Ya no son meras espectadoras

  • la mujer en las cofradías. Las hermandades no son un reducto machista. La mujer se presenta con decisión y ocupa cargos vetados para ellas hasta hace pocos años

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No hay por qué pedir permiso. La mujer tiene los mismos derechos que el hombre en todos los aspectos de la vida y las cofradías no son una excepción. En honor a la verdad, Huelva ha ido por delante que otras capitales en este aspecto y es de esperar que en pocos años la situación de igualdad esté plenamente conseguida.

No es que la mujer haya estado relegada del mundo de la Semana Santa. Quizá el puesto donde siempre ha estado a la par con el hombre es como saetera, aunque esto implica ya un lugar externo al mundo de las cofradías.

Las hermandades de Huelva cuentan sin pausa, con un cada vez mayor número de mujeres en puestos de responsabilidad. Un buen ejemplo de ello es Josefa Anaya que es la primera mujer en estar en la junta de gobierno del Consejo de Hermandades. Josefa entiende que su presencia es "un paso más" en el proceso de normalización. Se siente optimista por la evolución que se vive en el mundo cofrade, aunque entiende que "cuesta mucho". Ve con alegría cómo la mujer cada vez está más involucrada y piensa que debe estar presente en todos los ámbitos de la Semana Santa aunque a título personal, tiene reparos en los cargos de capataz, acólito, costalero y pertiguero.

Josefa cree que el llamado sexto sentido femenino permite dar otra perspectiva a algunos temas: "Hay veces que notas que no te echan cuenta y luego ven que llevabas razón". Sin embargo en este aspecto no quiere irse hasta el extremo y opina que lo importante es que "nos consideramos iguales que los hombres y no tenemos por qué sentirnos diferentes". Ve con alegría la actitud de las jóvenes cofrades que llegan a las hermandades con otras perspectivas y son conscientes de que "no van a estar en un segundo plano, sino que ya se ven en un plan de igualdad".

María Flores Salguero es la primera prioste de la centenaria Hermandad del Nazareno y se siente muy a gusto porque "es una parte muy activa en la vida de la hermandad" de la que es miembro desde hace 20 años. María o Maru da testimonio del cambio de mentalidad en las cofradías onubenses que ha llegado antes que en otras ciudades. No encuentra objeciones por parte de los hermanos en su labor, ni siquiera entre los de más edad, aunque "en otras hermandades sí he notado alguna suspicacia". Defiende que, aunque algunos dijeron que no la veían encima de un paso, "la priostía es un trabajo en equipo y el esfuerzo físico se realiza siendo un hombre o una mujer".

Maite Camacho es diputada mayor de gobierno en Estudiantes. En la actual junta de gobierno hay tres mujeres. Pese a su juventud lleva 14 años en la hermandad y se siente en un ambiente de plena igualdad: "Yo no he notado ningún tipo de rechazo por ser mujer. Nos tratan igual que a los hombres y cuando debatimos las cosas nadie se para a pensar si quien dice algo es un hombre o una mujer" y pese a este ambiente tan positivo, Maite cree que aún queda mucho camino por recorrer en ámbitos como las cuadrillas de costaleras, capataces, hermanas mayores o en las bandas de música. La relación con los hermanos de edad suele ser buena, si bien a veces percibe oposición "a obedecer a alguien más joven que ellos y más aún si eres una mujer".

Es el primer año para Sandra Infante como costalera del Señor Yacente aunque ella es de La Fe. Le gusta por lo tanto, la Semana Santa y su intención por formar parte de una cuadrilla se debe a que "quiero vivir estos días de una manera diferente". Comenta cómo ha crecido este año el número de costaleras en el Santo Entierro y preguntada sobre el esfuerzo físico confiesa sentirse acostumbrada a soportar los esfuerzos. Sobre si las cuadrillas de costaleras tienen futuro, esta joven cofrade es categórica: "Las cuadrillas tendrán futuro siempre que haya mujeres que luchen por ellas".

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