ricardo serra. presidente de Asaja Sevilla

"Estamos en un serio riesgo por la falta de jóvenes en el campo"

  • La organización agraria celebra el 40 aniversario de su constitución con la satisfacción de ser un referente de trabajo profesional e independiente

El presidente de Asaja Sevilla lamenta los problemas de la aceituna por los aranceles impuestos en Estados Unidos. El presidente de Asaja Sevilla lamenta los problemas de la aceituna por los aranceles impuestos en Estados Unidos.

El presidente de Asaja Sevilla lamenta los problemas de la aceituna por los aranceles impuestos en Estados Unidos. / víctor rodríguez

Asaja Sevilla celebra el 40 aniversario de su constitución y, para culminar los actos conmemorativos, prepara un evento al que está invitado el comisario europeo de Agricultura, Phil Hogan, además de la ministra García Tejerina y el consejero Sánchez Haro, entre otros. Se trata de un acto que reflejará el papel fundamental de la organización en el mundo agrario sevillano y andaluz. Aprovechando esta efeméride, el presidente de Asaja Sevilla despieza la actualidad del sector y nos revela los entresijos de Asaja Sevilla.

-¿Qué significa el 40 aniversario de Asaja Sevilla?

El hecho de depender de las cuotas demuestra nuestra independencia y que los socios nos respaldan

-Cuarenta es una fecha importante y la celebración sirve para reflexionar sobre la asociación, sobre cómo está la agricultura en este instante y a dónde va. Vivimos un momento de cambio muy intenso, no sólo en lo agrario, sino en todo, porque la tecnología está disparándose y estamos un momento muy importante en la PAC. Este 40 aniversario nos sirve como punto de reflexión.

-¿Cuál es el sello de Asaja Sevilla? ¿Qué la caracteriza respecto a otras formaciones?

-Con nuestro trabajo hemos conseguido que no se nos considere de un signo político determinado ni adscritos a ningún partido; no nos mueven otros intereses que la defensa del sector agrario. Por encima de nuestros defectos, creo que está reconocida nuestra representatividad como sector profesional y eso es un logro importante. Hemos conseguido ser un referente en información y profesionalidad.

-Asaja Sevilla ocupa un lugar destacado en la sociedad sevillana. ¿Es consciente?

-En la sociedad sevillana tiene mucho arraigo el tema agrario, que siempre ha sido fundamental para la dinamización del entorno rural. Además, el hecho de financiarnos con las cuotas de los socios nos demuestra que no dependemos de nadie y también que los asociados sienten que sus intereses están siendo representados.

-¿Cómo ha cambiado el sector y la agricultura sevillana en esos 40 años?

-La única manera de sobrevivir percibiendo los mismos precios por nuestros productos que hace 30 años es profesionalizando al sector, aquilatando los gastos, siendo mucho más eficientes, producido más con menos costes, mecanizando, optimizando los recursos; si no hubieramos sucumbido. Esa necesidad de mejorar nuestra eficacia económica nos ha llevado al impulso de modernizarnos y eso ha sido imprescindible para poder sobrevivir.

-Este año hay un tema importante sobre la mesa: la sequía. ¿No hay manera de gestionar nuestros recursos hídricos de forma que la falta de agua afecte menos a la agricultura y la ganadería?

-Hace falta un gran pacto nacional por el agua, pero de verdad, no nominal. Tenemos un recurso limitado, con muchos consumidores de sectores diferentes y gobernado por administraciones distintas. Ésta es la perfecta situación para que todo el mundo discuta todo el día y no vayamos a nada en concreto.

"La biotecnología es ahora mismo la revolución pendiente, pero en Europa ni siquiera se discute"

-La otra gran cuestión que preocupa al sector es el nuevo marco de la PAC. ¿Cómo lo ve?

