Rajoy intenta evitar que Albiol sea marginal

Mariano Rajoy se ha volcado el pasado fin de semana en Cataluña. El presidente del Gobierno y su vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, han participado en estos días en varios mítines en esta comunidad, donde el PP corre serio peligro de caer en la marginalidad. Hay una posibilidad real de que el PP se quede sin grupo parlamentario, con menos de cinco escaños, y retroceda a los peores resultados de este partido en Cataluña, que fueron en tiempos de Alianza Popular, cuando presentó a Jorge Fernández. Aunque el votante tradicionalmente popular no se va a quedar en casa porque ha encontrado en Ciudadanos una alternativa, no es bueno que el partido del Gobierno sea tan minoritario en una comunidad clave en el país. En el caso del País Vasco, el PP fue un partido minoritario, pero tuvo líderes que se convirtieron en referentes sociales, caso de María San Gil, lo que le permitió crecer lo suficiente como para llegar a un acuerdo de gobierno con el PSOE y romper con la tradición nacionalista en los ejecutivos de Vitoria. Claro, el candidato Xavier García Albiol no es San Gil. Ni muchos otros. La permanencia de este candidato es la prueba evidente de que el PP carece de voluntad política en Cataluña. No decimos el Gobierno de Rajoy, que ha actuado con tanto tiento como con firmeza, pero su partido ha errado. Albiol no es el representante que el partido del Gobierno requiere en la comunidad, pero esta falta de peso político también es palpable en el caso del delegado del Gobierno, que debió ser una figura central en la crisis que se vivió en la comunidad en el mes de octubre. No es un problema de personas, pero la elección de ellas es el síntoma de una falta de planificación a largo plazo. El problema de Cataluña no se va a resolver el jueves, aunque los independentistas pierdan la mayoría absoluta del Parlamento. Parece que el PP se ha dado cuenta muy al final. El partido intenta reivindicar la autoría del artículo 155 y todo lo demás, pero la vicepresidenta se ha equivocado al asegurar que el PP ha "descabezado" a Esquerra y al PDeCAT. Es un tremendo error, no para su partido, sino para la imagen de limpieza que el Gobierno debe dar en esta comunidad. Esto ocurre por las prisas, por los planes de salvamento elaborados a última hora, que comprometen al Gobierno gratuitamente. Los populares no pueden seguir así en esta comunidad, y no ya por su propio interés -es un problema de Génova-, sino por la debilidad que eso supone para un Gobierno que tendrá que seguir tomando decisiones muy graves en Cataluña.

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