Los Gladiadores de Huelva: una forma de disfrutar de una caimanera a orillas de la Ría

Ángela Briceño, secretaria del club, ayuda a fomentar la práctica del béisbol en la capital onubense

Unos 45 venezolanos se congregan los domingos en el Ensanche para disfrutar y "dar a conocer el deporte"

Un jugador de los Gladiadores de Huelva lanza la pelota.
Un jugador de los Gladiadores de Huelva lanza la pelota. / Alberto Domínguez

Si has asistido últimamente a los partidos del Recre en el Nuevo Colombino, habrás podido ver que, a la espalda de Gol Norte, en lo que era el Recinto Colombino, se juega al béisbol. Una estampa inusual en la capital onubense donde, gracias a la comunidad venezolana en Huelva, este deporte está comenzando a crecer y expandirse. Un espacio donde los Gladiadores de Huelva se hacen hueco y disfrutan de sus costumbres, una manera de mantenerse en contacto con sus raíces a muchos kilómetros de la tierra que los vio crecer.

Desde septiembre, este grupo trabaja por "organizarnos como club, ya estamos registrados a falta de obtener el número CIF, pero estamos haciendo todo lo posible para organizarnos formalmente como club de ocio", cuenta Ángela Briceño, secretaria de los Gladiadores de Huelva, a este diario.

Mientras los 22 jugadores que conforman los Gladiadores de Huelva entrenan, Briceño explica que "desde septiembre comenzamos a integrarnos con la comunidad, a través de los contactos por Instagram, familiares, conocidos y por el grupo de venezolanos en Huelva". Fue todo un éxito: "Hicimos una publicación y vinieron unas 45 personas", cuenta. "Nos sorprendió mucho y dijimos que esto había que seguir haciéndolo. Esto fue sobre el 20 de septiembre y hemos estado activos continuamente".

"Buscamos hacer las cosas bien y que la gente disfrute", insiste. Cada miércoles y cada sábado asisten a la explanada del Ensanche para practicar el béisbol. Realizan sus entrenamientos y, los domingos, como el pasado, celebran partidos. Ángela comenta que en Sevilla "hay torneos activos que duran tres y cuatro meses, pero cuando empezamos ya era tarde para organizar un equipo competitivo porque al principio todos juegan partidos básicos", lo que en Venezuela llaman "una caimanera". Para poder participar en torneos, "era necesario organizarse formalmente, pero ya estamos en el camino".

Partido de béisbol el pasado domingo.
Partido de béisbol el pasado domingo. / Alberto Domínguez

Los Gladiadores de Huelva acaparan todas las miradas. El pasado domingo, en la previa del partido del Recre, muchos curiosos se acercaban a la zona para ver y curiosear. La secretaria del club apunta que "muchos españoles nos han comentado que la última vez que vieron béisbol o softball fue hace 30 o 40 años en Educación Física en el colegio". Por esto mismo, uno de sus objetivos es "dar a conocer el deporte, integrar tanto a niños como a mujeres y adultos, y buscar todo tipo de apoyo posible".

No quieren "que nos construyan un estadio", asegura, porque "con lo poco que hay, los chicos se encargan de limpiar y mantener el campo, pero sí queremos -insiste- que nos garanticen un espacio donde, en un futuro cercano, podamos expandir el deporte con entrenamientos accesibles y abiertos para todos". Quieren que "el club crezca tanto educativa como socialmente", porque "para nosotros representa un crecimiento, ya que lo importante es que los participantes tengan un espacio recreativo y formativo", apunta Ángela.

La comunidad venezolana en Huelva, que forma el grueso de los Gladiadores de Huelva, ya ha mantenido contacto con todos aquellos grupos que practican béisbol en Andalucía y fuera de la región, como, por ejemplo, las Islas Canarias, Madrid, Barcelona o Valencia. Ángela, como secretaria de la entidad, es consciente de que "aunque todavía nos queda mucho por recorrer, nuestro objetivo es que este espacio en Huelva se adapte para poder recibir a cualquier persona en un día de juego, donde se puedan disputar tres o cuatro partidos y el clima y la luz natural lo permitan". Trabajan en "hacer esto realidad" a través de los Gladiadores de Huelva.

Desde el club dan todo por fomentar el deporte a la espera de los últimos trámites con el Ayuntamiento, que "pueden tardar aproximadamente tres meses. Aunque sabemos que estos procesos llevan tiempo, nuestro principal objetivo es hacer todo correctamente, que nadie tenga problemas con el espacio y que todo esté en regla".

Quieren que el béisbol sea un deporte más en Huelva y "accesible para todos, y que cualquier persona interesada pueda asistir a los entrenamientos". Actualmente, el club cuenta con 22 jugadores y un árbitro que es el encargado de supervisar las competiciones que se celebran aquí. Briceño invita a todos y señala que "los entrenamientos son dinámicos: enseñamos a usar el guante, batear, correr y participar en los partidos. Algunas personas no tienen experiencia, ya que las dimensiones de la pelota son más pequeñas que en otros deportes, pero siempre se enseña con paciencia".

El ambiente invita a acudir a aprender de otra cultura y de un deporte prácticamente desconocido en Andalucía. Los domingos "vienen aproximadamente 45 venezolanos, y en los entrenamientos participan los 22 jugadores formales". El club onubense se rige por "el calendario de torneos en Sevilla, que finaliza entre abril y mayo, y en septiembre se reinician los torneos". Además, "queremos invitar a clubes de Málaga y otros lugares para celebrar convivencias y partidos".

Hasta aquí vienen equipos de la ciudad vecina, clubes conformados por la población residente en la capital hispalense de Nicaragua, Venezuela y República Dominicana. Estos tres países tienen varios equipos: dos nicaragüenses, seis venezolanos y dos dominicanos. "Con esta cantidad de participantes, han podido organizar torneos y mantener el contacto con sus raíces".

Aficionados presencian un partido.
Aficionados presencian un partido. / Alberto Domínguez

Pese a que ya haya pasado un tiempo desde que empezaron a organizarse, Ángela sigue asombrada porque "no sabíamos que vendría tanta gente". Para muchos, "es como el fútbol, algo que engancha y que recuerda a sus costumbres y comunidad". Los domingos pasan un "rato agradable, conversamos y compartimos experiencias".

Los Gladiadores de Huelva están "muy ilusionados con el proyecto, solo a la espera de la aprobación del Ayuntamiento para disponer del espacio, con soporte en iluminación y logística", aunque cuenta que ya "tenemos sponsors y personas que han contribuido con pelotas, bates, guantes y equipos. Los chicos traen también máquinas y utensilios de casa, todo se gestiona entre nosotros". El trabajo lo hacen en la sombra, invirtiendo su tiempo y dinero.

Para Ángela es un orgullo. "Es muy importante para Huelva", apostilla, porque no "solo es deporte, sino también es turismo". Explica que los equipos que vienen de Sevilla "se quedan en la ciudad y todo beneficia, y la posiciona como una de las provincias de Andalucía donde se implementa un deporte nuevo".

Una forma de mantener vivo el vínculo con sus costumbres, sus raíces y su familia con la que comparte el amor por el deporte. Ángela ya tiene experiencia y llegará lejos junto a su equipo porque vivió 10 años en Uruguay y "organizamos ligas de softball con la comunidad venezolana y ahora replicamos esa experiencia en Huelva". Los jugadores "invierten tiempo y dinero propio porque, aunque son amateurs, hay inscripción, arbitraje y gastos, aunque nuestro objetivo real es crear un espacio propio donde practicar libremente". Una manera de practicar deporte que quieren implantar en un marco inmejorable como es la Ría de Huelva.

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