Lugares desde los que fotografiar El Rocío con identidad

Más allá de las estampas clásicas, la aldea ofrece encuadres y detalles que permiten captar su esencia desde perspectivas menos habituales

La laguna sobre la que se levantó la casa hermandad de Bollullos en pleno corazón de El Rocío

Vista de la aldea de El Rocío.
Vista de la aldea de El Rocío. / Chemi Saavedra
Chemi Saavedra

El Rocío, 23 de febrero 2026 - 09:26

La imagen del Santuario de Ntra. Sra. del Rocío es uno de los encuadres más fotografiados de la provincia y una de las estampas más reconocibles de Andalucía. Pero más allá de esa escena clásica, la aldea invita a mirar de otra forma: basta con moverse unos metros o detenerse en los detalles para descubrir lugares que permiten captar su identidad desde perspectivas menos habituales.

Uno de esos puntos se encuentra en el paseo marismeño, a la altura del monumento del tamborilero. Desde allí, el Santuario deja de ocupar el centro frontal habitual y puede enmarcarse entre los árboles, integrándose en el paisaje que lo rodea. El encuadre gana profundidad y contexto, y la imagen se transforma sin necesidad de alejarse demasiado.

Antes incluso de cruzar la puerta principal del Santuario, otro encuadre puede pasar desapercibido para muchos visitantes. En el cancel de entrada existen pequeñas ventanas desde las que puede verse la Virgen. El altar aparece enmarcado y permite una fotografía más íntima, alejada del plano directo y habitual.

El altar de la ermita del Rocío.
El altar de la ermita del Rocío. / Chemi Saavedra

A pocos metros, la capilla de las velas ofrece una escena en constante movimiento. Más allá de la luz cálida que generan las llamas, son los gestos los que construyen la imagen: manos que encienden una vela, instantes de silencio compartido. Aquí el detalle cobra protagonismo y convierte una escena cotidiana en una fotografía cargada de significado.

En el lateral del Santuario que da al Real, vemos una puerta que evoca a la puerta del Sol de la antigua ermita. La preside un azulejo de la Virgen con un marcado valor simbólico, que remite a la memoria histórica de esta devoción. Es un rincón menos fotografiado, pero especialmente atractivo para quienes buscan encuadres de detalle y elementos que conecten con el pasado de El Rocío.

Si la intención es captar la identidad de las calles de la aldea desde otro ángulo, basta con detenerse en la Plaza de Doñana, a pocos metros de la Hermandad de Sevilla. Allí, un detalle como el brocal de un pozo puede convertirse en primer plano, dejando al fondo una de las fachadas de la Hermandad de Huelva y, al fondo, se adivina la cruz que corona la espadaña del Santuario. Un encuadre que condensa tradición, arquitectura y símbolo en una misma imagen.

Exteriores de la ermita del Rocío.
Exteriores de la ermita del Rocío. / Chemi Saavedra

La marisma con el Santuario al fondo es también una de las imágenes más reconocibles de El Rocío. Al inicio del paseo marismeño, una pasarela de madera marca el sendero que conduce hasta el punto para capturar esta estampa. Sin embargo, incluso en este encuadre tan repetido, la fotografía cambia según la luz o la presencia de agua. El atardecer, la niebla o el reflejo en la marisma pueden transformar la postal habitual en una imagen distinta.

En una aldea acostumbrada a las cámaras, la diferencia está en detenerse, cambiar unos pasos o prestar atención a los detalles que suelen pasar desapercibidos. La luz, las estaciones o la intención transforman la escena. Porque más allá de la postal repetida, El Rocío sigue ofreciendo matices, sólo con pararse a observar.

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