María de los Ángeles Infante, presidenta de la Fundación Blas Infante

"Blas Infante estaría hoy con la razón y con la justicia"

  • Tenía seis años cuando los falangistas entraron en su casa para llevarse a su padre. Nueve días después, fue fusilado. Tiene la Medalla de Oro de Andalucía por su esfuerzo en difundir la obra de Blas Infante, preside la Fundación Blas Infante, por lo que no cobra nada.

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-El 11 de agosto se cumplirán 75 años del fusilamiento de su padre. ¿Qué siente?

-Se van a cumplir 75 años, pero las imágenes están en mi mente como en aquellos días. Recuerdo su obra continuamente. Tengo una primera edición del Ideal Andaluz casi desencuadernado, de tanto usarlo.

-¿Le ha dado muchas vueltas a lo que ocurrió aquel 2 de agosto de 1936, cuando se lo llevaron?

-Hay que dárselas... ¡Fue muy duro! Era el día de mi santo, la Virgen de los Ángeles. Mi madre escribió una carta donde lo cuenta todo. La salida de mi padre esposado la vimos toda la familia. Yo tenía seis años.

-¿Cómo lo recuerda?

-Lo sacaron por una cancelita de nuestra casa de Coria, no por la puerta principal. Recuerdo una imagen: al llegar a un poyete, mi padre se volvió y dijo algo a aquellos hombres. Mi madre me contó después que les dijo que no destruyeran los protocolos notariales, que hicieran lo que quisieran con sus cosas, pero que respetaran eso. Le contestaron: "Ya vendrá otro notario". Porque pensaban asesinarlo. 

-Sobre la idea de asesinarlo desde el principio se ha especulado mucho…

-Tenían orden de aplicarle la Ley de Fuga y darle un tiro antes de llegar a Sevilla. El sargento Crespo, que mandaba el grupo, lo esposó. Después encarcelaron al sargento Crespo, por incumplir la instrucción de que Blas Infante no llegara vivo a Sevilla. Mi madre, tiempo después, se encontró a este hombre, y él le dio detalles.

-¿Qué le dijo?

-Mi madre le comentó al sargento Crespo: "Lo que no le perdono a usted es que lo esposara". Él contestó que gracias a eso le salvó la vida de momento.

-¿Por qué cree que lo asesinaron?

-Para la gente que ganó la guerra era muy molesto. ¿Qué me dice de las cosas que quería para Andalucía? ¿Qué me dice de la reforma agraria? ¿Qué me dice de su ideal para que los andaluces no fueran analfabetos, sino hombres libres? Era muy molesto.

-Se habló incluso de una venganza familiar.

-Se ha comentado, pero yo no tengo pruebas de nada.   

-Su madre suplicó al gobernador civil para que no lo asesinaran.

-Mi madre era sobrina del gobernador civil de Sevilla, Pedro Parias, el primero que puso Queipo de Llano. Se arrodilló ante él y le pidió que salvara a mi padre. Pero no lo salvó. No obstante, ella le echaba más culpa a sus primos que al gobernador.

-¿La conclusión sería que había que eliminarlo?

-Él sabía que estaba en una espiral de peligro. En 1916 ya escribió: "Y si en la lucha que llevamos emprendida nos sorprende la muerte, iremos a ella con la satisfacción del deber cumplido". Tenía enemigos en los dos bandos, en el franquismo y en el Frente Popular, que también lo había amenazado de muerte.

-¿Cómo fue la amenaza del Frente Popular?

-Mi padre les dijo en un mitin que sin trabajo, sin cultura y sin orden no tendrían enfrente nada más que las ametralladoras. Entonces uno del Frente Popular dijo: "a Blas Infante hay que quitarlo de en medio". Pero otro le contestó que era un hombre bueno. Más tarde fueron a casa y le retiraron la pistola que tenía para defenderse. Estaba amenazado por unos y otros.

-¿Blas Infante es un mito ?

-No es un mito, sino que sigue plenamente vigente. Se adelantó muchísimo a su tiempo. Fíjese que escribió sobre la plena igualdad de la mujer en 1919. Y escribió cosas sobre las crisis que son de actualidad.

-¿Qué diría de la crisis  que sufrimos ahora?

-Quizá lo mismo que dijo en 1920, en La dictadura pedagógica, donde escribió: "La crisis actual, antes que una crisis política y económica, es una crisis humana".

-El andalucismo parece que está en decadencia.

-No está en decadencia. Durante más de 40 años no se podía hablar de eso. La doctrina de Blas Infante la habían arrojado a la fosa común, con su cuerpo. Lo primero es conocer su obra. Muchos aún la desconocen.

-¿Reconoce a algún partido de ahora como heredero de la obra de Blas Infante?

-A ninguno. Lo digo rotundamente.

-Pues todos se consideran andalucistas…

-Me mantengo al margen de la política de partidos. La Fundación Blas Infante se ha mantenido con independencia. Yo sólo voy a los actos institucionales.

-En el Parlamento de Andalucía, el portavoz del PSOE dijo que su padre estaría con los indignados…

-En fin… No lo quiero ni hablar. No sé bien lo que hay en los indignados. No se puede aceptar que digan eso. Mi padre estaba indignado con la realidad de la Andalucía de su época.

-¿Con quién estaría hoy?

-Estaría con la razón, con la justicia… Estaría con lo que fuera bueno para la Andalucía que él quería, la del trabajo y el orden. Él criticaba que hubiera señoritos en los casinos y obreros en las tabernas.

-Una curiosidad. ¿Fue islamista Blas Infante?

-Esa es una tontería que se ha dicho, pero no es cierto.

-Otros dicen que era bastante católico…

-Admiraba a Santa Teresa y a San Juan de la Cruz, al que pintó él mismo en un cuadro. Era benefactor del convento de las Madres Dominicas de la calle San Vicente, de Sevilla. Tenía amistad con una monja llamada Madre San Miguel. Esa religiosa escribió una carta a Queipo de Llano, pidiendo que lo dejaran libre. Queipo le contestó que no se metiera en cosas que le podían ocasionar disgustos. Una vez, en Navidad, mi padre regaló al convento un Niño Jesús, que llenó de caramelos y bombones en la confitería de Rafael Ochoa, que perteneció a las Juntas Liberalistas.

-Usted no olvida. ¿Pero ha perdonado a los asesinos de su padre?

-Yo soy católica, debo perdonar. Perdono, pero no olvido. No le deseo nada malo a quienes lo asesinaron. Pero no olvidaré nunca que él fue asesinado, sin juicio, sin posibilidad de defenderse, sólo por sus ideas.

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