La rotura de una tubería deja sin agua durante 24 horas a seis poblaciones

  • La Palma, Manzanilla, Villalba, Chucena, Escacena y Paterna, las afectadas

Las poblaciones del Condado han ido recuperando la normalidad en el suministro de agua durante las primeras horas de este domingo, después de que el sábado los depósitos se vaciaran y un total de seis municipios quedasen desabastecidos, según ha informado Giahsa. Tras numerosas horas de trabajo, los técnicos del departamento de redes de Giahsa lograban restituir el proceso de producción en la planta de potabilización afectada por la avería.

Desde mediodía del sábado el agua empezó a faltar de forma sucesiva en las distintas poblaciones. Hacia las siete de la tarde, no había agua ya prácticamente en ningún punto de estas poblaciones, si bien las tareas de reparación estaban ya muy avanzadas.

Hacia la medianoche, la tubería quedó arreglada y se reabrió el circuito, con lo que la Estación de Tratamiento de Agua Potable (ETAP) comenzó de nuevo a recibir agua. Para evitar nuevos incidentes en las redes, que habían quedado completamente vacías, la recarga se llevó a cabo de forma paulatina, durante toda la madrugada, recuperándose el suministro primero en las poblaciones más próximas a la Etap y posteriormente en las más alejadas, de manera que hacia media mañana de ayer la normalidad estaba prácticamente restablecida, según Giahsa.

La avería se produjo en el ramal de entrada que conecta el embalse del Corumbel con la Etap mancomunada, ubicada en La Palma del Condado, y afectó tanto al municipio palmerino como a Manzanilla, Villalba del Alcor, Chucena, Escacena del Campo y Paterna del Campo. En otras poblaciones, como Villarrasa o Bonares, se aportó agua desde otros suministros alternativos, por lo que no sufrieron desabastecimiento en ningún momento. La rotura cortó por completo la llegada de agua bruta a la planta y, por tanto, la producción de agua potable, con lo que los niveles en la red y en los depósitos empezaron a bajar.

Se trata de una conducción de gran calibre, 700 milímetros de diámetro, situada en un terreno muy arcilloso sobre el que es muy complicado trabajar, más con maquinaria pesada como en este caso, hasta el punto que por dos veces las excavadoras quedaron atrapadas. Según Giahsa en realidad han sido dos averías sucesivas. La primera se produjo en la madrugada del jueves al viernes, cuando se detectó la rotura de un codo en la conducción.

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