Acertada defensa de la España Constitucional

El presidente del Gobierno de España, Mariano Rajoy, no quiso desaprovechar ayer su discurso de clausura de los actos de celebración del 150 aniversario de Diario de Cádiz, primera cabecera del Grupo Joly, para hacer una brillante y acertada defensa de la España constitucional. A Rajoy no se le escapó el profundo simbolismo del lugar donde se celebró el acto, el Oratorio de San Felipe Neri de la capital gaditana, el lugar donde se proclamó la Constitución de 1812, la primera de nuestra complicada historia política, a la que vinculó directamente con la Constitución de 1978, el momento en el que después de décadas de fracasos, golpes de Estado, revoluciones y guerras civiles fructificó por fin la semilla de la libertad y de la igualdad ante la ley de todos los españoles que ya estaba presente en aquel texto que se forjó en una ciudad sitiada y bombardeada por las tropas francesas.

En unos momentos en los que algunas voces están poniendo en cuestión la Transición y la Constitución, a la que intentan presentar tramposamente como un mero acuerdo entre las élites políticas y económicas en el que los ciudadanos no tuvieron ni voz ni voto, el presidente del Gobierno apabulló al auditorio con un torrente de datos que demuestran que estos últimos cuarenta años han sido, sin duda, los más fructíferos de nuestra historia. El espectacular aumento de infraestructuras viarias y de la renta de los españoles, la extensión de la educación y de la sanidad a todos, el aumento del turismo, la integración de España en la Unión Europea y otros organismos internacionales, el alto grado de libertades civiles y sociales alcanzado y un largo etcétera demuestran que, como muy bien dijo ayer Mariano Rajoy, estamos ante "la mejor España de la historia".

Todo esto es conveniente recordarlo en unos momentos en los que la España democrática está sufriendo uno de los ataques más importantes de su breve historia y que algunos, y no sólo nos referimos a los independentistas catalanes, intentan resucitar la leyenda negra de un país oscuro y autoritario. En Cádiz, "ciudad santuario del constitucionalismo", el presidente Rajoy quiso recordar lo mucho alcanzado por todos los españoles en estas décadas. Negarlo es una de las muchas caras que presenta la ahora llamada posverdad en unos tiempos en los que el espíritu que nació con Diario de Cádiz el 16 de junio de 1867 es más necesario que nunca.

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