Málaga

Lazo rojo al cuidado de los 'niños VIH'

  • En el Día Mundial contra el Sida, Asima rinde homenaje a la Unidad de Enfermedades Infecciosas del Materno

A las ocho en punto de la tarde sonaban los tambores en la calle Larios. Sonidos rítmicos y pegadizos reclamaban a la ciudad su momento de atención, un alto en el trasiego diario para demandar la visibilidad de una pandemia -el sida- que aunque se inició hace ya 30 años aún sigue viva y afecta a una población que se ve muy lejos de ser objetivo de la enfermedad. Málaga celebró el Día Mundial contra el Sida con una batucada y con voluntarios que llenaron rojo las calles. Con información y una campaña por la detención precoz del virus. Por la mañana, la Asociación Ciudadana Anti Sida de Málaga (Asima) entregó su Lazo Rojo de la Solidaridad a la Unidad de Enfermedades Infecciosas del Servicio de Pediatría, en el Hospital Materno Infantil.

Aunque actualmente el contagio vertical, el que se realiza de madres seropositivas a sus bebés, está por debajo del 1%, Asima quiso recordar a todos esos niños que han tenido luchar contra una enfermedad heredada, sin cura y sumamente compleja por las connotaciones sociales, afectivas y, sobre todo, psicológicas que tiene. Los pediatras Mercedes Rivera y David Moreno recogieron este reconocimiento.

"El verdadero mérito es el de los 'niños VIH', de sus familiares y cuidadores, porque convivir con el virus es una pelea durísima", dijo Moreno, que recordó que estos pequeños tienen que sobrevivir a un tratamiento diario además de a las consecuencias y daños colaterales. "Muchos no tienen padres, murieron a causa de la enfermedad, y son verdaderos supervivientes de la infección", añadió el pediatra.

En este servicio del Hospital Materno Infantil son conscientes de que la atención médica no es suficiente para estos peculiares pacientes. "Por eso tocamos a la puerta de Asima, ante la demanda de apoyo psicológico y social a estos pequeños", comentó Mercedes Rivera, que reconoció que "la infección heredada ha disminuido bastante, hay muchos menos casos, aunque se siguen escapando casos, este año hemos tenido dos nuevos".

El control del embarazo de una mujer portadora del virus es esencial para evitar el contagio. Pero también llegan niños seropositivos que proceden, sobre todo, de África. Desde esta unidad se demanda la "necesidad imperiosa de que los retrovirales salgan al mercado con un estudio pediátrico y presentaciones adecuadas para niños, como jarabes de buen sabor o pastillas pequeñas". La mayoría de estos niños no son del todo conscientes de su situación hasta la adolescencia y, por ello, el manejo multidisciplinar de estos pacientes resulta de vital importancia. "El debut sexual de los jóvenes es cada vez antes y hay que tener especial cuidado para que ellos sepan manejar la situación", explican los pediatras.

Estos niños y la población portadora en general aún asocian Sida a muerte y encuentran, todavía y en todos los ámbitos, el rechazo de una sociedad que se mira demasiado poco el ombligo. Por ello, el lema de la campaña de Asima de este año es Ponte el placer, chúpate la tranquilidad. Además de incidir en el uso del preservativo como medida más eficaz de prevención, apuestan por la necesidad de la prueba del VIH para conocer el estado serológico y poder controlar lo antes posible el avance del virus.

En la sede de Asima, en la calle Gaona, hacen test de saliva que ofrecen resultados a los 20 minutos. También ayer Médicos del Mundo salió a la calle, en concreto a la Plaza de la Merced, a realizar pruebas sanguíneas de manera voluntaria, gratuita y anónima. "Llevamos un año haciendo test rápidos y el aumento de casos positivos en Málaga es muy preocupante", subrayó el responsable de Médicos del Mundo en Málaga Hervé Bertevas. También quiso incidir en que ya no se pueden "etiquetar a colectivos supuestamente responsables porque el colectivo más tocado por la epidemia es el de las personas que tienen conductas sexuales de riesgo".

Treinta años después de que apareciera la pandemia, aún la sociedad no tiene suficiente información, claman desde las organizaciones. También piden a las administraciones públicas un compromiso que se traduzca fielmente en la práctica y que no se quede en papel mojado. Un total de 33 millones de personas viven con el VIH. Pero aún son muchas las que ni siquiera saben que son portadoras.

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