atletismo Ultramaratón pt 281 portugal

Comprobar el límite de la resistencia

  • El onubense Jaime Álvarez Sánchez participará en julio en una de las pruebas más duras de Europa, con 281 kilómetros de recorrido

  • Da al reto un tinte solidario con su apoyo a Asmes

El deportista Jaime Álvarez posa en la terraza de la sede de 'Huelva Información'. El deportista Jaime Álvarez posa en la terraza de la sede de 'Huelva Información'.

El deportista Jaime Álvarez posa en la terraza de la sede de 'Huelva Información'. / Alberto domínguez

Jaime Álvarez Sánchez es un deportista onubense que se ha marcado el reto de participar en una de las pruebas atléticas más duras de Europa: el PT 281 Portugal Ultramaratón, una carrera de fondo que se desarrollará del 26 al 29 de julio que partirá de la localidad lusa de Penamacor y tendrá la meta en Castelo Branco. También va a aprovechar la ocasión para servir de altavoz a una causa solidaria apoyando a la Asociación Síndrome de Ménière España (Asmes).

El nivel de dificultad de la ultramaratón es extremo debido a los 281 kilómetros de distancia y al fuerte calor, seco y asfixiante, que se prevé haga durante muchas fases de la competición, con temperaturas superiores a los 40 grados centígrados. Además el itinerario está sin balizar y los competidores deben guiarse mediante un GPS en una prueba que se realiza en régimen de semi autosuficiencia y para la que hay un límite de tiempo de 66 horas.

La carrera tiene 66 horas de límite y se realiza en un régimen de semi autosuficiencia

Álvarez, de 43 años de edad (Huelva, 8 de febrero de 1975), es un autónomo al que le encanta hacer deporte que ha decidido poner al límite su resistencia. Propietario de la Papelería Fénix, ubicada en la calle Santa María del Pilar (frente a Verdeluz), desde hace años hace sus pinitos tanto en el mundo del atletismo como en el del ciclismo.

"He sido aficionado al deporte desde siempre. Empecé con el atletismo en asfalto haciendo pruebas de ocho o diez kilómetros y como mucho la media maratón. Pero después me fue picando el gusanillo y como internet te acerca todo hice mi primera ultra Huelva-El Rocío en 2014, que se llamaba Amanecer en Doñana. Llegué a la aldea y como me sentí bien, fui aumentando kilómetros", recuerda. Su siguiente prueba fue la Sierra Norte de Sevilla de 117 kilómetros (que ha completado tres veces) y paulatinamente ha acabado otras pruebas de resistencia como la Subida al Veleta, la Gran Vuelta al Valle del Genal o los 101 kilómetros de Ronda (que ha corrido en cuatro ocasiones). "Por medio hay medias maratones o con la bicicleta dos Huelva Extrema y el Desafío del Tinto", explica.

No sabe cuántos kilómetros ha podido cubrir a lo largo de su carrera. "Muchísimos, no lo sé. Más de 3.000 seguro y en los entrenamientos son más que en las carreras. Ahora, solamente en los entrenamientos puedo llegar a los 400 mensuales corriendo. Mínimo hago 15 diarios y eso hay que compaginarlo con entrenamientos de fuerza, agilidad y coordinación".

En Portugal quiere aprovechar para promocionar la labor de Asmes. "Antes, en las carreras llegaba a la meta, me duchaba, me vestía y me iba a casa. Pero siempre me quedaba un vacío de pensar a ver si estos kilómetros valen algo más que el simple hecho de llegar a la meta. Conocí a Gema de la Riva, que es hija de Emilio de la Riva [exjugador del Recre, antiguo gerente del club y actualmente representante de futbolistas], que padece el síndrome de Ménière y a través de ella me puse en contacto con Asmes. Gema siempre está ayudando y colabora en la lucha contra el cáncer o la fibromialgia y recientemente ha sacado un libro que se llama Vértigo. Me explicó en qué consiste la enfermedad y la asociación, con la que me he puesto en contacto y me ha autorizado a correr con su logo en la camiseta. Cualquier interesado puede obtener información sobre Asmes en su página web".

