EL PERSONAJE

"Zapatero me dijo que se inspira en mis libros"

  • Philip Pettit. Filósofo político

Cuando José Luis Rodríguez Zapatero le pidió que examinara su gestión de Gobierno, Philip Pettit le advirtió que sería muy difícil llevar a la práctica sus principios republicanos. Tres años después, el catedrático de Política y Valores Humanos de la Universidad norteamericana de Princeton, padre del moderno republicanismo, calificó con un notable alto al presidente socialista.

¿Se considera el gurú de Zapatero?

No soy quien debe decir eso. Pienso que es muy amable por parte del presidente Zapatero haber dicho que mi teoría del republicanismo es buena.

¿Cómo se conocieron?

Le he visto tres veces. La primera, cuando me invitó a dictar una conferencia en Madrid, justo después de ganar las anteriores elecciones.

¿Congeniaron de inmediato?

Aquél fue un breve encuentro. Intervino después de mi conferencia y me pidió que examinara a su Gobierno cuando transcurrieran tres años para ver si había sido fiel a los principios del republicanismo.

Y usted aceptó.

En 2007 escribí el resultado de mi examen. Le di una nota muy alta: de ocho a nueve.

¿Tan buen alumno ha sido?

Confieso que inicialmente, cuando me dijo que se iba a guiar por mis principios, no estaba convencido de que fuera capaz. No sabía si quería usarlos como propaganda.

¿Y compartió esa duda con él?

Le advertí que iba a ser muy difícil llevar estos principios a la práctica. Se enfadó bastante porque no confiaba en él. Le dije: vamos a esperar y veremos.

Pues veo que le ha convencido.

Debe saber que no somos amigos, apenas le conozco. Y nunca le he aconsejado. Pero cuando le examiné, mientras escribía el texto, decidí que le apoyaba.

¿En qué le apoya?

Ha desarrollado medidas que están muy en línea con el pensamiento republicano, destinadas a proteger a los más vulnerables.

¿Por ejemplo?

La Ley de Dependencia, la regularización de inmigrantes o el matrimonio homosexual.

Este último suscitó una gran polémica.

Lo sé.

¿Qué cree usted que hubiera ocurrido en su país?

No creo que vayamos a tener matrimonio gay en los Estados Unidos. Es un país muy conservador y con un sistema político que impide que se apruebe ninguna ley a la que se oponga un sector fuerte de la comunidad.

¿Cuál es la diferencia con España?

En España el presidente es elegido por el Congreso, lo que se traduce en el control de la legislatura y en mucho más poder. En Estados Unidos el presidente se elige por separado y tiene que persuadir a los legisladores. Eso es complicado, porque los congresistas actúan movidos por los intereses de sus votantes y de los lobbies que les apoyan.

¿No habría siempre que buscar el consenso?

Un Gobierno debe ir despacio a la hora de actuar contra los sentimientos de un gran grupo, excepto cuando es para proteger a una minoría. La minoría debe ser protegida incluso en contra de la mayoría.

De la mayoría católica, por ejemplo.

Zapatero me dijo: “¿Puedes mirar a los homosexuales a los ojos si no les reconoces los mismos derechos que a los demás?”. Ésa es una idea muy republicana y yo la respaldo totalmente.

¿En qué más le respalda?

Abrazó el ideal de un gobierno abierto. Me impresionó que convirtiera la televisión pública en una cadena independiente, que no está controlada.

Veo que se siente muy cercano a él.

Hay muchos políticos a los que admiro. Pero Zapatero es el único que expresamente ha seguido mi libro sobre el republicanismo. Es bastante divertido.

Yo supongo que para usted ha sido fantástico.

Lo es. Pero insisto en que no soy el dueño del republicanismo, sino uno de los muchos teóricos que intentan vivificar el pensamiento clásico y aplicarlo a la política contemporánea.

¿A qué otros gobiernos admira?

Me siento unido al actual gobierno australiano. En Europa, a los gobiernos escandinavos, especialmente el de Suecia. También creo que Blair fue al principio muy atractivo.

¿Sólo al principio?

La guerra de Iraq fue un desastre para él, porque le colocó en una posición contraria a los sentimientos de su gente.

¿Prefiere a Obama o Hillary?

Lo que me gusta de Hillary es que ha sido probada. Sabemos cuáles son sus políticas y que sería una presidenta firme.

¿Y de Obama?

Podría ser un líder carismático, que propiciaría la aprobación de muchas leyes progresistas: sabe remover los sentimientos de frustración de los ciudadanos.

¿Ganaría a los conservadores?

No lo sé. El candidato conservador, McKean, es muy derechista. Pero es un hombre honesto y lo admiran por eso.

¿Qué critica de la derecha española?

Defiendo la oposición tranquila que hizo Zapatero frente a Aznar. Coincido con él en que cuando estás de acuerdo con determinadas medidas del Gobierno tienes que apoyarlas.

¿Y el PP no lo hace así?

Desde mi punto de vista como outsider, el señor Rajoy disiente de todo. Y rara vez ofrece argumentos. Se limita a golpear la mesa.

¿Eso cree?

No lo digo sólo yo. Todos los comentaristas extranjeros expertos en España afirman que ésta es la oposición más extraordinaria, pura confrontación.

Si yo fuera Zapatero le daba las gracias.

No creo que sea necesario. Además, no tenemos esa clase de relación tan cercana.

¿No le ha llamado tras publicar el libro?

No, no. Supongo que ha estado muy ocupado con las elecciones.

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