España convierte el GNL en una oportunidad estratégica para la transición energética europea
El CEO de Enagás destaca en el Foro Gerardo Rojas de Huelva Información el papel del sistema gasista español y de infraestructuras como la planta onubense para liderar la descarbonización del transporte marítimo y el despliegue del hidrógeno verde en Europa
Fotografías del Foro Gerardo Rojas con la intervención de Arturo Gonzalo Aizpiri Consejero Delegado de Enagás
La transición energética ya no es solo un objetivo climático: se está convirtiendo también en una oportunidad industrial y geopolítica de primer orden para España. Así lo defendió el consejero delegado de Enagás, Arturo Gonzalo Aizpiri, durante su intervención en el Foro Gerardo Rojas organizado por Huelva Información, donde dibujó un escenario en el que el sistema gasista español —y particularmente su red de plantas de Gas Natural Licuado (GNL)— se perfila como una de las grandes palancas para reforzar la competitividad energética del país y acelerar la descarbonización del transporte marítimo europeo.
La jornada fue presentada por el director del diario, Javier Ronchel, mientras que el director de la planta de Enagás en Huelva y presidente de AIQBE, Juan del Olmo, fue el encargado de introducir al ponente. Del Olmo subrayó la magnitud de la transformación industrial que vive el entorno energético de Huelva, con 2.300 millones de euros en proyectos actualmente en ejecución, a los que se suman otros 2.000 millones pendientes de la planificación eléctrica y un total de 17 proyectos vinculados al hidrógeno más uno de autogeneración, que en conjunto suman 2,1 gigavatios de potencia prevista.
Sobre esa base industrial se asentó el mensaje central de Gonzalo: la transición energética abre una ventana histórica para reforzar la autonomía estratégica europea y para posicionar a España como uno de los grandes centros energéticos del continente.
El máximo responsable de Enagás recordó que España dispone de uno de los sistemas gasistas más robustos y diversificados del mundo, apoyado en siete plantas de regasificación que permiten recibir gas natural licuado desde prácticamente cualquier punto del planeta. Solo en el último año, explicó, el país importó gas procedente de 16 países distintos, una diversificación que en los últimos cuatro años se ha ampliado hasta 21 orígenes diferentes, incluyendo suministros desde Congo, Angola o Australia.
“España está demostrando que tiene uno de los sistemas gasistas más robustos y diversificados del mundo”, afirmó. Esa capacidad se refleja también en la dimensión europea del sistema español: alrededor del 30% del GNL almacenado en tanques en toda Europa se encuentra en instalaciones españolas.
La fortaleza de esta infraestructura, añadió, no solo garantiza la seguridad de suministro, sino que se ha convertido también en una ventaja competitiva para la economía nacional. Tras la crisis energética desencadenada por la invasión rusa de Ucrania, España pasó de pagar tradicionalmente el gas más caro que otros países europeos a situarse en una posición mucho más favorable. Según detalló Gonzalo, la mejora del sistema gasista ha permitido ahorrar alrededor de 10.000 millones de euros en la factura del gas, una cifra que supera ampliamente los 4.000 millones invertidos en la construcción de las siete plantas de regasificación del país.
El enclave estratégico de la planta de Huelva
En ese sistema energético, la planta de Enagás en Huelva ocupa una posición especialmente relevante. Se trata de la segunda mayor planta de regasificación de España, una instalación que, según explicó el CEO de la compañía, proporciona un soporte esencial para la actividad económica e industrial tanto en la provincia como en el conjunto de Andalucía y del país.
“Huelva es una planta clave para el sistema energético español”, señaló Gonzalo, destacando además su papel pionero en la transformación energética del sector gasista. Fue precisamente en estas instalaciones donde se realizaron las primeras cargas de bioGNL en España, un combustible renovable que se perfila como una de las soluciones más inmediatas para reducir emisiones en el transporte marítimo.
El directivo situó en ese ámbito una de las grandes oportunidades industriales para el país. España cuenta con 8.000 kilómetros de litoral, una potente red portuaria y una infraestructura de GNL única en Europa, factores que permiten aprovechar el crecimiento del bunkering —el suministro de combustible a buques— como parte de la transición energética global.
“El 10% de la flota mundial, ya sea en operación o en construcción, puede operar con GNL”, explicó Gonzalo, quien subrayó que el despliegue de estas infraestructuras debe situarse en el inicio de la cadena logística para atraer nuevas rutas y tráficos marítimos. En esa estrategia se inscribe la ampliación de la flota de buques de suministro de GNL impulsada por Enagás, un programa que reforzará la capacidad del sistema energético español para abastecer combustibles marítimos más sostenibles.
El hidrógeno verde, el gran vector energético de Europa
Más allá del gas natural licuado, el directivo puso el foco en el hidrógeno verde como el siguiente gran vector energético de Europa. Enagás tiene encomendada la responsabilidad de desarrollar la red troncal de hidrógeno en España, una infraestructura de 2.600 kilómetros que conectará los principales polos industriales del país.
En ese mapa energético, Huelva vuelve a ocupar una posición central. La provincia se sitúa entre los territorios con mayor concentración de proyectos industriales vinculados al hidrógeno, una dinámica que se ha visto reforzada recientemente con la decisión final de inversión del proyecto Onuba del Valle Andaluz del Hidrógeno, promovido por Moeve.
Para Gonzalo, la transición energética no solo implica sustituir combustibles fósiles por fuentes renovables, sino también abrir una nueva etapa de reindustrialización en Europa. “La transición energética es sinónimo de reindustrialización”, afirmó, señalando que territorios con fuerte base industrial, como Huelva, reúnen condiciones especialmente favorables para aprovechar ese proceso.
En ese contexto, España aspira a desempeñar un papel clave en el desarrollo del hidrógeno verde europeo. “España tiene la gran oportunidad de convertirse en la Arabia Saudí del hidrógeno verde”, afirmó Gonzalo, quien recordó que la Unión Europea ha identificado este vector energético como pieza clave para descarbonizar su industria y reducir su dependencia exterior.
La importancia de la colaboración público-privada
El despliegue de esta nueva economía energética se apoyará también en grandes proyectos de infraestructura como H2Med, el corredor de hidrógeno que conectará la Península Ibérica con el resto del continente a través de Francia y Alemania. Este proyecto, impulsado conjuntamente por España, Portugal y Francia, avanza actualmente en su fase de desarrollo técnico con financiación europea.
Para el CEO de Enagás, la magnitud del desafío exige reforzar la colaboración entre administraciones públicas y sector privado. “La transición energética necesita alianzas público-privadas”, señaló, poniendo como ejemplo proyectos industriales como el Valle Andaluz del Hidrógeno, en los que participan grandes empresas energéticas, administraciones públicas y tejido empresarial.
En ese escenario, concluyó Gonzalo, España no solo está reforzando su seguridad energética, sino que está contribuyendo a diseñar el futuro energético de Europa. Un proceso en el que infraestructuras como las plantas de GNL y polos industriales como Huelva se perfilan como piezas fundamentales de una transformación que marcará la economía europea en las próximas décadas.
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