La Virgen del Rocío arropa bajo su manto a los rocieros más pequeños durante La Candelaria

Algunos de ellos apenas sostenidos en brazos, otros dando sus primeros pasos, todos envueltos en la emoción contenida del momento

La Candelaria ilumina El Rocío: el Santuario se enciende con la luz de los rocieros

Uno de los bebés que se ha presentado a la Virgen del Rocío este domingo. / Hermandad Matriz de Almonte

La Virgen del Rocío ha recibido a los devotos más pequeños. Bajo la luz serena de la mañana y el recogimiento propio del Santuario, la Blanca Paloma volvió a convertirse en el centro de todas las miradas y de todas las plegarias. Procedentes de todos los puntos de España, padres y madres han acudido este domingo a la aldea de El Rocío para presentar a los niños y niñas ante la Blanca Paloma. Algunos de ellos apenas sostenidos en brazos, otros dando sus primeros pasos, todos envueltos en la emoción contenida del momento.

La cita rememora la presentación del Niño Jesús en Jerusalén y conlleva la presentación de los rocieros más jóvenes. Un gesto cargado de simbolismo, fe y esperanza, en el que las familias depositan ante la Virgen lo más valioso que tienen, sus hijos. Un año más se ha vivido una jornada cargada de devoción y de estampas entrañables.

Una madre presenta a su bebé a la Blanca Paloma en La Candelaria este domingo. / Hermandad Matriz de Almonte

Ojos abiertos de los más pequeños ante la Reina de las Marismas y padres orgullosos, algunos con los ojos humedecidos por la emoción, que ahora atesoran un recuerdo imborrable y el inicio del vínculo devocional de las nuevas generaciones con El Rocío. Miradas limpias y curiosas de los niños, algunas aún ajenas al significado profundo del acto, pero ya cobijadas por el amor de la Virgen. Igual que a los padres de estos pequeños ellos los llevaron sus padres, ahora continúan esta entrañable tradición que deja latente el cariño hacia la Virgen. Un amor heredado, transmitido de generación en generación, que se expresa en gestos sencillos, en oraciones susurradas y en el silencio respetuoso del Santuario trenzando una cadena de fe que no se rompe y que mantiene latiendo con fuerza la esencia rociera. En el Santuario ha reinado un ambiente de recogimiento y profunda devoción aderezado con miradas de amor y fervor hacia la Blanca Paloma.

En el interior el ritmo no paraba, y una a una las familias pasaban bajo el manto de la Virgen. A las puertas del Santuario las colas de espera parecían no tener fin. Con paciencia infinita, los devotos de la Blanca Paloma esperaron su turno para presentar a los más pequeños ante ella. Algunos esperaban con sendos ramos de flores que querían llevar hasta las plantas de la Reina de las Marismas como una muestra de agradecimiento por su protección y amro hacia los rocieros.

Uno de los niños bajo el manto de la Virgen del Rocío. / Hermandad Matriz de Almonte

De nuevo la Hermandad Matriz habilitó este año un formulario de inscripción en la Oficina Virtual de la Hermandad para aquellos que no han podido asistir a la presentación este domingo. Desde la Matriz no quieren que ningún joven rociero se quede sin presentarse a la Virgen por lo que bajo el manto de la Reina de las Marismas han colocado varios pergaminos con los nombres de los niños y niñas inscritos para que queden también bajo su protección. Un gesto que refuerza la idea de que todos los pequeños rocieros, estén o no presentes físicamente, permanecen amparados por la mirada de la Virgen del Rocío.

Pergaminos con los nombre de los niños y niñas que no han podido acudir a las plantas de la Virgen del Rocío. / Hermandad Matriz de Almonte

Esta celebración es una cita consolidada como un acontecimiento que sitúa la preparación final de la siguiente romería. Una jornada que, además de marcar el calendario rociero, reafirma la fe, fortalece los lazos familiares y renueva el amor incondicional hacia la Virgen del Rocío, Madre y Reina de las Marismas.

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