La Junta dice que está estudiando el caso del menor "incontrolable"

  • Los problemas del niño de diez años comenzaron tras la separación de sus padres

La Delegación para la Igualdad y el Bienestar Social aseguró ayer que el caso del niño de diez años de San Juan cuya abuela aseguró "ser incapaz de controlar las agresiones y amenazas de su nieto" y pidió "ayuda para reeducarlo" está "siendo estudiado".

Según informó la Junta, el caso está en manos de los Servicios Sociales Comunitarios y del Equipo de Tratamiento Familiar (ETF) que opera en la zona, que "se ocupa de mediar y de prevenir posibles situaciones de riesgo que pudieran derivarse en el entorno familiar".

De la misma forma, la Delegación para la Igualdad pidió "cautela" en el tratamiento informativo de casos particulares de menores con el objeto de "proteger el derecho al honor, a la intimidad personal y familiar, y a la propia imagen de los niños afectados".

Lo cierto es que la imposibilidad de controlar a un niño de diez años que supuestamente agrede, roba, insulta y amenaza ha llevado a su abuela, Dolores Pérez, de 54 años, a pedir ayuda a la Administración para conseguir corregir su comportamiento, ya que en su familia se encuentran incapaces de lograrlo.

Sin embargo, criticó que su petición "no haya sido atendida" porque los servicios sociales de la Junta, que han tenido conocimiento de la situación, exigen para el ingreso del menor en un centro especial que renuncien a su custodia, y Dolores no está "dispuesta a pasar por eso". Los problemas comenzaron el pasado mes de diciembre, cuando tras la separación de los padres, la madre renunció a hacerse cargo del menor y éste fue a parar a casa de los abuelos paternos. No obstante, la vida del chico tampoco había sido fácil antes de ese momento. Según afirmó Dolores, la madre es "alcohólica" y el niño ha crecido "rodeado de agresividad".

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