ESTRENO EN EL CONGRESO

Nuevos en Cortes

  • 25 de los 61 diputados andaluces renuevan la representación de la región en el Congreso de los Diputados. Tras acreditarse esta semana relatan sus aspiraciones para esta legislatura

Cuenta Alfonso Guerra en Cuando el tiempo nos alcanza que la primera vez que entró en el edificio del Congreso de los Diputados lo hizo por la puerta lateral de la calle Floridablanca –uno de los tres accesos habituales– y que, camino del despacho del presidente de las Cortes Generales, Antonio Hernández Gil, divisó viniendo hacia él desde el fondo del corredor a Manuel Fraga Iribarne, a quien “conocía de los No-Do, los noticiarios cinematográficos de la dictadura y de sus proclamaciones de estado de excepción que nos obligaban a escondernos durante una temporada”. “En los breves segundos en los que avanzamos en nuestro camino –agrega– mi mente me dictaba un dilema; ¿saltaría él sobre mí y yo sobre él? Fuimos avanzando, guardándonos el espacio, girando el cuerpo y la mirada, hasta sobrepasarnos uno al otro, casi de espaldas a nuestro itinerario, articulando un serio ¡buenos días! por parte de los dos. Cuando le perdí de vista razoné que la convivencia con los dinosaurios del franquismo sería posible al menos en el interior del edificio del Congreso”.

En estos días, 30 años después, los 350 diputados elegidos en las elecciones del pasado 9 de marzo recorren los mismos pasillos en los que Guerra y Fraga se cruzaron el primer buenos días de la Transición democrática. 25, 12 del PSOE y 13 del PP, de los 61 diputados elegidos en las ocho circunscripciones provinciales andaluzas son nuevos en la plaza, y se han podido cruzar con Guerra, convertido ahora, él también, en uno de los últimos dinosaurios, pero de otra etapa de la historia de España, la Transición democrática. Fraga, apoyado en un bastón e inclasificable, todavía recorrerá durante cuatro años más los pasillos del Senado.

Estos debutantes andaluces en Cortes apenas si han tenido tiempo de cubrir el laborioso proceso de acreditación. Pero algunos, como Carmen Navarro Cruz, diputada del PP por Almería, ya cumplieron con el obligado recorrido turístico-político por el palacio del hemiciclo y por los otros edificios de la Cámara Baja. En la Galería del Orden del Día, conocida popularmente como la M-30, se encontró con los bustos de Cánovas, Sagasta, Argüelles y Besteiro. En la Sala de Conferencias o de Pasos Perdidos admiró la bóveda de Vicente Camarón, repleta de alegorías y medallones, y la mesa de madera central, con incrustaciones de bronce y nácar, que le regaló el zar Nicolás II de Rusia a Isabel II y que ésta donó a las Cortes.

En el Escritorio de la Constitución contempló el ejemplar de la Carta Magna de 1978, obra del pendolista Luis Moreno. En el Escritorio del Reloj, disfrutó del reloj de Alberto Billeter (Barcelona, 1857), que incluye un calendario, la hora en España y el de 20 ciudades, así como el sol, la tierra y la luna y su posición con respecto a las cuatro estaciones.

En el Vestíbulo de Isabel II, se encontró cara a cara con la estatua en mármol de Carrara de la soberana, obra del escultor José Piquer y Duart, y el original de la Constitución de Cádiz de 1812. En la Biblioteca, antigua Biblioteca de las Cortes de 1811, se asombró con la bóveda de José María de Gamoneda, una alegoría del templo de las leyes, y con las más de 100.000 monografías. Pero, sin duda, esta almeriense de Macael, aunque nacida en 1960 en Granada, disfrutó sobre todo en la segunda planta del palacio, donde los retratos de todos los presidentes de las Cortes Generales han hallado refugio para combatir el paso del tiempo.

Divorciada y con tres hijos, esta licenciada en Publicidad y Relaciones Públicas reconoce que se emocionó cuando entró en el hemiciclo y sintió la responsabilidad que suponía representar a todos los españoles. Sin desmerecer otros cargos que ha ostentado y ostenta –fue parlamentaria andaluza y ahora concejal del Ayuntamiento de Macael (Almería)– su primer día en el Congreso le provocó “un hormigueo que comenzó en la cabeza y terminó en los pies”. Como buena almeriense vinculada profesionalmente al mundo del mármol y pendiente del sector agrícola, Navarro ha pedido estar en las comisiones de Industria y la de Agricultura, así como las de Asuntos Sociales y de Inmigración. De la nueva legislatura, espera que sirva para solucionar algunas de las carencias más importantes que tiene la provincia de Almería: infraestructuras del transporte (AVE, avión...) y suministro de agua.

Como la mayoría de sus señorías, esta diputada popular optará por un hotelito cercano al Congreso para pernoctar los tres días a la semana, de martes a jueves, que le tocará quedarse en Madrid. El resto del tiempo lo dedicará a su familia y a sus electores de la provincia almeriense, que le nutrirán de iniciativas.

