El sonido que convoca al Rocío tiene cuatro nombres propios: la curiosa historia detrás de las campanas del Santuario de la Blanca Paloma
Bendecidas en 1981 y fundidas en Jaén, las campanas del Santuario del Rocío forman parte del patrimonio sonoro de la aldea almonteña
El año que Paco de Lucía y Camarón de la Isla caminaron con la Hermandad del Rocío de Huelva
Las escuchan miles de peregrinos, como el sonido que convoca a los rocieros. Anuncian la llegada de una hermandad, el inicio de un Rosario o la salida de la Virgen en la madrugá del Lunes de Pentecostés. Sin embargo, no todos saben que las campanas del Santuario del Rocío tienen nombre propio y una historia relativamente reciente que ya forma parte del patrimonio contemporáneo de esta devoción.
Aunque el actual Santuario fue bendecido en 1969, la espadaña no quedó concluida hasta finales de 1980. Fue el 2 de mayo de 1981 cuando el entonces párroco de Almonte, Antonio Salas Delgado, bendijo las cuatro campanas que desde entonces marcan el ritmo espiritual y social de El Rocío. Fundidas por la histórica empresa Campanas Rosas, de la localidad jiennense de Torredonjimeno, su instalación completó definitivamente la fisonomía actual de la ermita.
La espadaña está compuesta por cuatro campanas de distinto tamaño y peso. En el vano superior del campanario se sitúa San José, la más pequeña del conjunto, con 300 kilos. En la parte inferior se distribuyen las otras tres: a la izquierda, Lirio de las Marismas, Blanca Paloma, con 600 kilos; en el centro, Virgen del Rocío, la mayor, que alcanza los 1.200 kilos; y a la derecha, la más próxima a la marisma, El Salvador, con 500 kilos.
La Hermandad Matriz asumió el coste de Lirio de las Marismas, Blanca Paloma, mientras que las otras tres fueron sufragadas por Manuel Robles Ortega, entonces director de la empresa Celulosa de Huelva, junto a su familia, en 1972. Una fórmula de colaboración que ha sido habitual a lo largo de los años y que ha contribuido a completar la configuración actual del Santuario.
Una intervención histórica en 2023
Más de cuatro décadas después, en septiembre de 2023, la Hermandad Matriz retiró las cuatro campanas simultáneamente para someterlas a un proceso integral de mantenimiento, limpieza y ajuste. Era la primera vez desde su colocación en 1981 que se bajaban todas a la vez. La intervención, realizada en la misma empresa de Torredonjimeno donde fueron fundidas, incluyó labores de equilibrado y sustitución de piezas desgastadas, con el objetivo de preservar su estado y recuperar su sonido característico.
Más allá de su peso o de su fundición, las campanas forman parte de la banda sonora de El Rocío. Su repique es ya patrimonio inmaterial que emociona y acompaña los momentos más significativos del calendario rociero. En una devoción que no fija sus hitos con las horas del reloj, el sonido de estas campanas marca el tiempo y la memoria.
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