"El tiempo de recaudar a través del urbanismo se ha terminado"

  • Con una deuda municipal de unos cinco millones de euros, el alcalde demanda una mayor financiación municipal para poder afrontar con garantía los servicios que el Ayuntamiento presta a los ciudadanos

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El alcalde socialista Juan Serrato gobierna con mayoría absoluta el Ayuntamiento de Gibraleón desde las últimas elecciones municipales. Tras la convulsa moción de censura presentada en noviembre de 2005, la Corporación municipal atraviesa una aparente etapa de sosiego y tranquilidad que pretende ser aprovechada por el actual equipo de gobierno para propiciar el desarrollo socio-económico de la población .

-Parece mentira que después de todo lo ocurrido en el Ayuntamiento olontense, usted gobierne de una forma tan holgada en esta legislatura...

-La historia mediática es una cosa y la que se vive día a día en la población es otra muy distinta. Nosotros intuíamos que contábamos con un gran apoyo popular y que podríamos conseguir una mayoría, pero no tan amplia y contundente, ya que estuvimos a punto de conseguir el concejal número 11. Una diferencia como ésta, de 10 ediles el PSOE y 7 el PP, no se había producido en Gibraleón en los últimos 20 años de democracia.

-¿Se puede afirmar entonces que la crispación ya desapareció de Gibraleón?

-Sí, pero como digo, esa crispación era más de escaparate y ante los medios de comunicación que real. La sociedad olontense para nada pretendía entrar en ningún tipo de conflicto. La población, excepto un núcleo muy reducido, lo que quería era que todo volviera al cauce democrático y las últimas elecciones municipales era el momento idóneo para poner a cada uno en su sitio; y eso fue lo que ocurrió: unos, nosotros, gobernando con un gran respaldo popular, y otro, el PP, en la oposición pagando las veleidades de quienes intentaron fracturar y crear un enfrentamiento falso que el ciudadano no tenía ningún interés que volviera a producirse.

-Esta situación de normalidad política debe repercutir en el funcionamiento del Ayuntamiento...

-Claro, ahora se dan las bases para propiciar el desarrollo económico, social y cultural del municipio. La población demanda servicios y nosotros estamos intentando cumplir las expectativas y los compromisos electorales que hemos asumido. Nos queda más de tres años para poner en marcha proyectos muy ilusionantes y de mucha envergadura.

-Para lograr estos objetivos se necesita contar con una financiación adecuada. ¿Cuál es la situación financiera del Ayuntamiento?

-Arrastramos una deuda considerable. Podemos rondar los cinco millones de euros. Y estamos dando pasos importantes para intentar reducirla; por ejemplo, en el último pleno aprobamos un plan de saneamiento y nos hemos adherido al consorcio para mejorar la hacienda local de la Junta, donde lo que se pretende es atenuar los préstamos con las entidades financieras. Además, estamos intentando mejorar los ingresos, porque hay que recaudar más, no subiendo los impuestos, sino haciendo que todos cumplan con sus obligaciones. Aquí, en Gibraleón, no se tenía ningún tipo de control respecto a los impuestos que conllevan un mayor incremento del erario municipal. Durante los años de gobierno del PP se ha tapado la deuda y esto ha provocado que vaya creciendo. Cuando llegamos, la situación era insostenible, no podíamos contactar con ningún proveedor, porque nos exigían el pago de lo que se le debía. El PP, incluso, dejó muchas partidas sin consignación. No obstante, estamos en vía de solución.

-¿Usted cree que con estas medidas coyunturales se puede liquidar esta deuda o se necesitaría contar con ayudas extra para ello?

-Las alternativas que nosotros podemos proponer tienen muchos parches, porque lo evidente es que necesitamos una mayor financiación; una financiación que sea la adecuada a los servicios que el Ayuntamiento presta a los ciudadanos. La financiación municipal hay que reformarla, como así lo viene reivindicando la Federación Española de Municipios y Provincia, porque necesitamos el poder garantizar que todos los servicios municipales se pueden llevar a cabo con absoluta normalidad y no a costa del incremento de los impuestos ni tampoco, cómo se ha hecho en otras zonas del país, de los pelotazos urbanísticos.

-¿En Gibraleón, que sepamos, se ha podido recaudar muy poco de la parcela urbanística?

-Cuando teníamos proyectos encima de la mesa es cuando se ha dado el parón, cuando se ha deshinchado el globo urbanístico. Pero como eso era una falsa expectativa, yo prefiero el momento actual, donde todos tenemos conciencia de la realidad, que no es otra que el tiempo de recaudar a través del urbanismo ha culminado. Por ello es necesario, lo recalco, que se apruebe una nueva ley para la financiación de las administraciones locales.

-Cuando usted llegó a la Alcaldía uno de sus principales objetivos era el renovar los convenios urbanísticos firmados por el anterior equipo de gobierno. ¿En qué situación se encuentran en la actualidad estos proyectos?

-A todos ellos les sacamos un mayor aprovechamiento para el Ayuntamiento. No obstante, aún se encuentran en fase de estudio porque se tienen que adaptar a las nuevas normativas urbanísticas tanto a nivel local, como el PGOU -que se encuentra en su fase de aprobación inicial-, como en los ámbitos provincial (POT) y regional (POTA), que suponen un importante recorte con respecto a las previsiones iniciales.

-¿Podría usted concretar más de los proyectos de 'El Pintao', 'Nuevo Coto Galindo' y 'Los Salones'? ¿Alguno de ellos saldrá adelante?

-No puedo precisar más, ya que también estamos pendientes de los parámetros que fije el Plan Subregional del Área Metropolitana de Huelva, porque puede ser que dentro de este ámbito puedan ver la luz alguno de ellos, especialmente los que posean un carácter turístico-hotelero, ya que los netamente residenciales van a sufrir importantes recortes al limitar la normativa vigente el crecimiento de este tipo de suelo. De todas formas, estamos atravesando una fase en la que se constata un cierto desinterés por parte de los promotores por sacar adelante los proyectos, al percibir que en la actualidad no hay mercado inmobiliario para atender esa nueva demanda.

-Del Plan General de Ordenación Urbana de Gibraleón, que se encuentra en fase inicial de aprobación, que características destacaría usted?

-Que contempla un crecimiento ordenado de la localidad y se diseña una planificación futura de desarrollo municipio en la que se tiene en cuenta, por encima de todo, que Gibraleón no pierda nunca su identidad y sus raíces.

-¿Por dónde discurrirá el crecimiento futuro de la población?

-A nivel urbano, como estamos bloqueados por la N-431 y la autovía Sevilla-Ayamonte, la única franja de desarrollo se concentra en las proximidades del río Odiel, mientras que en la parcela industrial se prevé un repunte en la zona norte, por encima de la N-431. Gibraleón ha vivido siempre de la agricultura, pero esta actividad ha pasado ya a ocupar un segundo nivel en la población. En la localidad se están generando nuevas actividades económicas y aunque el polígono industrial que tenemos ha tardado más de 14 años en desarrollarse, nuestro objetivo es poner en marcha este mismo año unas siete hectáreas más de suelo industrial para propiciar un mayor repunte del tejido comercial y productivo.

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