Enagás lanza un mensaje de calma sobre el suministro energético pese a la tensión en Oriente Medio
El CEO de la compañía, Arturo Gonzalo, subraya en Huelva la fortaleza y diversificación del sistema gasista español, con capacidad para importar GNL de múltiples mercados y niveles de almacenamiento suficientes
Fotografías del Foro Gerardo Rojas con la intervención de Arturo Gonzalo Aizpiri Consejero Delegado de Enagás
El consejero delegado de Enagás, Arturo Gonzalo Aizpiri, ha trasladado un mensaje de tranquilidad sobre el impacto que el conflicto armado en Oriente Medio puede tener en el suministro energético de España. Durante su intervención en el Foro Gerardo Rojas organizado por Huelva Información, el directivo aseguró que el sistema gasista español se encuentra en una posición sólida para afrontar la actual coyuntura internacional gracias a su diversificación de suministros y a la fortaleza de sus infraestructuras.
“Estamos viviendo una situación compleja derivada de la guerra en Irán y de la tensión que genera sobre el suministro energético global”, señaló Gonzalo, aunque quiso matizar que España observa el escenario “con atención, pero con tranquilidad”. Según explicó, el país no depende de forma significativa del gas procedente del Golfo Pérsico, lo que reduce notablemente su exposición directa a posibles interrupciones de suministro en esa región.
En concreto, recordó que el gas procedente de Qatar representó poco más del 1% del total importado por España, mientras que en lo que va de 2026 no se han recibido cargamentos desde ese país ni estaban previstos en la planificación del sistema.
El responsable de Enagás quiso también marcar distancias con la crisis energética que sacudió Europa en 2022 tras la invasión rusa de Ucrania. “No estamos ante una situación comparable”, afirmó. Aunque el mercado energético mundial sigue siendo global y las tensiones geopolíticas afectan inevitablemente a los precios, los niveles actuales están lejos de los máximos registrados durante aquella crisis.
“Participamos en un mercado energético global que fija precios a escala internacional, por lo que evidentemente hay impactos en los precios del gas, pero ni por el lado del suministro ni por el de los precios estamos ante un escenario comparable al de 2022”, subrayó.
La resiliencia del sistema español, explicó, se basa en una infraestructura energética única en Europa. España cuenta con siete plantas de regasificación de gas natural licuado (GNL) que permiten recibir cargamentos procedentes de cualquier mercado internacional.
El sistema gasista español cuenta además con niveles de almacenamiento que refuerzan esa seguridad de suministro. Actualmente, las reservas subterráneas se sitúan en torno al 56% de su capacidad, mientras que los tanques de GNL alcanzan aproximadamente el 59% de llenado, cifras que, según el directivo, permiten afrontar el contexto internacional con margen suficiente.
La flexibilidad del sistema español es otro de los factores clave que explica esta posición. A diferencia de otros mercados más dependientes de gasoductos concretos, España puede adaptar sus compras en función de las condiciones del mercado internacional. “Ahora mismo tenemos una gran tranquilidad porque el sistema nos permite acudir a los proveedores que mejor se ajusten a las condiciones de cada momento”, señaló.
En conjunto, este entramado de infraestructuras ha convertido a España en el tercer mayor operador mundial de GNL, solo por detrás de Japón y Corea del Sur. Una posición que, según Gonzalo, responde a una apuesta estratégica iniciada hace décadas. “Fue una decisión visionaria que se tomó hace más de cincuenta años y que se ha ido materializando en las últimas tres décadas”, explicó.
Ese modelo, añadió, es precisamente el que ahora intenta replicar Europa tras la ruptura con el suministro ruso. Mientras el continente busca nuevas fuentes de energía y refuerza su autonomía estratégica, el sistema gasista español aparece como uno de los ejemplos más avanzados de diversificación y resiliencia energética.
En este contexto, Gonzalo insistió en que la situación actual requiere vigilancia, pero no alarma, y subrayó que la prioridad para Europa debe seguir siendo avanzar hacia un sistema energético cada vez más autónomo y descarbonizado, apoyado en infraestructuras sólidas y en una diversificación real de sus fuentes de suministro.
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