Metales preciosos para hacer caja

  • El oro, la plata y el platino se han convertido en la gran apuesta de muchos inversores desde que el pasado agosto estallara la crisis hipotecaria · Su revalorización supera el 40%, frente a la caída del 15% del Íbex 35

Haciendo honor a su fama de asustadizo, el dinero ha dado la espalda a la bolsa que, influida por las numerosas incertidumbres que planean sobre la economía internacional, no consigue soltar el lastre de las pérdidas. En su búsqueda de alternativas rentables y seguras, los inversores han encontrado en las materias primas, y más concretamente en los metales preciosos, la mejor respuesta a sus plegarias. Dos son los motivos que lo justifican: actúan como activos refugio (su cotización evoluciona de forma independiente a la de los mercados financieros) y sus precios han batido todos los récords históricos.

Desde que estallara la crisis subprime en EEUU, causa de buena parte de la inestabilidad que hoy azota a las bolsas y a la economía en general, el platino se ha revalorizado un 73,4 por ciento en el mercado londinense, la plata lo ha hecho un 59,6 por ciento (es curioso que en 2006 el exceso de inventarios impidiera la subida de sus precios) y el oro, un 44,5 por ciento -se encuentra apoco más de 23 dólares de la mítica barrera de los mil-. Están, por tanto, a años luz de las rentabilidades mantenidas por el Íbex 35, cuya cotización ha bajado un 15,4 por ciento desde el pasado 8 de agosto (fecha en la que las principales economías mundiales constataron que el pinchazo hipotecario no se circunscribiría a la geografía estadounidense). Más de la mitad de esos ascensos se han concentrado en lo que va de 2008.

El sustento de la escalada de los metales preciosos ha sido, lógicamente, la demanda. Una demanda alimentada no sólo por el deseo de los inversores de proteger su dinero, sino también por el empuje de la alta joyería entre los nuevos ricos de la India (consume el 20 por ciento del oro del planetas y únicamente genera tres toneladas anuales) y China y por la propia debilidad del dólar. Y es que en épocas de debilidad del billete verde, el oro se convierte en su principal sustituto como refugio -numerosos bancos centrales han recurrido a este metal para realimentar sus reservas, la mayoría de ellas en dólares-. Desde el Centro de Inversiones de Deutsche Bank apuntaban recientemente que los ciclos alcistas y bajistas de esa moneda suelen durar una media de siete años y, puesto que el actual ciclo bajista comenzó en 2002, aún le quedaría un ejercicio de debilidad.

Eso garantizaría, por otra parte, la continuidad del particular rally que mantienen los metales preciosos (todos cotizan en dólares). Así lo cree Prósper Lamothe, analista financiero y catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid, quien sostiene que las materias primas también están sometidas a ciclos, cuya duración ronda la década. A su juicio, el periodo alcista que protagonizan en estos momentos los metales podría durar hasta 2011 o 2012 y obedece a varios aspectos, entre los que Lamothe destaca, junto con los ya citados, el tirón de la industria en los países emergentes (esto explica también el rápido ascenso del cobre, el zinc o el níquel) y la escasa flexibilidad de la oferta. A este respecto subraya que "desde que se descubre un yacimiento hasta que éste se pone en explotación pasan, al menos, cinco años". Por otra parte, la producción minera alcanzó su punto álgido en 2001, ejercicio a partir del cual comenzó a declinar.

Precisamente, la posibilidad de ampliar la oferta es la que, en su opinión, resta potencial de revalorización a las materias agrícolas -pese a la presión que sobre ellas ejercen los productores de biocombustibles y la creciente mejora de la dieta entre las clases medias indias y chinas- a medio plazo, mientras que en el caso del petróleo su cotización, aunque disparada (el barril ya ha superado los 100 dólares), está muy sometida a los riesgos geopolíticos.

El profesor de la Universidad Autónoma de Madrid se muestra convencido de que durante los dos próximos años la gama de productos bancarios que se comercializan en España para canalizar la inversión en materias primas se ampliará "considerablemente", ante el previsible aumento de la demanda de este tipo de propuestas. Y no es de extrañar, si se tiene en cuenta que la onza de oro cerró la pasada semana a 976,5 dólares, el platino lo hizo en 2.230 y la plata en 20,80. ¿Alguien quiere sacar más brillo a su dinero?

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