El desafío catalán se desploma

La última encuesta del CIS confirma la caída paulatina del interés y la desazón ante el desafío independentista frente al aumento de la preocupación ciudadana por los escándalos de corrupción, la sanidad pública y las pensiones. Este último es asunto de hondo calado que ha subido 3,2 puntos en sólo un mes, hasta consolidarse entre las diez inquietudes principales del país. Las manifestaciones de los pensionistas en defensa del sistema de pensiones y en protesta por la raquítica subida del 0,25% para este año, que consideran totalmente insuficiente, han servido de llamada de atención. Y prueba de ello es que han logrado forzar con sus movilizaciones la comparecencia del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, para informar en sesión plenaria de los planes del Ejecutivo sobre el futuro de las pensiones este próximo miércoles, después de que la oposición le pidiera un pleno monográfico.

Las menciones a la corrupción y el fraude también subieron otros tres puntos, hasta situarse como el primero de los problemas de España para casi el 40% de los encuestados. Cabe destacar que las encuestas se realizaron durante las primeras semanas de febrero coincidiendo con las confesiones de Álvaro Pérez, El Bigotes, y Ricardo Costa, durante el juicio a la trama valenciana por el caso Gürtel. Y a la vez, el cabecilla de la red, Francisco Correa, declaraba en el Congreso. Aun así, el paro se mantiene imbatible como el primer quebradero de cabeza para una amplia mayoría de los españoles, con un porcentaje similar al de los últimos meses, el 65%, a pesar de la mejora de la economía. De hecho, los problemas económicos cayeron a la cuarta posición del CIS, pese a que el 92,8% de los encuestados consideran regular, mala o muy mala la situación política del país.

La intranquilidad por la sanidad pública se anotó un 12% y también adelanta al desafío independentista catalán como quinto problema del país, lo que certifica que el temor ante las consecuencias por la independencia de Cataluña ha caído casi 20 puntos desde el referéndum del 1-O. En apenas cuatro meses, este conflicto ha pasado de ser citado en octubre por un 29% de los ciudadanos como uno de los tres principales problemas del país, a un 11,3% en el último barómetro del CIS. Esto viene a demostrar que la crisis catalana se va a resolver antes por la vía social y de los hechos objetivos que en las instituciones. No en vano, las fuerzas independentistas siguen empeñadas en enfangar cualquier posibilidad de salida para recuperar el autogobierno, antes que en buscar una solución que permita recuperar, poco a poco, la normalidad.

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