesor de hasta diez centímetros.
Este hito no solo trajo belleza, sino también importantes complicaciones técnicas. La capital quedó incomunicada telefónicamente con el resto del país y el peso de la nieve provocó averías eléctricas y caídas de cables en zonas como El Chorrito alto. De hecho, el histórico diario Odiel tuvo serias dificultades para sacar su edición del día siguiente, y las icónicas fotografías de Rodri (exalcalde de la ciudad) no pudieron revelarse hasta el día 4 debido al gran apagón que dejó a la ciudad a oscuras.
De la Plaza de las Monjas al Conquero: Huelva en blanco y negro
El escritor Diego Lopa Garrocho, en su obra Las caras de Huelva, describe con maestría la "ilusionante alegría" que invadió a los vecinos. Aquella tarde de 1954, los balcones se llenaron de niños que descubrían por primera vez el "arte de la bola de nieve". La Plaza de las Monjas, la Calle Concepción y La Placeta se convirtieron en el epicentro de batallas de pelotazos, una estampa de júbilo que contrastaba con el frío intenso.
Muchos onubenses se desplazaron a los miradores del Conquero para contemplar una panorámica magnífica: una Huelva envuelta en una inmensa sábana blanca que recordaba a las grandes capitales europeas. Fue un espectáculo visual que solo los mayores de setenta años pueden relatar hoy en día con propiedad, ya que desde entonces, aunque el termómetro ha marcado temperaturas mínimas históricas, la nieve se ha resistido a volver a cuajar en la capital.
Siete décadas después, las fotografías de Adolfo Rodríguez "Rodri" y Manuel Sanmiguel siguen siendo el testimonio vivo de una Huelva que supo lo que era la belleza y el rigor del invierno más puro. Una efeméride que cada 2 de febrero invita a mirar al cielo con la esperanza de que, algún día, la historia vuelva a repetirse.
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