Borriquita

El despertar de las cofradías

  • Los más pequeños abrieron ayer el camino de la Semana Santa en la Borriquita.

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Cuando se abría en la mañana de ayer el ventanal de la casa se cumplía un año más este ciclo cofrade. La Semana Santa despertaba con el Domingo de Ramos y desde el porche las golondrinas y vencejos enloquecidos sobrevolaban la plaza de San Pedro para describir entre las palmeras la aurora cofrade.

Día temprano, desde la mañana a las diez se anuncia con el repique del campanario la solemnidad de la jornada. La procesión de palmas convoca a los feligreses, mientras la mañana ha sido un trajín de gente que ha querido tener una primera visión del paso del Señor, de recoger los ramos de olivo bendecidos para guardarlo en casa. Las casas del barrio ya tienen las palmas en sus balcones engalanados y los azulejos del Señor y de la Virgen de los Ángeles sus flores puestas. Es Domingo de Ramos en Huelva.

Tan pronto ha pasado la mañana que se funde con la salida en las primeras horas de la tarde. Las agrupaciones musicales se acercan y todo es algarabía en este día soñado, en este tan hermoso de Domingo de Ramos con luz y sol radiante que casi no se puede soportar en los balcones y en la plaza. Ya está el tío del coqui y los vendedores de globos. La plaza está vestida de Semana Santa. En el interior del templo todo son deseos de la salida. La Puerta del Mar se abre y se deja oír la alegría en los más pequeños. La calle está ahí.

Hay tiempo para el recuerdo y delante del paso Carlos Arroyo habla de una joven que ya no está y el capataz Manolo Corsi invita a los costaleros a rezar un padre nuestro por los que faltan debajo del paso.

El porche es sentimiento, palmas al viento, celosía de incienso, y acompañamiento este año de agrupación musical. La plaza se tiñe del vuelo de las capas rojas de los niños penitentes de la primera de las cofradías, aunque en los últimos años la Sagrada Cena le saque quince minutos de ventaja a la hora de salir del templo. Y ahí está Ella, la niña y Madre más guapa del barrio, en su paso de palio, con un recuerdo a su camarista Amalia Corral que nos dejó hace muy poco, de ella llevó su rosario. La Señora se paseo con toda la gracia delmundo recogiendo piropos y oraciones. Todo hermosura y unas calles rebosante de alegría. Se estrena el hermano mayor, Francisco Muñoz Hierro.

Y como en un suspiro, después de pasear por Huelva de nuevo en su plaza, ante su azulejo, recibida con pétalos en una escena para guardar todo el año.

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