El PT 281 Portugal Ultramaratón de julio será la prueba más dura que ha afrontado, con más de 13.000 metros de desnivel (6.800 en positivo y 6.700 en negativo). Los participantes deben poner al límite su resistencia para afrontar una durísima competición que se realiza en régimen de semi autosuficiencia con un recorrido que se realiza de forma continua atravesando veredas, caminos forestales, rurales y de asfalto. A lo largo del itinerario los corredores encontrarán algunos puestos de control donde podrán descansar y reabastecer energías.

"Lo llevamos todo encima en la mochila. Tenemos cinco puntos de vida en los que puedes recargar el móvil, visitar al médico o recibir algún masaje si lo necesitas. Allí se puede tomar algún refrigerio. Pero todo lo llevamos encima, zapatillas, mudas, líquido, comida... Tenemos 66 horas para completar la prueba y lo importante para llegar es ganarle tiempo al crono. Mi intención es no descansar antes de los 150 o 200 kilómetros porque sé que si echo una cabezada luego me limita muchísimo. Hay un chico de Valencia que lo ha hecho un par de veces y es el que me está orientando. Pero bueno, es la primera vez que voy a correr 281 kilómetros y no sé cómo me va a responder el cuerpo, sobre todo el cansancio. Mi idea es hacer 200 kilómetros del tirón y ganarle al crono todo el tiempo posible para después en los últimos jugar con ese tiempo para el descanso y tratar posibles lesiones", comenta.

No tiene claro qué tiempo necesitará. "En Ronda los 101 kilómetros los he hecho en 12 horas, pero claro, como aquí es otro terreno no lo sé. Además está el calor. En Ronda hay un avituallamiento cada cinco kilómetros con el camión militar dándote agua, pero aquí no (sí se puede recargar líquido en los puntos de control). Sé que desde el momento que salga voy a estar 50 kilómetros solo, mínimo".

En la mochila piensa llevar entre dos y tres litros de agua, comida principalmente frutos secos, fruta seca como orejones o dátiles y geles, además de protección solar. "También llevaré cosas sanitarias para las ampollas, vaselina, tiritas. Creo que en total serán entre cuatro y cinco kilos de peso", dice.

A la pregunta de cómo se mete en esta clase de aventuras responde que "siempre me ha gustado salir de la zona de confort para ver dónde está nuestro límite. Un compañero me habló de esta prueba, me dijo que es dura y exigente pero me animé. Llevo preparándome desde diciembre".

Agradece la labor de su técnico, Manuel Prieto, de Funcional Training, que "es de una ayuda impagable. Me preparan gratuitamente y también de Puntiti Sport que me proporciona las camisetas y todo el material deportivo".

El ultramaratoniano se ha marcado un desafío. "Quiero ver si soy capaz de completar la prueba". Lo que sí tiene muy claro es que "lo voy a dar todo. Que no le quepa a nadie la menor duda. Este es un reto bonito. Soy autónomo y busco las horas de donde puedo, igual salgo a entrenar a las cinco de la mañana que a las once de la noche", desvela.

Su mujer le va a acompañar en su aventura y será su ángel de la guarda particular. "Me va a ayudar en los puestos de control. Hemos descargado los puntos e irá con el coche hasta ellos".

En una competición de estas características la preparación psicológica es fundamental. "En una prueba como esta en 25 ocasiones te encuentras muy bien y en cambio en otras 35 el cuerpo te dice que abandones. Ahí es cuando hay que tener fortaleza mental para aguantar. Igual ves a compañeros parados en las cunetas y eso te mina porque piensas ¿por qué continúo? O te llega la noche y pasas muchísimo frío después de haber soportado durante el día temperaturas sofocantes. La cabeza es fundamental", concluye.

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