Juan Perro

"No tengo prisa por componer, sólo quiero hacer canciones necesarias"

  • 'Huelva Información' distribuye mañana 'Río Negro', el nuevo disco de Juan Perro, alter ego de Santiago Auserón, alma de Radio Futura y uno de los grandes músicos españoles de la generación de la 'movida'

-Primer disco de Juan Perro en nueve años, pese a que Santiago Auserón sí que ha puesto en marcha proyectos. ¿Estamos ante un caso de doble personalidad?

-Todos imaginamos la posibilidad de ser otro. Juan Perro representa un deseo común, aunque generalmente disimulado, de escapar a la identidad en ciertas horas crepusculares. Pero sobre todo Juan Perro es una marca musical, una búsqueda de caminos nuevos para la canción en español, un enlace entre tradiciones musicales y poéticas.

-Río Negro es un disco de nuevas composiciones. ¿Escribe pensando en Juan Perro o es Juan Perro su vehículo definitivo con el que dar a conocer las nuevas obras?

-Juan Perro es un viaje fronterizo, un proceso de maduración lenta que quiere naturalizar en castellano la herencia del ritmo negro. Eso implica un redescubrimiento de nuestra propia tradición poética, de los ritmos latentes en ella. Durante siglos nuestra lengua tuvo contacto con ritmos y melodías que fueron desterrados o marginados, hasta que en el siglo XX los volvió a difundir la industria musical. La tarea de Juan Perro es sacar eso a la luz. Mientras pueda avanzar un paso en esa dirección, tendrá sentido usar el nombre de Juan Perro.

-Doce canciones nuevas en nueve años, no se puede decir que sea muy prolífico, ¿no?

-En los últimos años he esbozado muchas canciones, mientras iba estudiando temas de blues, de rhythm & blues, de rock y soul, algunos estándares del jazz. Me concentré en la composición en 2008. Acabé dieciséis canciones, le cedí una a Raimundo Amador, he estado dos años rodando las quince restantes. Tengo abiertos muchos frentes, quizá demasiados, pero no termino una canción hasta que no siento que le ha llegado el momento. No tengo prisa por componer, sólo quiero hacer canciones que sean necesarias.

-Trabaja al margen de la industria del disco y este es el segundo que edita desde su propio sello, La Huella Sonora. ¿Se hace cuesta arriba encargarse de todo lo relativo a la producción y edición de un disco?

-Estoy contento de haber tomado esa decisión. No cabe duda de que la independencia es laboriosa. Hay días en que me acuerdo de la facilidad con que se movían las cosas cuando había dinero de sobra y un equipo de gente colaborando. Guardo reconocimiento por el trabajo de algunos de esos colaboradores. Pero es ingrato comprobar que la colaboración depende de las tendencias dominantes del mercado. Llegados a cierto punto, cada uno va a lo suyo, y eso impide sostener una apuesta artística a largo plazo.

-Va a distribuir el disco exclusivamente en las tiendas FNAC y junto a diarios regionales. ¿No añora aquellos tiempos en los que había tiendas de discos?

-Yo sigo yendo a las tiendas de discos. Se echa de menos el dinamismo, la chispa de otros tiempos, pero hay que tener en cuenta que ese dinamismo venía inducido por las ganancias de la industria multinacional. Me gustaría quedarme con el aspecto cultural de la industria de las grabaciones y del espectáculo, aunque el mercado sea reducido. Lo que podamos preservar ahora, con la corriente mayoritaria en contra, tendrá valor en el futuro.

-Es Río Negro un disco que mira hacia lo que conocemos como el sonidoNueva Orleáns. ¿Cómo ha acabado Juan Perro aquí, en un viaje que se inició en Cuba hace dieciséis años? ¿Hay nexo de unión con las primeras obras de Juan Perro?

-El nexo de unión es la rítmica afroamericana en relación con el verso hispano. Ritmos que cruzaron el océano, derivaron por las Antillas, tomaron rumbo al norte o rumbo al sur, contribuyeron a cierto entendimiento entre razas y culturas pese a la esclavitud, pese a la segregación. Debían tener cierto poder para hacer eso...

-Imagino que llega al jazz y sus afluentes, primero, escuchando discos, ¿cuáles han sido las referencias esenciales para zambullirte en estos sonidos?

-No pretendo hacer jazz, que quede claro. Me estoy moviendo en el terreno de contacto entre la herencia del blues y la canción en lengua romance. Siguiendo esos caminos podemos remontar hasta donde nos apetezca, pero lo más importante es señalar la zona de contacto donde la cosa echa chispas. La ventaja de Nueva Orleans es que allí el contacto entre los géneros musicales es cosa natural. En este disco los modelos no son rockeros sino tangencialmente. Digamos que me he concentrado en el momento anterior a Elvis y a los Beatles, aunque en alguna canción me he acordado de ellos, de los Kinks o de Eric Burdon. Sobre todo me he fijado en Snooks Eaglin, que tocaba blues, R&B, country y el primer rocanrol. Y he seguido estudiando temas de Duke Ellington, de Billy Strayhorn, de Louis Armstrong. No para hacer jazz como ellos, sino para aprender de su inspiración melódica y ver cómo reducen la armonía compleja a un formato sencillo.

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