Una superproducción frustrada

El fario de 'Manolete'

  • La película sobre el torero cordobés está embargada por la Justicia. La productora de la cinta adeuda casi 950.000 euros a la empresa creadora de los decorados, que le ha interpuesto siete demandas

Manolete murió de una cornada mortal cuando entró a matar al miura Islero en la plaza de toros de Linares. Pero hasta entonces no tuvo mala suerte. De hecho, en 1940, apenas un año después de tomar la alternativa, el diestro enjuto y larguirucho era el número uno de la fiesta y su nombre arrastraba a la plazas a una masa enorme en plena posguerra. Al Cuarto Califa del toreo no le persiguió el mal fario. Lo afirman categóricos los que admiran el elegante porte en la plaza del cordobés y recelan de una película, Manolete, que desde el principio del rodaje generó controversia. Y no sólo porque en ciertos círculos taurinos se sospeche que la historia dibuja un Manolete drogadicto y dipsómano, sino por los graves problemas económicos y judiciales que el proyecto del veterano productor Andrés Vicente Gómez arrastra desde el principio. Los amantes del torero respiran aliviados: por ahora la película no verá la luz.

Desde el comienzo del rodaje en marzo de 2006, partía como una de las grandes superproducciones del cine español: 20 millones de euros de presupuesto; guión y dirección del holandés Menno Meyjes, responsable, por ejemplo, del texto de Indiana Jones y la última cruzada; y una atención desbordada de los medios de comunicación, ávidos de captar la relación que podía surgir entre los protagonistas: Adrien Brody y Penélope Cruz dando vida a la actriz Lupe Sino, el amor de los últimos años del diestro. Se quiso estrenar en los cines la película el pasado mes de agosto, para que coincidiera con el 70 aniversario de la muerte del torero, pero hasta ahora, y tras dos intentos fallidos, lo máximo que se ha visto han sido fotogramas sueltos de la película que, según la página web de la productora, sigue en fase de postproducción.

La razón por la que no hay fecha de estreno para la cinta es simple: la falta de pago a uno de los proveedores ha paralizado su salida al mercado. La empresa Construcciones Escénicas Moya, referencia en la fabricación de decorados nacionales e internacionales que ha ambientado cintas como 55 días en Pekín o El laberinto del Fauno, tiene interpuestas siete demandas contra Iberoamericana Films, productora de Manolete, por el impago de casi un millón de euros. En una de las sentencias, el juez ha ordenado embargar la película y que el negativo sea entregado por la productora a Ramón Moya, propietario de la empresa de decorados. “Hasta ahora todas las sentencias están a nuestro favor. Somos unos de los proveedores de la película a la que se le adeuda la cantidad más alta. Ronda ya los 950.000 euros”, explica José Luis Moya, administrador de la empresa y uno de los afectados por la larga sombra de Manolete. “Ya en la película Libertarias, en 1996, trabajamos con él y no terminamos contentos porque siempre tenía líos con el dinero. Pero para ésta, el director de fotografía le pidió expresamente nuestros decorados”, comenta Moya de unos escenarios que han estado situados en diferentes enclaves de Carmona, Sanlúcar de Barrameda o El Puerto. Por ejemplo, Construcciones Moya montó el chiringuito que se instaló en la playa de Cádiz en la que Manolete vive su amor con Lupe Sino; en Carmona, se recreó el entierro del torero en la casa de la madre, doña Angustias, y se ambientó también el interior del Ayuntamiento de Sanlúcar de Barrameda como si fuera la entrada de un hotel de la época. “La productora tiene que depositar el negativo pero ahora dicen que está en Londres o por ahí y así andan mareando. Nos han comentado que su intención es llevarla a Cannes pero incurrirían en otro delito más”, comenta Moya. Sin embargo, por ahora, la producción de Andrés Vicente Gómez, responsable de títulos como Belle Époque y Jamón, jamón, no ha sido presentada a concurso ni fuera de él, aunque la lista definitiva de participantes se conocerá el 17 de abril.

En el mundo del cine, los problemas económicos de Andrés Vicente Gómez no sorprenden, a tenor de los comentarios que han hecho los profesionales con los que ha contactado RdA. “Ya una vez tocó fondo y le salvaron”, dicen. Así fue. En 2002, Telefónica tomó la decisión de sanear las cuentas de Lola Films, productora de la que es accionista del 70 por ciento del capital, con más de 32 millones de euros, como publicó Cinco Días.

En esta ocasión, el ángel salvador de los negocios del productor de Torrente era Francisco Hernando, más conocido como Paco El Pocero, según apunta Moya. El constructor de una macrourbanización en medio de la nada en Seseña (Toledo) correría con parte de los gastos a cambio de que los actores utilizaran sus aviones en la campaña de promoción. Pero los problemas con la Justicia de la cinta han mermado su capacidad de maniobra. “Sé de otros proveedores a los que se les ha pagado con pagarés de El Pocero pero nosotros no queríamos líos de ésos”, dice Moya que temió “casi un cierre” por culpa de esta deuda.

La versión de la productora y la del personal de comunicación de la película no coinciden. Entre unos y otros no aciertan a dar una razón firme y única sobre el retraso del estreno ni a concretar si la cinta podría verse íntegra en el caso de que lo permitiera el juez. Problemas con la música, el doblaje de los actores, la postproducción en general y con la agenda de los protagonistas, que “quieren estar presentes en la promoción pero sus compromisos no se lo permiten”, han sido los argumentos de la otra parte de esta historia cuyo fin aún no aparece en los créditos. Es el relato de la historia que no se ve en la gran pantalla y que daría para hacer otra película.

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