El Melilla dispara las dudas albiazules

  • Un Recre plano, sin ideas y perdido cae en Melilla ante un rival pragmático que rentabiliza un libre directo en el minuto 86

  • La falta de identidad recreativista es preocupante después de diez jornadas de campeonato

Casado y Sergio González se lamentan cabizbajos mientras los jugadores del Melilla celebran el tanto de Espinosa. Casado y Sergio González se lamentan cabizbajos mientras los jugadores del Melilla celebran el tanto de Espinosa.

Casado y Sergio González se lamentan cabizbajos mientras los jugadores del Melilla celebran el tanto de Espinosa. / fotos: melilla hoy

Diez jornadas es tiempo suficiente para pasar examen. El Recre cae en Melilla por la mínima y el resultado, que duele, ni siquiera es el principal de los problemas. El Decano involuciona en su juego, pierde la frescura de las bandas que tanto le dieron en el arranque, ni se acuerda del último gol generado a base de fútbol y la ansiedad se contagia. El aficionado se hace muchas preguntas. El rendimiento albiazul sobre el césped no está a la altura de las expectativas creadas. Las respuestas no surgen sobre el verde, donde las dudas no se despejan porque prácticamente no se genera juego. Las miradas se vuelcan sobre la banda. El foco está sobre Casquero.

La Segunda B es una categoría especial, con sus propias normas que penaliza mucho la fragilidad y exige un pragmatismo constante. Con muy poco los equipos sacan rendimiento en un fútbol que huye de los alardes en la mayoría de los casos al amparo de un físico que equilibra a débiles y poderosos. Lleva ya 30 años el Melilla en la categoría. Si hay un equipo modelo de lo que es el fútbol de bronce es el norteafricano. Todavía no ha recibido un gol en su campo, rentabiliza al máximo sus opciones y muestra facilidad pasmosa para sacar beneficio con lo justo. Era una buena oportunidad para el Decano de expiar sus pecados, para lograr un triunfo de peso que lo reconfortase tras las dudas generadas. Al conjunto onubense le está costando un mundo adquirir todo eso que reclama la Segunda B. No había mejor oponente ni escenario para examinarse.

Cualquiera que vea el primer cuarto de hora albiazul pensará que aprobó, que lo hizo como debe y que más allá del marcador fue un equipo solvente de la categoría con las ideas claras. Aquel que viese el resto del encuentro pensará que todavía no lo ha entendido, que se pierde en la nebulosa de un fútbol sin identificar. El Ejido hace una semana abrió una herida que el Melilla convirtió en una brecha profunda.

El planteamiento inicial del Recre duró 15 minutos sobre el campo. Fue un equipo intenso, enchufado y con ganas de ser protagonista en el arranque. Con el paso de los minutos su oponente detectó su fragilidad. Elevó la presión, le dificultó la salida del cuero y esperó un error como el de Julio que Boateng lanzó a la madera en el 16. Buscando un centro del campo que no encontró se perdió durante 45 minutos sin profundidad alguna. Defensivamente respondió bien, pero con balón fue un equipo plano, sin ideas, lento y previsible. Un regalo para el Melilla que se defendió sin excesivos problemas. Si el partido apunta a brega y pelea necesitas las herramientas para ello. Ni siquiera como en otras ocasiones las bandas aportaron el desequilibrio necesario para romper. Núñez peleó sin desborde, mientras Santi Luque se agotó en la guerra por su cuenta cuando más necesitaba el Decano de un poco de luz.

Con los costados ciegos y el centro del campo perdido la pelea en solitario de Boris fue estéril. Había hablado Casquero de la necesidad de poblar el centro del campo para contrarrestar el juego local. Fue precisamente ahí donde se cimentó el mal partido, en la falta de mayor presencia. Escenarios así exigen más pelea.

Manolo Herrero olió la dificultad albiazul. Ordenó un paso al frente de su equipo. Con Boateng capitalizando casi todo el juego de ataque del Melilla los norteafricanos se metieron en el campo del Recre nada más volver del vestuario. Ahí se encontró Casquero con la línea que mejor se sostiene en líneas generales. Defensivamente solventó la fase de mayor dominio local. Lo hizo el Melilla a base de intensidad, de meter una marcha y de ganar cualquier acción dividida. Acudió al catecismo de la Segunda B para apretar a su rival.

El choque desde demasiado pronto apuntó a gol de oro. Tanto en un área como en otro parecía claro que quien tuviese la fortuna de marcar se llevaría los tres puntos. Méritos para romper el 0-0 no había hecho ninguno hasta el momento.

El desgaste en el conjunto local se notó a partir del minuto 70. En la fase de dominio no había marcado el Melilla, que decidió replegarse de nuevo para provocar una contra o una acción decisiva mientras garantizaba como mínimo el punto que ya veía. El Recre lo aprovechó para estirarse. Casquero metió a Lazo, Domínguez y Gorka. Hay que reconocerle al técnico la ambición de los cambios, aunque posiblemente el partido requería de otros movimientos. Le habría venido mejor al menos un movimiento que apuntalase el centro para evitar que el Melilla corriese tras robar. Una pieza como Ale Zambrano tenía sitio.

El potencial albiazul garantiza que pese al mal partido el Decano siempre tenga una bala. No fue diferente en el Álvarez Claro. Lazo lanzó un palo al larguero tras un córner botado por Antonio Domínguez a diez minutos para el final. Perdonó la suya. Urgía ya no perder lo que era evidente que no iba a ganar. Su rival se había quedado ya sin fuerzas. Con un poco de sentido común y orden habría bastado. En cambio un error de Julio regaló una falta en la frontal. El balón no tendría que haber llegado ahí siquiera. Espinosa la clavó en el minuto 86. Partido acabado. Alerta encendida.

Casquero tiene por delante una semana dura. En el horizonte espera un rival duro y exigente como el UCAM de Murcia. Un oponente para despejar dudas, responder preguntas y aclarar futuros.

Ficha técnica:

1 - Melilla: Dani Barrio, Pepe Romero, Jilmar, Odei, Álex Cruz (Mahanam 60’), Lolo Garrido, Zelu, Espinosa, Yacine (Nacho Aznar 72’), Boateng (Rubén Martínez 83’) y Pedro Vázquez.

0 - Recreativo: Marc, Malón, Casado, Julio, Sergio, Traoré, De Vicente, Núñez (Gorka 72’), Boris, Luque (Lazo 58’) y Calvo (Domínguez 58’)

Árbitro: Hernández Maeso (extremeño). Mostró amarilla a Lolo Garrido (26’), Álex Cruz (35’), por el Melilla; y a Núñez (44’), Casado (73’), Traoré (84’), Sergio González (85’), Calvo (87’), por el Recreativo.

Gol: 1-0 Espinosa (86’).

Incidencias: Encuentro disputado en el Manuel Álvarez Claro de Melilla ante unos 500 espectadores. Una decena de seguidores del Decano en las gradas para acompañar al Recre. Terreno de juego en buenas condiciones.

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