"El día del 11-M lo vi alegrarse"

  • Vecinos de Las Colonias se muestran sorprendidos con la detención de Carim, un argelino al que califican de "educado y atento" que gustaba de "hacer trapicheos" y manejaba grandes cantidades de dinero

Desde la noche del lunes la barriada de Las Colonias andaba con la mosca detrás de la oreja. Cuando la agujas del reloj rozaban la media noche algunos ya se percataron de la presencia en el entorno del conjunto de edificios conocidos como 'la fábrica de harina' (allí se hallaba la antigua factoría onubense) de un grupo de agentes de paisano que vigilaban atentamente la zona. "Nunca los habíamos visto por aquí y nos conocemos todos, por lo que pensamos que podría ser algo relacionado con la droga, no con el terrorismo", comentó uno de los vecinos.

Ayer la Avenida Cristóbal Colón amanecía con el susto metido en el cuerpo. El vecindario desayunaba con la visión "de una especie de película de policías y ladrones que nos ha dejado helados". Decenas de agentes de la Guardia Civil habían tomado la calle, acordonado los alrededores del portal 117 y registrado el piso de uno de sus vecinos, muy conocido en la barriada: Carim (A.M.).

Uno de los aspectos que ha conseguido dejar a los ciudadanos que le conocen boquiabiertos es el hecho de que estaba completamente imbricado en la sociedad onubense. "Nos sentimos engañados por eso, si es verdad que está implicado en el terrorismo, porque parecía un hombre muy formal que se casó con una onubense de la barriada de Los Dolores, tenía tres hijos pequeños, y que se lleva muy bien con la gente, no me lo explico", comentaba Manuela González con los nervios a flor de piel. Además, "llevaba seis o siete años conviviendo con nosotros en el barrio y no podemos tener quejas de él", si bien no es una persona "que tenga una relación estrecha con ninguno de nosotros".

Otros aprovechaban para compadecerse de su cuñado, un ATS muy popular en Las Colonias por formar parte de la Hermandad de la Virgen de los Dolores. "Pobre Blas", decían, "tener tan cerca a un supuesto terrorista y no darse cuenta de nada".

Los jóvenes recuerdan a Carim detalladamente porque "hace tiempo tuvo una tienda en la calle Zaragoza en la que vendía desde zapatos de deportes hasta ropa y bolsos que eran muy buenas falsificaciones". Según indicaron fuentes cercanas a este diario, el argelino detenido ayer en el marco de la operación 'Emir' por su supuesta participación en una célula de Al Qaeda que captaba fondos para la yihad, se dedicaba hasta ahora a la importación de vehículos desde países del Este de Europa como Alemania o Austria, motivo por el cual "cada cuatro o cinco meses salía de viaje y volvía con la mercancía para venderla a la gente de aquí, era algo trapichero".

Antonio, propietario del bar Rabadán, aseguró que siempre veía al detenido "manejar mucho dinero". Había estado varias veces en el establecimiento que regenta y "generalmente invitaba a todo el mundo a tomar una copa, pagaba con billetes grandes y tenía siempre la cartera llena".

Eso sí, si hay algo que destaca el vecindario de Carim es que "es un tipo muy educado, que siempre saludaba a la gente y no se veían movimientos extraños de gente en su casa". En la barriada de Los Dolores, algunos conocidos de la familia de Paqui, la esposa del detenido, explicaban que "una vez hubo un niño herido y él se apresuró a curarlo, parecía una buena persona y nadie se imaginaba que podría estar implicado en algo así".

Francisco José Domínguez, dueño de una fontanería en la barriada, destacó que "era un hombre muy atento; piensa uno que su vecino es un santo y resulta que tiene a un demonio viviendo encima".

Y es que no todos tienen buenas palabras para Carim. Si hay un testimonio significativo ése es el de Pedro García, vecino de la barriada del Carmen: "Siempre supe que tras esa cara de bueno se escondía un golfo", espetó. "El día de la matanza del 11-M estaba yo con un amigo que es guardia civil en un bar de mi barrio y lo vi alegrarse. Tenía una sonrisa de oreja a oreja y se cagó en los muertos de los españoles", una manifestación que, al parecer, tuvo como consecuencia un conato de pelea en el establecimiento entre un grupo de árabes y de onubenses.

Otro de los asuntos que llamó la atención de García con respecto a esta persona, sobre la que aún prevalece la presunción de inocencia, es que "siempre daba dinero a otros argelinos que se lo pedían; solían ser desde 50 a 500 euros", motivo por el que dedujo que "era prestamista".

Uno de los vecinos de la Avenida Cristóbal Colón recuerda que recientemente Carim lucía "barba larga y bromeábamos diciendo que se parecía a Osama bin Laden".

Entretanto, la comunidad árabe de la zona teme que esta operación policial y la detención de Carim y de otros dos individuos en Huelva "se vuelva contra nosotros, que somos gente muy honrada y en todos los lugares existen garbanzos negros", comentó Alí Azzedien. Los onubenses, por su parte, creen por regla general que esto no influirá en la percepción que tienen de estos inmigrantes, si bien indicaron que "estaremos ahora más atentos si vemos movimientos extraños".

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