Adiós a los bocadillos y al agua

  • Recomiendan a los costaleros ingerir, con moderación, bebidas isotónicas en la estación de penitencial pasta en el costal Aconsejan a los hermanos costaleros desarrollar un programa dietético dos días antes de meterse debajo de un paso basado en alimentos como la pasta y el arroz

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La era del bocata bajo las trabajadoras tiene los días contados. Según un informe del endocrino Antonio Escribano, éste recomienda a los costaleros que durante estos días de Semana Santa coman pasta en vez de bocadillos. Es más, les aconseja a desarrollar un programa dietético dos días antes de meterse debajo del paso.

Una dieta blanda, basada en alimentos como la pasta y el arroz, es la mejor nutrición que puede tener un costalero antes de meterse debajo de un paso. Así lo afirma Antonio Escribano, endocrino del Sevilla Fútbol Club, en las conclusiones de un informe que ha venido desarrollando durante este año y que se ha centrado en el estudio fisiológico del esfuerzo que realiza un costalero ,debajo de un trabajadora, durante la estación de penitencia.

Este experto en endocrinología y nutrición desaconseja una comida abundante antes de sacar a la cofradía a la calle. "Si un costalero tiene que sacar un paso a las cuatro de la tarde o a las doce de la noche, lo más conveniente es que el último ingesto de comida lo haga a las doce del mediodía o seis de la tarde, respectivamente".

La comida tendrá que estar basada en alimentos blandos como "pasta, arroz blanco o carne a la plancha. No son demasiado recomendables ni las espinacas ni el bacalao con tomate".

No obstante, en este revelador informe se aconseja también preparar el estómago días previos a la salida procesional. La nutrición hay que prepararla casi dos días antes de que un costalero se meta bajo las trabajaderas. Durante este tiempo tendrá que controlar lo que come y establecer unos horarios para que, cuando llegue la hora, al cuerpo le haya dado tiempo de hacer la digestión de la última comida.

Según Antonio Escribano, el trabajo que realiza un costalero es comparable al de "un levantador de pesas que camina durante largo tiempo con ella"". Dicho esfuerzo se denomina en el deporte "dinámico-intermitente", que es aquel que no es continuo pero que en el tiempo que se realiza es muy intenso. Para este tipo de ejercicio se precisa de una nutrición "que reduzca los efectos de sus consecuencias y que optimice el propio trabajo". La alimentación es por tanto básica.

Otro aspecto a tener en cuenta en el desgaste físico es el de la ropa que se utiliza y, sobre todo, las temperaturas que se alcanzan debajo de un paso. Una especie de microclima que puede llegar a hacerle perder al costalero hasta tres litros de agua. Para evitar esta deshidratación, el doctor Escribano aconseja que se tomen bebidas isotónicas "con cierta moderación", para que el estómago se vacíe y se produzca un ajuste "entre lo que se suda y se ingiere".

Este tipo de bebida sustituiría al tradicional bocadillo que suele darse a los costaleros cuando se trata de cofradías con una estación de penitencia de largo recorrido. La nutrición no acaba con el regreso del paso al templo. Cuando el costalero llega a casa, lo más recomendable es que coma algún tipo de pescado o "arroz blanco con patatas". El resultado es un completo programa nutritivo que evitaría el desgaste excesivo.

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