Rajoy marca el camino a Moreno

Conforme al guión previsto, el Partido Popular de Andalucía renovó su dirección durante el pasado fin de semana. Juan Manuel Moreno Bonilla fue reelegido para presidir el partido que más votantes sumó en Andalucía en la consulta en las urnas más próxima en el tiempo, las elecciones a Cortes Generales de junio de 2016. Pero esa misma organización sólo ha conseguido una vez ser la más votada en una convocatoria autonómica, cuando Javier Arenas ganó en marzo de 2012 sin posibilidad de gobernar porque PSOE e IU se aliaron para mantener a José Antonio Griñán como presidente de la Junta. Y ése es el reto principal de Moreno Bonilla: gobernar Andalucía. Así se lo ha recordado ayer Mariano Rajoy en la clausura del congreso celebrado en Málaga: se dan las condiciones para llegar por primera vez a gobernar la Junta. Y lo dijo no sólo para aclarar cuál es el objetivo para Moreno Bonilla, sino para dejar claro que éste necesita unidad para poder llegar a lograrlo y que tiene el aval de haber sido elegido por la militancia. Desde luego no es tarea fácil, porque desde que Susana Díaz tomó el mando del socialismo andaluz, el PSOE ha vuelto a estar siempre por delante. Una de esas condiciones favorables es que Juanma Moreno podría presentarse con más experiencia y ante un candidato o candidata distinto a la presidenta, siempre que ésta logre el liderazgo federal del PSOE en las primarias de mayo. Moreno ha optado en este congreso por dotarse de un equipo de primera línea de trabajadores, formado por la secretaria general, seis vicesecretarios y la portavoz parlamentaria. A este equipo le queda tarea por delante, porque la victoria de 2012 demostró que para romper el techo de cristal de los populares andaluces no basta con ser el más votado. El PP necesitará también capacidad de entendimiento con otras formaciones políticas y, sobre todo, con la sociedad. Porque entre esas condiciones a las que se refirió Rajoy en Málaga está también el descontento demostrado por amplios sectores sociales respecto a algunos de los pilares del autogobierno: sanidad, educación y fiscalidad. Sin embargo, la dirección popular andaluza no debería caer en el error, sempiterno en su trayectoria autonómica, de fiarlo todo al discurso de que nada funciona. Los andaluces valoran las mejoras que el autogobierno les ha traído en 35 años -siempre con un presidente socialista- y la gran mayoría de los electores hasta ahora no han visto al PP como alternativa real de Gobierno. Ahí radica la dificultad del reto de Moreno y su equipo: ser capaces de construir un proyecto propio que permita a una mayoría de andaluces -incluso que voten a partidos distintos- atisbar al PP-A como un partido preparado para gobernar por primera vez Andalucía.

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