Curro del Valle denuncia ante la Policía los ataques sufridos en El Torrejón

  • El hermano del presunto asesino de Mari Luz asegura que no ha recibido la llamada de la Junta para su trasladado del barrio · Cortés se ofrece a pagarle el alquiler de una casa "para evitar una desgracia"

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Con el miedo aún metido en el cuerpo y sin pegar ojo en toda la noche debido a los ataques recibidos en la madrugada del lunes al martes en su domicilio de El Torrejón, el hermano del presunto asesino de Mari Luz Cortés, Curro del Valle, salió de su casa a primera hora de la mañana de ayer rumbo a la comisaría de la Policía Nacional de Huelva.

Una vez en las dependencias policiales, Curro del Valle relató a los agentes los hechos acontecidos desde la tarde del lunes hasta las 2.10 horas de la madrugada del martes. Según su versión, todo comenzó cuando su mujer, Encarna, y su hija mayor, de 17 años, "fueron a la iglesia evangélica del barrio (ubicada junto a la asociación Romano Drom) en torno a las 18.30 horas para preguntar a la monja por un ticket para comida". Entonces, "vecinos y familiares de los Cortés las persiguieron hasta nuestra casa, les arrojaron piedras y las insultaron".

Según ha podido saber este periódico, el "primer acto de provocación" habría sucedido varias horas antes, en la mañana del lunes, "cuando la mujer de Curro pasó por la misma puerta de la casa de Mari Luz Cortés después de dejar a su hijo en el colegio sin que ese sea el itinerario más corto de vuelta a su casa". Aunque en ese momento nadie la increpó, un grupo de vecinos sintió que "estaba tentando a la suerte y con ganas de buscar bronca".

Alrededor de las 18.30 horas, en el momento en el que "la asociación Romano Drom estaba llena de gente" entre la que se encontraban la abuela de la niña, Mari Luz, y uno de sus tíos, Diego, "ella pasó por la puerta para provocar y no se conformó con hacerlo una sola vez". De hecho, los testigos con los que ha podido hablar Huelva Información aseguran que "dio la vuelta a la manzana y volvió a pasar de nuevo por el mismo lugar y en la misma dirección". Cuando el grupo de mujeres y familiares que se encontraba en la sede de la asociación volvió a ver pasar a Encarna y a su hija por la calle Geranio "con mirada desafiante, lo tomamos como una auténtica provocación y la gente del barrio, que no la familia, se les echó encima y las persiguió hasta cerca de su casa, pero no las agredieron en ningún momento".

Por la noche, de forma "absolutamente espontánea", varias decenas de mujeres se concentraba frente al número 1 de la plaza Doctor Manuel Cano Peral. Eran las 23.15 horas y sólo un puñado de minutos más tarde, casi 200 personas gritaba a los cuatro vientos que "no queremos en este barrio a Curro del Valle". La efusividad y la rabia desatada del momento llevó a un grupo de manifestantes a subir las escaleras del bloque en el que vive hasta la puerta de su propia casa "e intentaron tirármela abajo, menos mal que pude poner el pie y evitarlo". Eso sí, consiguieron arrojar "todos los macetones de la escalera" a la puerta del domicilio y "mis hijos casi se mueren de miedo", manifestó Curro a este diario. En la calle, el vecindario dejaba claro que "si le hubiéramos querido hacer algo, lo hubiéramos hecho, esto sólo es una advertencia para que se vaya pitando de aquí".

Faltaban 15 minutos para la media noche cuando un contingente de 40 antidisturbios puso orden en El Torrejón, apoyado por varias patrullas de la Policía Local. La revuelta finalizó a las 2.10 horas, momento en el que el abuelo de Mari Luz, Juan Cortés, pidió calma al vecindario y le dijo que se fuera a casa.

Sin embargo, para Curro del Valle y su familia la noche fue excesivamente larga: "Mis hijos están en peligro y eso nos quita el sueño, además de que la Junta de Andalucía me puede quitar la custodia de los niños porque llevan muchos días sin ir al colegio", explicó. En este sentido, el hermano de Rosa y Santiago del Valle se quejó de que "no he recibido ni una sola llamada de nadie de la Junta de Andalucía" referente a la búsqueda de una solución domiciliaria para la familia "aunque sea provisional porque no podemos vivir así, sintiéndonos prisioneros en nuestra propia casa".

Por su parte, el padre de Mari Luz, Juan José Cortés, ha lamentado lo sucedido pero "ya está bien de que esta gente vaya por ahí provocándonos; nosotros tenemos paciencia, pero el barrio no". Aunque cuenta con escasos recursos económicos, se ha ofrecido a pagar un alquiler a la familia Del Valle "en otro barrio que no sea El Torrejón, como Pérez Cubillas o El Carmen, para evitar una desgracia", una proposición que ha sido rechazada del pleno por Curro, que afirmó que "eso no le corresponde a él sino al Gobierno".

De otro lado, una de las hermanas de Curro de Valle, Catalina, le ha ofrecido la posibilidad de trasladarse a la localidad onubense de Cartaya, donde vive ella, propuesta que su hermano ha declinado también. "Yo no quiero tener ningún contacto con mi familia, sólo quiero irme de este barrio y que me solucionen este problema", concluyó Curro.

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