España

Tormenta en la Guardia Civil

El director operativo adjunto de la Guardia Civil, Laurentino Ceña (i) El director operativo adjunto de la Guardia Civil, Laurentino Ceña (i)

El director operativo adjunto de la Guardia Civil, Laurentino Ceña (i) / J. M. Cuadrado Jiménez / Ef / Archivo

El cese del jefe de la Comandancia de Madrid, Diego Pérez de los Cobos, después de que la Guardia Civil remitiera a la jueza un informe muy crítico con la gestión del Ejecutivo ante la manifestación del 8 de marzo ha desatado una tormenta en el cuerpo que ha provocado incluso la renuncia de su número dos.

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, desvinculó los cambios de ese informe en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, comparecencia en la que inicialmente no estaba prevista su presencia y en la que también informó del desbloqueo del último tramo de la equiparación salarial de policías y guardias civiles con las policías autonómicas.

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Su comparecencia se producía poco después de que el hasta ahora director adjunto operativo (DAO) de la Guardia Civil, Laurentino Ceña, le solicitara su relevo. Ceña ya se había jubilado, pero continuó en su cargo por la pandemia del coronavirus y se había comprometido a mantenerse hasta el 2 de junio. El puesto de Ceña, máximo cargo operativo del instituto armado, lo asumirá Pablo Salas, hasta ahora máximo responsable de Información de la Guardia Civil.

La renuncia del DAO la han aplaudido las asociaciones de guardias civiles, que la interpretan como un rechazo a las "injerencias políticas" en el instituto armado.

Al malestar interno se ha sumado la exigencia de responsabilidades por parte de la oposición, cuyo principal partido, el PP, ha pedido la "destitución inmediata" del ministro.

Equiparación salarial

El ministro anunció el desbloqueo de 237 millones de euros para completar la equiparación salarial de policías y guardias civiles, pero también negó cualquier improvisación en esa decisión, como demuestra -dijo- que se trató en la comisión de subsecretarios preparatoria del Consejo de Ministros del pasado jueves.

Entonces no se conocía el contenido del informe de 83 páginas que la Guardia Civil ha remitido a la titular del Juzgado de Instrucción número 51 de Madrid dentro de su investigación sobre un posible delito de prevaricación por parte del delegado del Gobierno en Madrid, José Manuel Franco, por no prohibir manifestaciones a comienzos de marzo, en especial la del 8-M con motivo del Día de la Mujer.

El informe concluye que no debió permitirse ninguna manifestación en Madrid desde el 5 de marzo y que las autoridades gubernamentales tenían un "profundo conocimiento" de los riesgos de transmisión de la Covid-19 en los días anteriores al 8-M.

Ese informe indica que entre el 5 y el 14 de marzo se celebraron en Madrid 130 reuniones o manifestaciones sin que la Delegación del Gobierno planteara ninguna objeción y otras 35 fueron desconvocadas.

También incluye advertencias de organismos internacionales, aunque incluye errores como fechar la declaración de la pandemia por la OMS el 31 de enero, cuando en esa fecha se declaró la emergencia sanitaria internacional.

Sanidad admitió que en aquellas fechas ya existía una recomendación de Sanidad de evitar grandes aglomeraciones en espacios cerrados y de personas procedentes de países considerados de alto riesgo, y en el caso del congreso evangélico se daban ambas circunstancias, con la esperada presencia de personas de 120 países.

En cualquier caso, el informe obra en el juzgado, que ha citado a declarar como investigado al delegado del Gobierno el próximo 5 de junio, y el ministro ha dicho desconocer su contenido, como tampoco debía conocerlo Pérez de los Cobos, dado que, cuando los agentes actúan como Policía Judicial, solo pueden responder ante la autoridad judicial, como determina la ley.

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