fútbol división de honor

El Cartaya impone su mayor pegada

  • El Atlético Onubense cae ante el conjunto dirigido por Limón

Dani Pérez retiene el cuero ante la presión de Moi y Diego Domínguez, ayer. Dani Pérez retiene el cuero ante la presión de Moi y Diego Domínguez, ayer.

Dani Pérez retiene el cuero ante la presión de Moi y Diego Domínguez, ayer. / josué correa

Se anunciaba batalla de la buena en la Ciudad Deportiva y el partido, el derbi, no defraudó en absoluto. Se le puede reprochar al filial del Recre que el físico le duró poco. Pero eso es susceptible de analizar porque cuando lo chicos llevaban veinte minutos corriendo dio la impresión que habían completado una maratón y media. En esos primeros compases, el Cartaya se sintió agobiado hasta el extremo. Fueron veinte minutos en los que no había un mañana. El primero en avisar, tras la presión de los locales sobre Fernando Vaz, fue Vargas que la agarró escorado dentro del área y la estrelló en el palo de la portería de Bocanegra. El susto determinó que el que se equivocase lo iba a pagar caro, más con el partido a mil por hora. Y justo momentos después, una internada por banda derecha de Manuel, el mejor de largo del partido, con centro al área, la remató Sebas y la rechazó Vichi, el delantero rojinegro la remachó a la red en el minuto 7 de partido.

A pesar del gol el filial del Decano ni se afligió ni perdió tiempo en lamentarse. Agarró de nuevo la bandera del descaro y provocó un error en la zaga del Cartaya que la iba a aprovechar Vargas, con un derechazo prácticamente desde la frontal para hacer el empate en el minuto 12 de juego. Ambos equipos continuaron con su pelea, y así llegó el segundo del Cartaya. El lateral derecho, Manuel, arrancó la moto, se subió en ella y se llevó en velocidad a todo lo que se puso por delante, hasta el punto que cuando llegó al final, levantó la cabeza, no vio a nadie y él mismo la cruzó para enchufarla en la escuadra. Si con el primer gol del Cartaya el equipo capitalino no se afligió, el segundo le pasó factura. A partir se ahí el equipo de Limón se adueñó por completo del escenario. Manejó a su antojo la pelota y la pérdida de fuelle en los locales facilitó las cosas al Cartaya.

Un error de Vichi a la salida de un córner marca el desarrollo del encuentro

A la vuelta de vestuarios, un error grosero de Vichi iba a cambiar el guión de la película. A la salida de un córner, el chico quiso despejar de puños y lo que provocó es que se le dejó muerta a Sebas, que sólo tuvo que empujar a la red en el minuto 51. A partir de ahí, el Atlético Onubense se despidió de la guerra y el Cartaya dejó de proponer fuego desde las trincheras.

En una de esas, una galopada de Manuel, otra vez él, la zanjó con penalti claro Abu, que entró para potenciar el centro del campo y potenció al Cartaya con el penalti. Dani Pérez engañó a Vichi y emitió sentencia, aunque aún hubo esperanza para los locales, más ficticia que otra cosa, pero esperanza al fin y al cabo cuando a los 73 minutos de partido, Arias acortó distancias por esa circunstancia que advertimos antes, el exceso para dejarte mecer. Con más de un cuarto de hora por delante, había tiempo para muchas cosas, pero lo que no había eran fuerzas. Ya lo habían dado todo y más, por lo que el partido murió sin más sobresalto que una vaselina de Pitu que salió fuera por poco.

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