El castillo de Huelva que vigila Portugal: Guarda siglos de guerras y contrabando, y tiene un color muy especial

Esta fortificación única en España está en un pueblo de Huelva y fue clave en la defensa del territorio. Hoy sorprende por su historia, su color y sus vistas panorámicas

El pequeño pueblo de Huelva que guarda un estrecho vínculo con el emperador Trajano y fue habitado por musulmanes, cristianos y judíos

El pueblo de Huelva que no sale en las guías donde 300 vecinos conviven con un castillo oculto entre sus calles

Un castillo que mira a Portugal y con vistas de postal / M.G.

Elevado sobre una colina y en un tono blanco luminoso que lo hace inconfundible, este castillo domina uno de los paisajes fronterizos más bellos de la provincia de Huelva.

Desde sus murallas, la vista se abre al pueblo de Sanlúcar de Guadiana, al curso sereno del río Guadiana y, justo enfrente, la frontera y la localidad portuguesa de Alcoutim. Un enclave privilegiado que durante siglos fue escenario de invasiones, asaltos, conflictos entre reinos y un intenso contrabando ligado al comercio fluvial.

El Castillo de San Marcos no solo vigila el territorio español, sino que dialoga visualmente con Portugal, recordando una época en la que la frontera era una línea tensa y estratégica. Hoy, en cambio, ofrece una imagen de calma y convivencia entre dos pueblos que se observan desde orillas opuestas del mismo río.

Castillo de San Marcos / M.G.

Un bastión clave a orillas del Guadiana

Considerada la fortificación más importante de la conocida como Raya onubense, el Castillo de San Marcos se integra perfectamente en la singular geografía que conforman Sanlúcar de Guadiana y Alcoutim. En este punto exacto, donde el Guadiana abre un profundo canal natural, se articuló durante siglos un complejo sistema defensivo que incluía también el fuerte portugués, el Fuerte de San Jerónimo y la parroquia de Nuestra Señora de las Flores, formando un triángulo histórico único en el Bajo Guadiana.

Su emplazamiento, con dominio visual de los cuatro puntos cardinales, permitía controlar el tráfico fluvial y vigilar cualquier movimiento enemigo. Frente a las tierras lusas, esta fortaleza fue durante siglos símbolo de rivalidad y poder, hasta que el paso del tiempo transformó la confrontación en una convivencia pacífica entre dos pueblos hermanos.

Las vistas a Portugal desde el castillo / Rafa del Barrio

Un castillo construido a lo largo de los siglos

El aspecto actual del Castillo de San Marcos es el resultado de una compleja superposición de estructuras defensivas que se desarrollaron entre los siglos XIV y XVIII. Este largo proceso constructivo quedó al descubierto tras la restauración y excavación arqueológica impulsada por la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía y el Ministerio de Fomento.

Gracias a estas intervenciones se sacó a la luz el conocido como “Castillo Viejo”, levantado en el primer tercio del siglo XIV por los señores de Gibraleón y que durante años se creyó desaparecido. A partir de ahí, se acometió una profunda recuperación del recinto, con especial atención a la fortaleza abaluartada de los siglos XVII y XVIII y a su foso exterior.

Las murallas, torres y estancias interiores presentan hoy acabados que reproducen fielmente los enlucidos originales de la época, con abundante cal y tonos claros que aportan luminosidad y carácter al conjunto.

Interior del castillo / Rafa del Barrio

El interior del castillo conserva las dependencias que tuvieron funciones esenciales en la vida militar y administrativa: La antigua casa del gobernador, la iglesia, la sacristía, el polvorín y el cuarto de artilleros. Destaca especialmente el antiguo Cuartel de la Tropa, que tras su restauración se ha convertido en el Centro de Interpretación de las Fortalezas Abaluartadas de la Raya del Bajo Guadiana.

Un espacio que permite al visitante comprender la importancia estratégica de esta frontera histórica y el papel clave que desempeñó el castillo en la defensa del territorio.

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