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Los padres de Mª Adela sospechan que la menor escapó con su novio

  • Adeli Escala, su madre, asegura que le faltan 1.300 euros que tenía guardados en casa

El paradero de María Adela Rodríguez Escala, la adolescente iliplense de 16 años que falta de su casa desde el sábado por la noche, es todavía una incógnita. Sin embargo, la hipótesis de que la niña se ha marchado con su novio cobra fuerza. La Guardia Civil continúa con la búsqueda sin que ésta haya arrojado ningún resultado por el momento, tarea que también han emprendido motu proprio los familiares de la menor y que ya se ha extendido a localidades cercanas a Niebla, caso de Bollullos, La Palma del Condado o Villalba del Alcor.

Los padres de la niña, Javier Rodríguez y Adeli Escala, están "completamente desesperados". Ella explicó ayer a Huelva Información que sospechan que la menor se ha podido escapar con su novio, de 22 años y llamado Cristian, al que la mujer considera "posesivo, celoso y manipulador".

Estamos desesperados y sólo queremos que mi niña vuelva a casa"Mi hija me dijo 'ya me llorarás' y que se iría de casa tres días antes de desaparecer"

María Adela y él iniciaron la relación amorosa en septiembre. Javier Rodríguez manifiesta que "él quería ir muy rápido, imponer las normas". Solía llevársela fuera del pueblo y "venía desde Villalba a verla en todo momento, incluso en los recreos". La niña estaba repitiendo 4º de ESO y sus padres no consideraban que esas distracciones fueran lo mejor para su futuro. Adeli Escala acabó hablando con él pero la relación se fue agriando: "Me hablaba de malas maneras y eso que sólo han pasado tres meses, yo pensaba: ¿cuando lleven más tiempo qué va a pasar?". La cuerda se tensó tanto que "mi mujer le dijo que no quería verlo con

Cristian, el novio de la menor. Cristian, el novio de la menor.

Cristian, el novio de la menor. / h. información

 ella".

El carácter de María Adela, la mayor de cuatro hermanos, es "difícil". Más ahora, en plena efervescencia de la pubertad, pero "ya desde niña era así, muy respondona y enfadona". Siempre le ha gustado "dibujar a mano alzada, se le da muy bien", y cantar ópera: "Da clases de canto con una profesora particular en Escacena".

La menor se había enfrentado ya con sus padres a causa de esta absorbente relación. El encontronazo más reciente se produjo la pasada semana y "la castigamos una semana sin hablar con él, con el Whatsapp bloqueado y todo", apunta Adeli. Tres días antes de la desaparición las dos habían discutido fuertemente: "Me dijo, ya me llorarás y que se iría de casa", recuerda la madre, afligida. "Yo le dije que si se iba, a ver quién iba a recogerla, esas cosas que decimos los padres porque pensamos que nunca van a irse de verdad".

En esa tensión estaba la familia cuando fue a cenar el sábado a un restaurante. Javier Rodríguez narra cómo llegaron todos a casa, María Adela incluida, en torno a la media noche. Y se acostaron. Cuando a las 8:00 Adeli se levantó, intentó abrir la puerta de su cuarto y estaba atrancada por una tablilla que se había caído. Desde dentro la gata arañaba la madera para que la dejaran salir. El padre de la menor, pensando que le había pasado algo, cuenta que "tiré la puerta a abajo". Ni rastro de María Adela. Entonces fue cuando se percataron de que la puerta de la calle no estaba cerrada, sino encajada.

La primera reacción de los padres de la desaparecida fue llamar a los de él. Adeli fue la que se comunicó y "el padre me contestó mal, no tengo apoyo ninguno, y a la madre la vi muy tranquila, demasiado tranquila, ni siquiera han difundido fotos de su hijo y eso que también está desaparecido y que es epiléptico". Al saber que no estaban en Villalba, interpusieron la denuncia en el cuartel el domingo a primera hora.

La mujer interrumpe a menudo la conversación para enjugarse las lágrimas. Prosigue diciendo que "lo tenían todo premeditado" y que Cristian decía a su hija "que no se preocupara, que ella ya tenía 16 años y puede mantener relaciones sexuales y no es delito que se marche con él".

La cría vestía una chaqueta de cuero negra con cremalleras plateadas, unos leggins de color vaquero y unas zapatillas deportivas azul y rosa cuando se marchó de casa de madrugada. Se fue con lo puesto. Con un bolso y, eso sí, su madre intuye que "con 1.300 euros que tenía guardados en casa y que me faltan" desde entonces. El novio de la menor no tiene coche, "no sabemos si han podido irse en autobús o si los ha ayudado alguien".

María Adela Rodríguez tiene tres hermanos más. El que le sigue, un crío de 14 años, "está desesperado mi niño, muertecito en vida y haciendo llamamientos en las redes sociales, en Facebook e Instagram". El siguiente tiene nueve años y la pequeña, siete. "Ella me pregunta por su hermana cuando llega la noche y se me parte el alma, me dice que la echa de menos y, cuando me pongo a llorar, me pide que no sufra", confiesa Adeli.

Los padres de María Adela sólo quieren que su hija "regrese a casa cuanto antes", sana y salva. Volver a abrazarla es el mayor de sus deseos.

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