-Lo primero es el presupuesto. Hay una situación complicada porque se va Inglaterra y porque hay otras políticas que se entiende a nivel comunitario que son importantes y necesarias. Lo que hay que plantear seriamente a los ciudadanos de la Unión Europea es si realmente queremos tener una Política Agraria Comunitaria y cuáles serían las consecuencias de no tenerla; creo que la gente no es consciente. La política agraria realmente ha sido la política común que ha habido y ha sido la pieza fundamental del desarrollo del estado de bienestar de la UE. La PAC ha permitido el desarrollo de los pueblos, la dinamización de las zonas rurales. Los ciudadanos no conocen los beneficios que ha causado esta política y habría que hacer llegar a la gente, de una manera eficaz, las consecuencias de la PAC, los beneficios diarios que supone y que eso cuesta dinero.

-Un aspecto vital para la agricultura sevillana es, sin duda, la incorporación de jóvenes. ¿Cree que se apoya lo suficiente?

-La incorporación de jóvenes es absolutamente vital, porque el 6% de la población agraria tiene menos de 35 años y más del 50% tiene más de 50 años. Estamos en un serio riesgo y no es una cosa que se resuelva en dos días. Hace falta que las administraciones central y autonómica se crean que éste es un problema realmente serio y articulen medidas, y el tema fiscal es absolutamente primordial. Y también, facilitar la jubilación de los mayores.

-Una de las cuestiones por las que Asaja Sevilla lucha sin cesar es para que se garantice la cadena de valor.

-No es de recibo lo que se paga al agricultor respecto a lo que pagan los ciudadanos; es de broma. Los agricultores quieren vivir de la venta de sus productos y, en algunos casos, la situación es bastante tremenda. Es verdad que se ha avanzado en algunos productos, pero tenemos un conflicto de intereses muy claro porque está la Ley de Defensa de la Competencia por un lado, pero también está el abuso de la posición dominante. El tema no tiene una solución fácil. También haría falta una mayor conciencia de los ciudadanos y, si queremos seguir disfrutando de esta calidad, tenemos que pagarla. Con el sistema de grandes superficies que hoy tenemos, la batalla es por el precio, no por la calidad.

-El sector se enfrenta también a la prohibición de más fitosanitarios cada vez por la UE.

-El desconocimiento de la población sobre cómo funcionan los fitosanitarios es el origen de mucho de los problemas que estamos teniendo. El uso de fitosanitarios está totalmente regulado y controlado y en Europa esos controles son los más exhaustivos del mundo. Hay que informar al consumidor de cómo es el proceso y de las garantías que tiene, que hacen que hoy día una intoxicación sea prácticamente imposible. Y ya Greenpeace ha llegado a la locura de poner como objetivo "fitosanitarios cero", entonces ¿se va a acostumbrar la gente a comer naranjas con gusanos? Esto es una locura.

-¿Qué puede aportar la biotecnología a la agricultura?

-La revolución pendiente ahora mismo es la botecnología; la biotecnología será parte de la solución de muchos de los problemas no sólo del sector agrario, sino del mundo en general. Es necesario producir de forma sostenible, con menos recursos para una población con una demanda creciente y no hay más superficie disponible y una de las herramientas para eso es la biotecnología.

-¿Por qué hay tantas reticencias en Europa?

-En Europa hemos decidido que ni siquiera queremos discutir sobre biotecnología y eso es uno de grandes errores en el planteamiento agrario europeo.

-La campaña de recuperación del lobo también trae de cabeza sobre todo a los ganaderos. ¿Qué opina?

-Es un disparate; la ganadería extensiva y el lobo son incompatibles. Crear un conflicto que no tenemos no ayuda. El hipotético beneficio medioambiental no tiene comparación con el perjuicio que causa a la zona, pero no sólo a los propietarios, sino al sistema medioambiental, porque si no hay ganado, en verano habrá fuego.

-¿Qué va a pasar con las penalizaciones que la Administración norteamericana está poniendo a la exportación de aceitunas?

-Es un problema gordo. En junio se resolverá el procedimiento. El problema es que ya se ha causado un daño irreparable, además de que la defensa jurídica va a costar un disparate. El sector se plantea no seguir con esa exportación y se produce una seria distorsión de todo el mercado. La Interprofesional está buscando la manera de ayudar, aunque nuestras capacidades son muy limitadas.

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