El edificio onubense con un siglo de historia que queda alejado de las rutas turísticas a pesar de su importancia
Este palacio combina elegancia, detalles modernistas y un estilo arquitectónico único de principios del siglo XX que lo convierte en una joya de la ciudad, casi olvidada por las rutas turísticas
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Más allá del bullicio de las calles principales de Huelva capital, y de los monumentos que suelen atraer a los viajeros, emerge con discreción un edificio que atesora más de un siglo de historia y una mezcla arquitectónica única: el Palacio de Mora Claros.
Su presencia elegante pero poco promocionada lo convierte en un tesoro escondido levantado en el año 1919 de estilo modernista y afrancesado en su torreón, un edificio que sigue muy vivo a día de hoy para quienes deseen descubrir una Huelva diferente, más íntima y más sorprendente.
Una historia escrita entre riqueza, política y ciudad
Construido en 1912 para la familia del prominente empresario y político Antonio Mora Claros, este palacio nació en una época de gran prosperidad para Huelva. Nuestra ciudad crecía impulsada por la modernización urbana y una burguesía pujante que buscaba en sus residencias proyectar su estatus y visión de futuro.
Las obras finalizaron en 1919, tras una reforma que consolidó su aspecto actual bajo la batuta del arquitecto José María Pérez Carasa. Aunque el paso del tiempo lo ha visto cambiar de uso, en la actualidad funciona como centro de día para personas mayores, y su estructura conserva intacta esa mezcla de estilos que lo hacen tan singular.
Un enigmático edificio de arquitectura ecléctica
A primera vista, su fachada combina sobriedad y detalles exuberantes. Destaca un torreón en estilo Segundo Imperio francés, un guiño elegante al gusto europeo de principios del siglo XX, mientras que sus balcones y cierres metálicos reproducen patrones clásicos que se integran con la singular arquitectura onubense de la época.
Pero el verdadero tesoro espera tras la entrada. Su interior despliega elementos modernistas, como barandillas de hierro con flores de cobre, y detalles decorativos clásicos en yeso con querubines y ménsulas que parecen susurrar historias centenarias.
Quizá lo más evocador sean sus vitrales. Estos cristales, presentes en las zonas nobles del edificio, están adornados con motivos vegetales y paisajísticos, además de alusiones al Descubrimiento de América, una referencia estética y simbólica profundamente arraigada en la historia de Huelva.
Los suelos y zócalos revisten azulejos vidriados en tonos azul índigo que evocan la tradición andalusí, conectando al visitante con siglos de historia artística y cultural.
Una escalinata conduce a la planta superior, inundada de luz natural gracias a una cúpula de cristal que parece colgar del cielo de Huelva, ofreciendo una atmósfera que muchas veces pasa desapercibida para los turistas.
Una visita imprescindible, gratuita y poco conocida
Lejos de quedar congelado como un museo, el Palacio de Mora Claros ha evolucionado con la ciudad. Tras ser adquirido por la Junta de Andalucía y restaurado, y como adelantábamos anteriormente, hoy en día acoge al Centro de Participación Activa para mayores, un espacio vivo y comunitario que mantiene la edificación en uso activo, contribuyendo a la vida social de la ciudad.
La visita al palacio es gratuita y abierta al público varios días de la semana. Lo podrás encontrar en pleno centro de la capital, en la Calle Alcalde Mora Claros, 13, es uno de esos lugares que sorprenden por su belleza y su discreta presencia en el mapa turístico de Huelva.
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