Hábitos

Nuevas evidencias sobre dieta sana y envejecimiento

  • Mantener una dieta mediterránea rica en polifenoles puede ayudar a paliar el deterioro propio del envejecimiento.

El aumento de la esperanza de vida en los países desarrollados ha favorecido que se produzca una tendencia creciente en la prevalencia de enfermedades relacionadas con el envejecimiento, como pueden ser las enfermedades cardiovasculares y las enfermedades neurodegenerativas. Entre éstas, una de las más frecuentes y que tiene la edad como principal factor de riesgo es la enfermedad de alzhéimer.

Un artículo publicado en Journal of Alzheimer's Disease relaciona el consumo de alimentos típicos de la dieta mediterránea, como el aceite de oliva y las nueces, con una mejor función cognitiva. La primera firmante del artículo es la doctora Cinta Valls-Pedret, de la Unidad de Lípidos del Hospital Clínic de Barcelona, y el último firmante es el doctor Emili Ros, jefe del equipo Idibaps Hipertensión, lípidos y riesgo cardiovascular y jefe de la Unidad de Lípidos del Clínic. El estudio se ha llevado a cabo en personas mayores con alto riesgo cardiovascular, en el marco de un estudio clínico más amplio llamado Predimed.

Aunque durante el envejecimiento se da un descenso natural en el rendimiento cognitivo, principalmente en la memoria, se han descrito algunos factores que pueden ayudar a minimizar este efecto a pesar del paso de los años. Uno de los principales es la alimentación. Estudios epidemiológicos sugieren que alimentos como las frutas, verduras, pescado, vino y nutrientes como los ácidos grasos poliinsaturados, la vitamina B y los antioxidantes pueden proteger del declive cognitivo asociado a la edad y de la enfermedad de alzhéimer. Además, patrones alimentarios como la dieta Mediterránea también se han relacionado con una menor incidencia de deterioro cognitivo leve y de enfermedades neurodegenerativas.

El consumo de aceite de oliva virgen se asociaba a mejores puntuaciones en pruebas de memoria verbal, al igual que el consumo de café. Por otra parte, la ingesta de nueces estaba relacionada con mejor memoria de trabajo y el consumo moderado de vino se asociaba con mejor función cognitiva global.

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