Francisco Reyes Martínez, diputado del PSOE por Jaén, no tuvo tiempo de pasarse por el palacio del hemiciclo en esta ocasión. Pero ya lo conocía. En 1992 se fotografió en la tribuna de oradores. Era alcalde de Bedmar (Jaén) y visitó el Congreso con un grupo de hijos de temporeros. Iban camino de Navarra, donde sus padres se pasaban casi todo el año trabajando. Vicesecretario de los socialistas jiennenses, este maestro de escuela de 45 años, casado y con dos hijas, admite que “a nadie le agrada” dejar la familia atrás, pero “no se puede tener todo”.

Para defender los intereses de la provincia de Jaén y por su profesión, el hombre del consejero de la Presidencia en Madrid, Gaspar Zarrías, quiere estar en las comisiones de Agricultura y Educación. Pero sobre todo desea aprovechar la oportunidad que se le brinda con este trabajo parlamentario, él que siempre ha estado desempeñando tareas de gestor. Sobre la legislatura, Reyes desea que el PP se dé cuenta de que estrategia de la crispación “no beneficia ni a la política ni al país”, y que estos cuatro años sean fructíferos “desde el punto de vista social”.

Ana María Chacón Carretero, diputada del PSOE por Cádiz, es otra de las caras nuevas en el Congreso. Esta licenciada en Filología Inglesa apenas si tuvo que cruzar la puerta del Sol para llegar a la Cámara Baja, tras cuatro años como senadora. Eso sí, atrás ha dejado un grupo de amigos a los que ya, en estos primeros días, está echando de menos.

Es natural de El Bosque y, aunque su carné de identidad recoge que nació en Jerez, la verdad es que vino al mundo en un coche en el término de Arcos, en el cruce de la Venta Jardín, hace 37 años. Chacón es algo más que cuota. Aspira de entrada “en sacar algunas cosillas” para la provincia de Cádiz, pero especialmente para la sierra gaditana, que “es lo que más me tira”. En este sentido, confía mucho en que Alfredo Pérez Rubalcaba, con quien se reunirán el resto de los diputados y senadores gaditanos del PSOE próximamente. Sobre el cunero, Chacón dice que “tiene arte y unos puntos de gaditano”.

Sin embargo, con cinco idiomas en su haber y una dilatada experiencia como gestora de programas de Fondo Social Europeo de Desarrollo Local, esta vecina de El Bosque, sencilla y llana, está dada a mayores metas. De entrada se ha pedido las comisiones de Industria y Agricultura, pero la Comisión Mixta de la UE puede volver a ser su destino. Personalmente tiene claro que este año puede ser el momento de tener un hijo con su pareja, siguiendo los pasos de Carme Chacón, que luce un embarazo de cinco meses y que dentro de poco, si Zapatero la nombra ministra de Defensa, puede estar pasando revista a la tropa en estado de buena esperanza.

Entre los debutantes andaluces, sólo la diputada jiennense Concha Gutiérrez, consejera de Obras Públicas de la Junta durante los últimos ocho años, tiene algunas posibilidades reales de llegar a ser ministra. Ella, sin embargo, se siente tremendamente ilusionada de poder representar como diputada rasa a los ciudadanos andaluces durante los próximos cuatro años, pero especialmente a los de la provincia de Jaén. “Lo de ministra es competencia exclusiva del presidente del Gobierno, que ha acertado y seguirá acertando”, agrega esta linarense nacida en Jaén hace 54 años.

Militante socialista desde 1975 y con una dilatada carrera política a sus espaldas, Gutiérrez ha solicitado integrarse en las comisiones de Fomento y Vivienda, Economía y Hacienda, Presupuestos y UE. La llegada a Madrid le permitirá reducir una residencia, y vivirá entre su casa materna de Linares y la que tiene en la capital de España, donde se ve con su marido, actualmente destinado en la Embajada española en Londres.

Junto a Gutiérrez, Concha de Santa Ana Fernández, diputada del PP por Granada, es de los pocos nuevos que han encabezado una lista electoral. Además, a sus 35 años y divorciada, esta ingeniero de Caminos –trabajó como gestora de obras de una constructora en Andalucía–, granadina de la capital, es la número uno más joven de España.

Para ella, es “un honor defender a todos los granadinos” y llevar “el nombre de Granada en la boca” en el Congreso de los Diputados. De la nueva legislatura, espera que se recuperen “los consensos que rompió el PSOE” y recuerda que el PP logró el 9-M 10,4 millones de votos. En estos primeros días en Madrid, le acompaña su madre, que le está ayudando a encontrar apartamento en la capital de España y que mantiene una sonrisa de oreja a oreja, ilusionada con la nueva etapa de su hija. Probablemente, Concha de Santa Ana tendrá un papel importante en la Comisión de Fomento y Vivienda, aunque también ha solicitado las de Economía y

Hacienda, Industria y Cultura.

Ángel Luis González Muñoz, diputado del PP por Málaga, es aún más joven que la cabeza de lista granadina. A sus 29 años, este ya prácticamente licenciado en Política y Sociología es vicesecretario nacional de Nuevas Generaciones y una de las apuestas personales de Mariano Rajoy, pues otros dos jóvenes de la organización juvenil estarán en la Cámara Baja. Concejal popular en Antequera, su localidad natal, se plantea esta nueva etapa política como “una oportunidad de aprender”, y espera que poder practicar “una política cercana al ciudadano”. Las comisiones de Defensa e Interior están entre sus peticiones prioritarias.

Durante cuatro años, los nuevos diputados transitarán a diario por el pasillo en el que un día se cruzaron Fraga y Guerra.

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