Hasta que el cuerpo aguante

  • esfuerzo físico. La actividad que realizan todos los protagonistas de la Semana Santa no tiene por qué ser perjudicial para el organismo si se toman las medidas preventivas oportunas

Ya nadie defiende la mortificación como camino de espiritualidad. Quizá a día de hoy haya aún personas que la practiquen pero se han quedado en un reducto. Lo normal es que la devoción no esté reñida con la salud y el buen estado físico de cuantas personas asumen un papel activo en Semana Santa: costaleros, nazarenos, miembros de bandas de música o incluso el público.

La mayor parte de la gente toma sus precauciones. Hay interés en que la participación en las procesiones no pase factura y de esto saben mucho los fisioterapeutas y también los podólogos.

Francisco Rodríguez Asuero es fisioterapeuta y capataz es testigo de que la gente da cada vez mayor importancia a la prevención que pasa por "hacer ejercicio desde 2 o 3 meses antes". Sobre la participación de la mujer en las cuadrillas, declara que es evidente que están menos capacitadas para esta actividad, aunque lo que no se aconseja en ningún caso, son las cuadrillas mixtas pues las fuerzas no estarían igualadas. Rodríguez Asuero reconoce que "ser costalero no es una actividad saludable; no se trata de un deporte pero si se toman medidas no tiene por qué dejar secuelas". En todo caso, tras la Semana Santa en las consultas lo que más se ve son las sobrecargas y la fatiga muscular, nada importante aunque "en todos estos años he visto muy poca gente con lesiones". Los lugares que deben ser más cuidados deben ser las piernas -donde se recibe el mayor impacto- y la columna.

Lorenzo Rodríguez también fisioterapeuta, reitera que cada vez hay más gente que va a la consulta de forma preventiva: "Los jóvenes que empiezan como costaleros están muy concienciados y quieren cuidarse". Pero Rodríguez no solo trata a costaleros: "También vienen muchos nazarenos; vivimos en una sociedad muy sedentaria y sin preparación cogen un cirio y están doce horas por la calle lo que suele acarrear problemas en los pies y en la musculatura de la espalda". También es problemático el apoyo del cirio en la cadera sobre todo si no se permite cambiar de fila y por lo tanto de lado, de este modo "puede producir una pequeña inflamación en la zona".

Rodríguez describe un panorama más complicado para los que llevan un palio, lo que conlleva mayor sufrimiento en las piernas "al no poder ponerlas rectas en las paradas". En cuanto a las bandas de música, el problema está más en los que lleven colgados instrumentos como el tambor o el bombo. Sin embargo, la musculatura respiratoria la tienen muy desarrollada porque es gente que ensaya durante todo el año.

Alfonso Martínez cuida otra parte del cuerpo muy castigada en Semana Santa: los pies. El podólogo entiende que las deportivas es un calzado adecuado para los costaleros, "siempre que sean buenas como las que se usan para las carreras de fondo, ya que el pie soporta el impacto sobre todo tras el salto". Es importante además, que el costalero use el mismo calzado en los ensayos que en la salida para evitar los problemas que pueden acarrear un calzado nuevo. A su consulta también va público que "no está acostumbrado a andar y esos días se pega la paliza". En este sector quienes han de tener mayor cuidado son los diabéticos y las personas con neuropatías por las secuelas que pueden producir.

En lo que el podólogo es categórico es en el hecho de andar descalzo como hacen algunas nazarenos: "Es una barbaridad, ya que el pie no está acostumbrado y se te puede clavar cualquier cosa, de modo que la gente que tiene alguna enfermedad sistémica con un tratamiento específico debería tener cuidado".

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