Fútbol| División de Honor

El Cartaya se sube a lomos de la épica y se coloca líder tras imponerse al Écija (3-2)

  • El conjunto sevillano se adelantó por dos veces en el marcador y Japón marcó el tanto decisivo

Un jugador del Cartaya se marcha de su rival durante el partido con el Écija. Un jugador del Cartaya se marcha de su rival durante el partido con el Écija.

Un jugador del Cartaya se marcha de su rival durante el partido con el Écija. / Josué Correa

Dicen que la emoción es exactamente proporcional a lo que se da y lo que se percibe, siempre en un contexto de sintonía, y siempre y cuando nazca desde lo más profundo del músculo más valioso que tiene el cuerpo humano. En el Municipal Luis Rodríguez Salvador de Cartaya se dio lo que preside esta crónica, de cabo a rabo, sin miramientos ni edulcorantes, todo desde el corazón y todo puesto en el extremo más infinito. Hacía tiempo que el estadio rojinegro no vivía un partido de ese calibre, épico, sostenido en el alambre, tú me preguntas y yo te respondo.

Comparecía el conjunto onubense con dudas en ataque, no por ocasiones pero sí por no anotarlas, después de dos empates a cero consecutivos y se medía a un Écija incógnita absoluta. De hecho, los astigitanos debutaron en la Liga. Luego todo era casi nuevo, y se sumaba la respuesta local a lo que podía ser el adversario. Todo eso hizo una mezcla cargada de expectación y a ello se fue el partido, sin atajos, casi sin calentar, a mil por hora.

El Cartaya, asumiendo el rol de local se tiró arriba pero pronto nos percatamos que los costados no eran puñales como otras veces. En descargo de Manuel y Novoa tenemos que decir que hicieron un esfuerzo por jugar. Estaban tocados, al igual que Japón, en el banquillo, y para colmo se lesionó Asuero, que se sumaba a la baja de José Díaz. Como ven, un panorama que pasó factura en lo que a la frescura se refiere. Aún así, el conjunto de Amate disimuló todo lo que pudo y se fue al cuello de un Écija solidario y flexible que casi no se inmutó. Mantuvo la defensa adelantada, frenó embestidas locales y, por medio de Jesulillo, un polvorín, dio un par de sustos. Por lo que respecta al Cartaya de la primera parte, tuvo una ocasión que sueña todo futbolista. Pero el remate de Mamadou lo sacó, sin querer, el pie de Barrero, que pasaba por allí y que había subido al ataque. Minuto 40 de partido.

En la segunda mitad se desató la tormenta. El Cartaya se puso serio, asedió al rival, que reculó a tablas y cuando se esperaba el primero local, una falta magistralmente ejecutada por Pitu, la remató a quemarropa Jhon. Era el minuto 55 y  los jugadores rojinegros, intuimos, mencionaron santos del cielo y apóstoles varios. En arameo, juraron.

El Cartaya ha conseguido tres puntos que le sitúan al frente de la clasificación. El Cartaya ha conseguido tres puntos que le sitúan al frente de la clasificación.

El Cartaya ha conseguido tres puntos que le sitúan al frente de la clasificación. / Josué Correa

Pasado el trance, a los 69 de juego, una falta botada por Novoa, de esas que llevan regalo, la remató con la coronilla Adri, recién ingresado al partido, para establecer de nuevo el empate. Para entones ya no había ni pizarra ni estrategia ni nada parecido. Era todo desde el corazón, con las trompetas sonando. Al fondo, los tambores.

El Écija, en vez de afligirse, se vino de nuevo arriba y tras un arrebato conquistó un penalti de esos que nunca se han pitado. Manos de Franci Ruiz tras un rechace que no podía controlar y pena máxima. Pitu engañó a Pedro y el 1-2 era una realidad en medio de la guerra abierta, con las balas zumbando. 74 de partido.

Así el asunto solo quedaba una cosa. Descamisarse, desnudarse casi por completo, ir a tumba abierta y al que le dé que perdone. Lolo, en medio del éxtasis logró igualar a dos en el 80 y Japón, siempre él, marcó el definitivo 3-2 en el 85. Fue como conquistar el alma perdida, redimirse de pecados tuyos y ajenos, una locura en su máxima expresión. La afición no se tiró al campo porque está mal visto pero no hizo falta. Con mirar a la gente a los ojos se adivinaba todo.

Honor al derrotado y gloria al vencedor. Así fue la historia. A pulmón limpio. Tú me preguntas y yo respondo. En un partido que, por emociones, hacía tiempo que no se vivía por estos lares. Si tienen algún prototipo de fútbol o de planteamiento de un partido en su cabeza, sean tan amables de tirarlo a la papelera. Vean el partido y lo comprobarán.

FICHA TÉCNICA

Cartaya: Pedro, Manuel, Novoa, Barrero, Franci Ruiz, Asuero (Marcos), Mario, Lolo, Josué (Pitu), Mamadou (Japón), Pereira (Adri).

Écija: Arti, Palacios, Raya (Arturo), Pastor, Andrés, Pitu (Poley), Jesulillo, Vázquez, Iván Pérez (Carmona), Pío (Ismael) Jhon (Crespo).

Árbitro: Romero Llamas, de Cádiz. Bien. Amonestó en los locales a Manuel y en los visitantes a Pitu, Vázquez y Crespo.

Goles: 0-1 m. 55, Jhon; 1-1 m. 69 Adri; 1-2 m. 74 Pitu (p), 2-2 m. 80 Lolo; 3-2 m. 85 Japón.

Incidencias: Unos 400 espectadores. Se guardó un minuto de silencio por Antonio Abrio y Manolo Vázquez, ambos ex jugadores del Cartaya.

RESULTADOS

CLASIFICACIÓN

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