Soledad Rodríguez, la joven chef de Huelva a la que perder el olfato le cambió la vida y que hoy revoluciona la repostería
Formada en el tres estrellas Michelin Noor y con el reputado maestro pastelero Oriol Balaguer, esta chef de Aracena combina tradición y creatividad en la Confitería Rufino y su proyecto de repostería saludable
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Soledad Rodríguez, joven chef de la Sierra, ya había despertado interés en nuestra entrevista junto a su prima y su hermana, quienes no dudaron en describirla como una chef talentosa. Miembro de la plataforma Arte Culinario Andaluz, Soledad se ha formado en el triestrellado Noor y con el maestro pastelero Oriol Balaguer, consolidando una trayectoria que combina técnica y creatividad.
Su historia comenzó de manera inesperada. Tras estudiar Historia del Arte y trabajar en ello, su verdadera pasión siempre fue la cocina, quizás influida por su crianza en la Confitería Rufino de Aracena. La crisis sanitaria fue un punto de inflexión: Soledad perdió el olfato y prometió que, si lo recuperaba, se formaría en cocina. Comenzó por pastelería, y más tarde continuó con cocina en la Escuela de Hostelería Cook Storming de Sevilla.
Durante su formación, pasó por reconocidos establecimientos. Una anécdota destaca con Paco Morales, donde fue una de las pocas ayudantes que cortaba los pichones. Un error le costó la preparación, pero su esfuerzo le permitió recuperar la oportunidad al día siguiente, ganándose el reconocimiento de su jefe: “¡La niña puede volver a cortar los pichones mañana. Tiene narices!”.
Tras esta etapa, trabajó como jefa de partida de postres en Sevilla y luego ascendió a jefa de cocina en un nuevo proyecto. Sin embargo, decidió regresar al negocio familiar en Confitería Rufino, combinando creatividad y tradición hasta encontrar su rumbo en la repostería.
Soledad también desarrolla proyectos paralelos: catas de vinos junto a una antigua compañera en “La Mirla y la Cruda” y una línea de repostería saludable dentro del negocio familiar. Además, imparte másterclasses de formulación en heladería, compartiendo su conocimiento y pasión por la gastronomía.
De joven fue cantante y actriz en la Sierra, y hoy es un talento emergente lleno de energía y ambición, dispuesta a dejar huella en la cocina andaluza y mostrar que, aunque el talento femenino es abundante, pocas deciden dar el paso frente a los focos como lo hace Soledad.
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