Liga de Campeones · Sevilla-Juventus · Informe técnico

Jugar a la posesión ablanda

  • El Sevilla de Sampaoli paga el precio de no entrenar más que su gusto por el toque y sufre como nunca con el fútbol de contacto.

  •  Con diez cedió terreno y el balón y fue aniquilado.

Jugar a la posesión ablanda Jugar a la posesión ablanda

Jugar a la posesión ablanda

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Acostumbrado a tener niveles muy altos de posesión (a veces no se sabe muy bien para qué), acostumbrado a que ningún rival llegue antes a la presión, incómodo ante un juego extraño en el que el contacto, la fricción, la carga... están en cada uno de los duelos individuales que se dan en un partido, el Sevilla se encontró ante la Juventus con un encuentro de fútbol de verdad. Porque esto es fútbol también, ¿o al Sevilla ya se le había olvidado? Digamos que el de Sampaoli pagó caro el ablandamiento (por no decir otra cosa más fea y políticamente incorrecta) que acaba calando en los huesos del equipo que abusa del toque y del juego relamido.

El Sevilla se encontró con un rival, un grandísimo equipo, que le apretó los dientes, que lo superó de cabo a rabo en lo físico, algo que en el fútbol sigue estando presente, y que, además, le dio un repaso en lo que mejor se le daba al grupo que adiestran entre Sampaoli y Lillo, la posesión. Es verdad que las circunstancias fueron muy en contra de un Sevilla que salió animoso y decidido y que se encontró con un arbitraje que, aparte de no frenar el juego de contacto de los italianos, fue muy riguroso en dos jugadas clave que arruinaron la fiesta en Nervión. Pero también es verdad que el Sevilla contribuyó de alguna manera a todo ello: a la posesión (41-59 en porcentajes para la Juventus) porque con el empate y uno menos le entregó descaradamente todo el campo y a las decisiones decisivas de Clattenburg al no estar adiestrados en lo que es el fútbol de los listos, que, aparte del buen trato al balón, también está presente en la élite.

La pizarra del Sevilla La pizarra del Sevilla

La pizarra del Sevilla / Dpto. de Infografía

Defensa

Curioso. Dos equipos que suelen jugar con un esquema de tres centrales se plantaron con una defensa de cuatro, el Sevilla con un 4-4-2 puro con el Mudo y Vietto arriba y un pivote reforzado por Iborra. En los costados, un doble lateral en la derecha y la fuerza de un Vitolo en la izquierda que acabó devorando kilómetros como una isla cuando su equipo se quedó con diez. Pero en la práctica, el sistema defensivo sufrió mucho con el juego entre líneas de Pjanic, el mando de Marchisio en una zona en la que no le salía nadie (tampoco a los centrales que lo doblaban) y con los arreones de Cuadrado. Muchos sevillistas celebraban las bajas de Dybala e Higuaín, pero su equipo sucumbió por el empuje de los centrales de la Juve (Bonucci provocó un penalti y anotó el gol decisivo). Y eso fue porque Sampaoli, es verdad que en inferioridad, ordenó un repliegue intensivo que le dio muchos metros a un gran equipo que no perdona.

Ataque

Inexistente desde la expulsión de Franco Vázquez, los movimientos de Vietto habían sido casi lo único potable una vez pasado el arreón inicial (porque el Sevilla retrocedió mucho antes de quedarse con diez). Sólo Vitolo, primero en la banda y luego solo como la una arriba, buscó balones imposibles y se peleó con los muros italianos. N'Zonzi, un cerebro que no carbura a este ritmo de fútbol físico, trabado y violento, fue ahogado.

Virtudes

El arreón inicial y poco más.

Talón de aquiles

Era difícil, pero entregó la cuchara.

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