La gran pasión de Teresa

  • El conocido rostro televisivo se vuelca en la que es su primera obra literaria de ficción, 'La memoria del agua'

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Sus maneras son elegantes y resulta una persona exquisitamente sensible y cariñosa. La madrileña Teresa Viejo no puede ocultar sus raíces familiares manchegas que, gracias a su primera novela, La memoria del agua, se han puesto mucho más en evidencia. "Esta historia me encontró y, desde el principio, me fascinó el balneario de La Isabela, del que no se había publicado nada. Creado por la monarquía, centro lujoso reconvertido en un psiquiátrico… Se trata de una especie de Macondo en la Alcarria", confiesa la autora de, además, tres ensayos anteriores.

Profesional de la pequeña pantalla durante más de dos décadas, en su trayectoria figuran espacios como Pasa la vida, colaborando con María Teresa Campos; las retransmisiones de la Lotería Primitiva de La 2  o,  el polémico Cambio radical. Un largo camino que le ha conducido, desde hace más cuatro años, al canal autonómico de Castilla La Mancha, donde cada semana conduce Tal como somos. "Supone uno de los mayores regalos que he recibido en mi vida y la televisión que me gusta hacer. Son cinco horas en directo que me ayudan a acostarme con el corazón lleno de cariño", comenta al respecto de dicho magacín. ¿Su opinión acerca del resto? "Veo pocos programas porque me he enganchado a las series. Hay como todo aunque cada vez se marca más la división entre el entretenimiento puro y otros contenidos".

No obstante, a pesar de su faceta audiovisual, siente especial predilección por la escritura, terreno en el cual consiguió ser la primera mujer directora de la revista Interviú entre 2002 y 2004. "Me considero muy emprendedora pero también alguien con ganas de aprender", reconoce. "Soy como una niña. Siempre quiero pasar a la siguiente lección. Aparte, poseo un lado bastante tranquilo y, a pesar de no haber tenido hijos, me encantan los pequeños. Lo único es que, si eres madre, debes serlo a tope y yo me veo demasiado superprotectora".

Ahora, centrada en la promoción de su libro, confiesa no haberse despegado todavía del misterioso lugar que la protagoniza. "Sigo allí y lo mismo resulta algo enfermizo pero me encantaría haber sido una bañista de los años 20", fantasea nuestra protagonista al respecto. "Siempre he sido alguien apegada a la realidad pero este texto me ha abierto hacia un mundo de imaginación". Una dimensión que, a pesar de lo desconocido, no asusta a Viejo. "Lo que de veras me da miedo es la enfermedad o la pérdida de los seres queridos.

De sus proyectos futuros aún es pronto para hablar aunque, eso sí, Teresa seguirá ligada a la literatura. "La periodista, siempre está ahí diciéndote: "Refrenda el dato". El relato lo busco en la realidad y, a partir de ahí, comienzo. Pero no por inseguridad sino porque la vida está llena de historias". Una inspiración que, tal vez, encontraría en la costa gaditana el lugar apropiado para asentarse pues, según explica en la despedida, es uno de sus rincones favoritos para perderse. "Cádiz es mi segunda tierra, los atardeceres más bellos del planeta".

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