La Asociación de Asperger casi triplica sus miembros en dos años

  • El colectivo pondrá en marcha una nueva campaña divulgativa a primeros de 2018

La Asociación Onubense de Síndrome de Asperger (AOSA) iniciará tras la Navidad una nueva campaña divulgativa para la que cuenta con la colaboración de la Diputación, que les financia un proyecto que se ha de desarrollar en la Ribera del Tinto y que ha tenido ediciones previas en el Andévalo y Condado-Norte y siempre con sorprendentes resultados.

El crecimiento de esta asociación ha sido vertiginoso desde que echara a andar en 2014 como consecuencia de las carencias que sentían las familias. En la actualidad cuenta con un centenar de miembros y el crecimiento es casi exponencial, de manera que el local que usan como sede desde febrero en la calle La Fuente ya les resulta pequeño para sus necesidades. Otro de los indicadores de su crecimiento es que ya van por cuatro psicólogos de plantilla y están a la búsqueda de un quinto que se sume a las terapias que tan beneficiosas son para estos chavales.

El tercer proyecto de difusión tiene como objetivo los centros de salud, colegios y centros sociales donde se reparte información. Posteriormente, en un salón cedido la asociación realiza una charla que "siempre dura mucho más de lo previsto por la cantidad de dudas e inquietudes que suscita", señaló la presidenta de la asociación, Pilar Orrego. Esto evidencia que aún existe un enorme desconocimiento acerca del síndrome de Asperger, aunque afortunadamente las cosas van cambiando. Aun así, "no es difícil apreciar que las personas van reconociendo características en alguien cuando se les va explicando la sintomatología".

Aunque se estima que la prevalencia es de 3 a 7 casos por 1.000 personas, tanto Orrego como la gerente de la asociación, Teresa Mesa, consideran que se trata de una estimación que se ha quedado corta.

Lo cierto es que cada vez que la asociación onubense realiza una campaña informativa, recibe un aluvión de solicitudes de asesoramiento. Sin embargo, el síndrome debe contar con un diagnóstico médico que realiza la Unidad Infanto-Juvenil de Salud Mental. Respecto a ello, Mesa comentó que se "estaba produciendo un cierto tapón a la hora de dar las primeras citas, pero que la situación se ha solventado gracias a la contratación de más psicólogos". Posteriormente los chavales tienen un seguimiento semestral. A la hora de las terapias, que deben ser permanentes, las familias tienen como recursos la propia asociación o consultas privadas de psicólogos. En AOSA son actualmente 95 los chavales que reciben las sesiones.

Afortunadamente el diagnóstico ha avanzado mucho. Ya no es difícil encontrar a niños que con 3 años ya cuentan con él, ya que "lo habitual es que empiece a detectarse algo cuando el niño se escolariza a causa de una de sus principales características: la escasa habilidad en relacionarse con el entorno". De ahí que en muchas ocasiones sea el ámbito docente el que da la señal de que el niño debe ser visto por algún especialista; "hay gente -añadió Orrego- que no acepta el diagnóstico y lo quieren ver como una rareza del chaval o que es un trastorno del lenguaje que se puede corregir en contraste con Asperger, que es de por vida". Afortunadamente, la sensibilidad en los centros docentes ha cambiado y "hay ocasiones en que los propios equipos de orientación son los que aconsejan estudiar la situación del niño".

Orrego y Mesa definen algunas de las características del síndrome de Asperger. Los afectados son unos niños cuyo coeficiente intelectual está en la media y suelen tener lo que se denomina un interés restringido. Eso significa que pueden verse especialmente interesados por unos pocos temas, pero al centrarse en ellos pueden llegar a ser unos genios. Tienen además poca capacidad para los imprevistos, ya que les generan un tremendo estrés, y son incapaces de entender la ironía.

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