Cincuentenario de las Angustias

Este año se cumple medio siglo de la talla de Nuestra Señora de las Angustias, en el año en el que se celebra el centenario del nacimiento de su escultor, Antonio León Ortega y convendría poner en valor que la imagen llega en su madurez artística y personal y ofrece uno de los rostros más hermosos tanto del Cristo y de la Virgen, una imagen además de la mayor valentía al ser de talla completa, los retos de Léon Ortega para el Viernes Santo de Huelva.

Pero aquella sobriedad hay que verla también en la imagen de la Virgen de las Angustias, destruida en la parroquia mayor de San Pedro en la guerra civil. Una imagen que forma parte de la memoria histórica que vivieron las cofradías y que supuso mucho en la recuperación del patrimonio histórico ya que hasta veinte años después no se pudo restituir aquella imagen de las Angustias. Una devoción que se había incorporado en su estancia en San Pedro, a donde se trasladó a finales del siglo XIX como consecuencia del desplome de la techumbre de la ermita de la Soledad. La cofradía sacaba entonces el paso de la Santa Cruz, con escaleras y sudario, era la alegoría a quedar vacío tras el descendimiento que se efectuaba del Cristo de la cruz y se depositaba en la urna en lo que era el Auto del Descendimiento. Pero en 1916 ocurre algo importante en la cofradía, la hermandad decide la incorporación de una imagen de la Virgen de las Angustias, una obra de Francisco de la Gándara, que se encontraba -según Díaz Hierro- desde 1605 en la parroquia mayor. Aquella salida fue en 1916 es la época del gran despertar artístico y devocional de las cofradías. "Aparece al pie del Santo madero la Virgen Dolorosa, llevando en sus brazos al Jesucristo Yacente. La efigie de la Virgen, cuyo rostro es bellísimo, es una buena escultura luce un precioso manto de terciopelo negro bordado en oro y una valiosa corona de plata". El paso era sencillo, el de las Cadenas, peor luego tuvo uno diseñado para ella por González Basilio, que fue medalla de oro del Trabajo.

Tras la desaparición de la imagen, el paso no vuelve a salir hasta 1945, pero como al principio, sin la Virgen de las Angustias, sólo la cruz vacía aunque se le incorpora la canina. En 1958 Antonio León Ortega realiza la nueva imagen que procesiona en un sencillo paso, sin la apariencia portentosa del primitivo. Hoy, cincuenta años después, la trasera de la ermita de la Soledad tiene el nombre de plaza de Nuestra Señora de las Angustias

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