Pensiones: mucho ruido y pocas nueces

La tan anunciada sesión parlamentaria para debatir en exclusiva la situación de las pensiones en España dejó más frustraciones e incógnitas que certezas y soluciones. Tanto el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, como la oposición se dedicaron a vender humo con poca o ninguna concreción, más pendientes de los gestos de cara a la galería y de sus intereses políticos que del bien general de todos los ciudadanos. Sin embargo, es especialmente censurable la actitud del jefe del Ejecutivo, porque, al fin y al cabo, él tiene la obligación de intentar de liderar la solución al grave problema de las pensiones en España, que cada vez son más incapaces de mantener el poder adquisitivo de los beneficiados y cuya sostenibilidad en el medio-largo plazo está puesta en entredicho por muchos expertos ajenos a las batallas partidarias. Los ingresos de la Seguridad Social llevan en déficit desde hace siete años y a nuestra clase política parece no importarle demasiado.

Fundamentalmente, el presidente Rajoy vinculó la mejora de las pensiones a que el Congreso apruebe los Presupuestos Generales del Estado de 2018, con lo que el líder popular salvaría una legislatura que empieza a dar alarmantes síntomas de agotamiento, con el problema catalán enquistado (aunque en retroceso) y un ruido social de fondo que cada vez va tomando más fuerza. El presidente del Gobierno dejó claro que no está dispuesto a subir o a crear impuestos específicos para solucionar el problema, pese a que todo indica que, tarde o temprano, es lo que habrá que hacer. Apenas se comprometió a ayudas en el IRPF para pensionistas y familias, así como a una subida de las pensiones mínimas y de viudedad. Sin embargo, no concretó cantidades y, además, vinculó sus propuestas a la aprobación de los PGE, algo por ahora muy improbable debido al veto del PNV por la aplicación en Cataluña (acertada e inevitable, por otra parte) del artículo 155 de la Constitución. Además, Rajoy dejó claro que no cambiará una coma de la reforma de las pensiones de 2013, lo que significa que no está dispuesto a que se vuelva a la revalorización de las mismas según la inflación, como reivindican los pensionistas movilizados y la oposición.

Una vez más habrá que hacer un doble llamamiento para que entre todos se logre una solución para la situación concreta de los pensionistas de hoy y para lograr la sostenibilidad del sistema. El próximo sábado veremos en las calles de España hasta qué punto los pensionistas están a disgusto con la situación.

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