La Muestra Cofrade adelanta la Semana Santa en la Casa Colón

  • El Consejo de Hermandades tiene abierta seis salas con más de 400 enseres, una de ellas está dedicada al imaginero Antonio León Ortega, del que se cumple el centenario de su nacimiento

Durante esta semana el Consejo de Cofradías acerca la Semana Santa en la Casa Colón a los onubenses a través de la tercera edición de la Muestra de Arte Cofrade, que ha quedado instalada en seis salas. Una exposición de la que son los comisarios Francisco Mesa y Carlos Castillo, miembros de la junta de gobierno del Consejo.

En la exposición se ofrecen un total de cuatrocientas piezas y siguiendo el criterio del Consejo en la muestra hay además de hermandades de Huelva y provincia, otras de Sevilla, Osuna y Salteras. De nuestra provincia se exponen enseres de interés de Almonte, Lepe, Palos de la Frontera y Encinasola. Este año el Consejo ha intentado agrupar los enseres según su propia naturaleza, bordado, imaginería, orfebrería... con un apartado especial dedicado a la figura del imaginero Antonio León Ortega del que se cumple este año el primer centenario de su nacimiento, aunque en algunas salas hay mucho de todo, pero mejora los criterios de años anteriores.

En la sala Vázquez Díaz, con la que se abre la exposición en el pabellón de la Casa Grande de la Casa Colón, hay una dedicación especial a las hermandades sacramentales. Aquí se puede ver el palio bordado de la Vera Cruz de Almonte, del siglo XVIII. Se expone con gran generosidad interesantes enseres procedentes de la parroquia de San Andrés de Encinasola. El templete con manifestador de la Asociación de Hijas de María, en madera pintada y dorada, con ostensorio de 1695. De la misma parroquia es el libro misal de 1799, impreso en Madrid y donado a la parroquia por el concejo de la villa de Encinasola. También se expone un cáliz plateresco de la misma localidad, de Francisco Becerra, del siglo XVI, en plata dorada. La Hermandad Sacramental de la Esperanza expone en torno al nuevo templete del Corpus interesantes piezas cofrades, como el decreto de coronación canónica firmado por el obispo monseñor Ignacio Noguer, o la concesión de la medalla de la ciudad por el Ayuntamiento de Huelva. Sin olvidar que sirve de fondo el repostero de los cultos de la coronación canónica de la Virgen de la Cinta. Completa la sala guiones, llamadores y cálices de las hermandades sacramentales de Huelva.

Nada más mirar, en el salón de Chimeneas se asoma la túnica de cola bordada del Nazareno de Osuna, obra anónima de principios del siglo XIX. Es la sala de los bordados, donde compite en belleza con la túnica del Señor de la Humildad del Polvorín, recientemente estrenada, obra del taller de Genoveva Rodríguez, en un magnífico trabajo.

Bordado que también se puede apreciar en trabajos para vírgenes, es el caso de la saya y el manto de coronación canónica de la titular del Cerro del Águila de Sevilla.

En el Salón Iberoamericano también bordados, aunque se combina con otras piezas cofrades, algunas esculturas, quizás una sala muy abigarrada por tantas telas azules cuando lo bello es el neutro de sus paredes. Pero eso no quita al montaje del palio de la Amargura, al trabajo de los nuevos bordados del palio de la Virgen del Valle de Estudiantes o al conjunto de piezas de la Virgen de los Dolores de la Merced, con su saya característica del siglo XIX de los Talleres de Aranjuez o su corona del siglo XIX; o los bordados de la Virgen del Amor y del Señor de las Tres Caídas. Una sala que ofrece también piezas de escultores como un gloria de Francisco Zamudio, sayones de Darío Fernández de Lepe o un Cristo del Descendimiento de Miguel A. Valverde.

La sala de los brazos está dedicada a homenajear a León Ortega con ocasión del centenario de su nacimiento. Desde arriba la perspectiva es mejor, la pena es que la galería superior se ha quedado con los paneles corridos. Pero ya bajando la sala se puede ver las figuras secundarias del misterio del Cristo de la Victoria y exactamente detrás el Herodes del paso de la Humildad, con el acusador y el sacerdote de la ley mosaica. El momento dulce lo pone la Virgen de la Paz de Lepe. En la sala otras imágenes del mismo autor como un San Jorge, una Virgen de los Milagros, boceto de Santa María Madre de la Iglesia. También la cruz de la Soledad del Silencio, el antiguo madero sobre el que estaba alzado el Cristo de la Sangre, ahora con excesivo brillo de barniz. El Ángel de la Oración en el Huerto sigue siendo una de las mejores obras del imaginero, aquí se puede ver con todos sus detalles.

Las dos salas del Palacio de Congresos las domina enseres de la localidad de Almonte. En una de ella un paso de misterio del Cristo de la Misericordia en su Vera Cruz, de Matías Aleiston Vega con bajo relieves de Manuel Carmona. La otra sala resalta el paso de palio con crestería de María Santísima de las Angustias de Almonte.

Sin olvidar tampoco la presencia del paso de la Hermandad de la Inmaculada Concepción, o la bandera de la Asociación de Santiago Apóstol de José Librero, ambos de colectivos de jóvenes onubenses.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios