Javier Chaparro

Concertación Social

MÁS RAZONES que nunca hubo el pasado viernes para manifestarse en el Día de los Trabajadores. Los sindicatos exigieron a los empresarios lealtad y un cambio del modelo productivo para poner fin a la crisis, aunque los representantes patronales parecen más interesados en conseguir el abaratamiento de los despidos. No lo va a tener sencillo el presidente de la Junta en su apuesta por renovar con ambos el acuerdo de Concertación Social ya expirado, más aún si tenemos en cuenta que pronto empezará a verse el fondo de la hucha pública.

José Antonio Griñán se refirió en su discurso de investidura al diálogo social, las políticas educativas y la agilización de las administraciones como soluciones a la crisis y, de hecho, la experiencia de la Concertación -aunque falte algo de transparencia en la gestión de los recursos manejados- demuestra que los sucesivos acuerdos con los agentes sociales no sólo han incidido en la política económica, sino que han dado resultados positivos en la mejora de servicios fundamentales como la Educación o la Sanidad.

En el pasado reciente, la imagen de empresarios y sindicatos juntos de la mano en los viajes institucionales de la Junta ha contribuido en el exterior a reforzar la sensación de que Andalucía es un lugar donde invertir porque ofrece estabilidad institucional y económica, una visión no muy alejada de la realidad si tenemos en cuenta que somos desde hace años un referente internacional para los representantes de los llamados "países empobrecidos" -de Sudamérica y África, fundamentalmente- que nos visitan con frecuencia para interesarse por la participación de los agentes sociales en la vida pública y por nuestros procesos de democratización y descentralización administrativa para imitarlos.

La Concertación pondrá a prueba en Andalucía la generosidad de cada cual para llegar a acuerdos y salir del pozo, aunque lo único claro a estas alturas es que la crisis está siendo aprovechada por quienes menos la padecen para comprar barato -con unos tipos de interés bajísimos que no animan a dejar el dinero en el banco- y especular después. Y que tarde o temprano resucitará el modelo económico que todos dicen, decimos, debe cambiar.

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