La pesquería en el golfo de Cádiz

Los estudios científicos fuerzan al cierre del caladero de la chirla

  • El sector asume la parada entre la resignación y la crítica a la Junta de Andalucía por su "mala gestión"

  • Los mariscadores recelan de las ayudas anunciadas

Descarga de la chirla en Isla Cristina. Descarga de la chirla en Isla Cristina.

Descarga de la chirla en Isla Cristina. / Canterla

Los informes científicos obligan al cierre del caladero de la chirla hasta que la regeneración de la especie permita una pesca sostenible. La clausura de la pesquería del Golfo de Cádiz será efectiva a partir de este mes de enero, según informó la Consejería andaluza de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural, que ha anunciado que habrá ayudas para compensar al sector.

El cierre se ha decretado tras las recomendaciones de los informes de seguimiento del Instituto Español de Oceanografía (IEO) y después de que medidas adoptadas no hayan logrado evitar una nueva disminución acusada de la chirla en las aguas del Golfo de Cádiz, por lo que "la única solución es la paralización de la actividad", según la Junta.

96Embarcaciones y 291 marineros componen la flota de draga hidráulica afectada

La prohibición de capturar chirla también estuvo vigente entre diciembre de 2016 y julio de 2017. El pasado verano, ante la necesidad de compatibilizar la recuperación del caladero con la obtención de unos ingresos mínimos para los armadores y tripulantes, se decretó la apertura de la pesquería con fuertes medidas de gestión y control (con un Total Admisible de Captura de 2.500 toneladas y la limitación del tiempo de faena real diaria a tres horas entre el 1 de julio de 2017 y el 30 de abril de 2018), y con un llamamiento expreso al compromiso y la sensibilidad del sector.

Para compensar el cese de la actividad se habilitará para la flota afectada (compuesta por 96 embarcaciones de draga hidráulica y 291 tripulantes) una ayuda compatible, además, con la contratación de los marineros por parte de los barcos de otras modalidades pesqueras o en otra actividad, así como con otras prestaciones sociales. Sin embargo, las ayudas previstas sólo se concederán a empresas, es decir, a los armadores, y no de manera directa a los tripulantes. Esta circunstancia implica, según el consejero de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural, Rodrigo Sánchez Haro, que "debemos contar con la firme voluntad del armador o dueño de los barcos de draga hidráulica de darles a los tripulantes la parte de la ayuda que se establezca".

El cierre del caladero se mantendrá hasta que los informes científicos determinen que la población de chirla se ha restablecido totalmente y que es posible volver a mariscar.

Para ello, se mantendrán encuentros periódicos con el sector en los que se analizará la evolución de la situación, permitiéndose las capturas en cuanto así lo indiquen los estudios técnicos.

La Junta entiende que es necesario que el sector participe con sus embarcaciones en la toma de muestras y que es vital que "todos tomemos conciencia del problema" para poner fin a una situación que compromete muy seriamente la supervivencia del recurso, ya que "está en juego una actividad profesional de la que dependen cientos de familias y la sostenibilidad ambiental".

"Toca, en definitiva, poner entre todos los mimbres para garantizar un futuro para el sector y para la especie", según el titular de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural.

Entre la resignación y el inconformismo acogió el sector de la chirla de la provincia de Huelva el anuncio de la clausura. Está rendido a la evidencia porque "marisco no hay" pero, por otra parte, crítico porque entiende que "no se ha hecho todo lo que se tenía que hacer" y que "la gestión de la Junta de Andalucía no ha sido la adecuada en todo el proceso seguido.

En el primer sentido se pronunció el presidente de la Asociación de Armadores de Isla Cristina, Francisco Faneca, para quien está claro que no hay chirla del tamaño permitido para su marisqueo.

Faneca aseguró que no han tenido más remedio que aceptar la propuesta de la Junta, si bien rechazó la medida porque supondrá un gran inconveniente para el sector, aunque lamentó que las ayudas sean de mínimos.

El presidente de los armadores precisó que aunque no hay un fecha aún para dejar de faenar, la Junta espera sacar la orden lo antes posible, con lo que "es probable que sea en los próximos días".

El patrón mayor de la Cofradía de Pescadores de Isla Cristina, Mariano García, se mostró más crítico y afirmó que el cierre se debe principalmente a una mala gestión de la Junta de Andalucía. García recordó que el sector solicitó hace meses una reunión con Pesca para abordar el problema con medidas y propuestas, que no se celebró por la negativa de la Junta.

Añadió que es la tercera vez que se produce el cierre del caladero, debido a la política pesquera de la Administración andaluza, y a pesar de que el marisqueo de la chirla es una actividad extractiva de la de depende mucho el sector de la provincia onubense. Sobre las ayudas mostró cierto escepticismo, ya que "no se ha determinado ni cantidad, ni cómo, ni cuándo".

El presidente de la Federación Andaluza de Asociaciones Pesqueras (Faape) Pedro Maza, advirtió ayer de las dificultades que conlleva el cierre del caladero de la chirla del Golfo de Cádiz pero ha reconocido que "cuando no hay pesca, no hay". "Se crearán dificultades para el sector, los armadores y tripulantes. Se generan paro y situaciones complicadas", subrayó.

En declaraciones a Europa Press, Maza llamó la atención sobre la "preocupante" situación del caladero y apuntó que el cierre se adoptó "conjuntamente" con los mariscadores.

Además, señaló que Junta y sector van a realizar un plan de gestión con el objetivo de "ser capaces de recuperar" el caladero, que se encuentra en esta situación, principalmente, por "el esfuerzo pesquero".

Maza se mostró esperanzado en buscar una solución para el caladero de la chirla y "cerrarlo por ahora es el principio".

La alcaldesa de Punta Umbría, Aurora Aguedo, ha solicitado a la Junta de Andalucía que articule "una línea de ayudas dignas y en el menor tiempo posible" para el sector de la chirla del Golfo de Cádiz.

Según la alcaldesa, los marineros deben recibir algún tipo de aportación por parte de la Administración autonómica, que debe de hacer "el máximo esfuerzo posible en la entrega de las mismas".

La regidora insistió en la necesidad de "unas medidas extraordinarias ante la delicada coyuntura en la que se van a encontrar muchas familias del municipio", que tiene 45 de los 96 barcos que operan en el caladero, que proceden también de localidades onubenses como Isla Cristina, Ayamonte y Lepe y la gaditana de Sanlúcar de Barrameda.

La alcaldesa destacó que el sector marisquero "siempre va a tener el apoyo institucional y leal por parte del Ayuntamiento", ya que se trata de "la pesquería que mayor impacto económico tiene en el sector pesquero del municipio".

Las 96 embarcaciones que conforman el sector de la chirla en el Golfo de Cádiz regresaron en julio del pasado año al trabajo, tras siete meses de parada biológica para la regeneración de la especie, preocupados por cumplir un tiempo de pesca, de tres horas, "escaso y que hace inviable e imposible la captura".

La vuelta a la actividad se produjo después de que la Consejería de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural reabriera el caladero tras recuperar el 60% de sus posibilidades, aunque con una serie de medidas destinadas a garantizar la recuperación y conservación del recurso, como ese tiempo de pesca o una cantidad máxima de captura al año de 2.500 toneladas.

La Consejería ya anunció entonces que si los muestreos a realizar determinaban un rendimiento medio de captura inferior a 0,8 kilogramos por minuto (punto de referencia biológico establecido por el IEO para que la actividad sea sostenible), se reduciría un día de jornada de pesca, mientras que si era inferior a 0,6 kilogramos por minuto procederá de nuevo al cierre del caladero.

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