El gran olvidado de Aracena

  • Cuando fue inaugurado en 1929 por el rey Alfonso XIII, aún sin terminar su construcción, este edificio iba a convertirse en el primer parador turístico de España. Ahora se reconstruirá su cubierta

El edificio más olvidado de Aracena no es otro que el conocido como el sanatorio, y en menor medida por el de las 'Tres carabelas'. Este espacio se inauguró a finales de la segunda década del pasado siglo XX (1929), con el rey Alfonso XIII a la cabeza y aún sin ser terminado, bajo un destino inicial de ser el primer parador turístico de España. Sin embargo, su multitud de funciones, a la cual más sorprendente, ha hecho de este centro un lugar para el recuerdo de los aracenenses.

Del previsto parador pasamos al comedor para atender a los más necesitados en tiempos de la República española, puesto que por entonces las penurias económicas y el hambre formaban parte de la vida de muchos españoles. Sin lugar a dudas también de los onubenses. Con el paso de la Guerra Civil cambia todo, y el sanatorio no iba a ser menos. Ahora, con la nomenclatura de Nuestra Señora de El Carmen, su función sería de acogida para los enfermos de tórax, que término tan cuidado para denominar a los tuberculosos y tísicos. Muchos de ellos, los más pobres o débiles, fueron enterrados en fosas dentro del cementerio local de San Sebastián.

Ni que decir el constante rechazo que este edificio ha tenido entre la población de Aracena por acoger durante gran parte del tiempo a las personas de fuera que padecían variedad de enfermedades. Y esto acarreaba marginación desde los propios vecinos e indirectamente del turismo español, que por entonces ya empezaba a aflorar pasado la década de los cincuenta tras una interminable posguerra. Nada que ver con la actualidad, donde la Sierra es uno de los grandes destinos turísticos de la provincia de Huelva.

Volviendo a por entonces, paralelo a este lugar se realizaba la 'carretera del sanatorio', como aún se sigue llamando en Aracena, la ahora denominada Avenida Gruta de las Maravillas, que empieza por la glorieta donde entran los numerosos visitantes procedentes de la capital hispalense. Incluso pasarán muchos años para que esta carretera deje de perder su nomenclatura popular.

Otro de los aspectos más titubeantes del sanatorio ha sido los continuos cierres a lo largo de su historia. Una de estas etapas fue entre finales de la década de los 60 y principios de los 70 debido a la apertura de hospitales en Huelva con dos principales ventajas frente a éste: una menor distancia para los familiares y mejores condiciones de cara a los enfermos. Estaba claro que como hospital no pasaba su futuro, y sin olvidar las penurias de muchos españoles que veían cerca el final del régimen, el edificio volvía a acoger a niños de familias con problemas sociales como la prostitución y el contrabando. También menores cuyos padres tenían trabajos tan sacrificados como la labor pesquera o campesina para llamarse Hogar 'Antonio María Oriol y Urquijo'. La sociedad de Aracena no aceptaba tan fácil a estos niños en igualdad de condiciones con sus hijos. De ahí que estos menores tenían que llevar una enseñanza en el mismo centro donde vivían, y sólo en escasas ocasiones salían del sanatorio. Principalmente, los domingos para ir a misa y cuando se fueron ganando la confianza de sus maestros empezaron a relacionarse con el resto de niños jugando por las calles del pueblo.

Y este fue su gran logro, ya que con el paso de los años pudieron compartir amigos, incluso en un mismo colegio, es decir, estos niños se escolarizaron tanto en el centro de primaria 'José Nogales' como en el I.E.S. 'San Blas'. Precisamente durante este gran avance social pasa a llamarse 'Las tres carabelas', para relacionarlo con la gran gesta descubridora de Huelva gracias a Cristóbal Colón.

Pero la alegría no dura mucho tiempo, puesto que cuando sus habitantes van alcanzando la mayoría de edad cada uno se marcha a otro lugar; ya sea de origen o nuevo destino, y provoca que una vez más el sanatorio se quede desangelado y vacío. El olvido volvía a adueñarse de sus paredes porque por el exterior es de los lugares más vistos y de paso obligado para los aracenenses con esos contrafuertes característicos hacia la carretera que en parte, y salvando siempre las diferencias, recuerdan a los de la fachada principal de la iglesia Prioral del castillo. Tras años con las puertas cerradas, deterioro propio del paso del tiempo, y el misterio de los más pequeños, hacían de las 'carabelas' un centro casi mágico para los más aventureros niños de la localidad junto a las laderas del castillo de Aracena.

Sin embargo, algunos problemas estructurales en la guardería infantil de 'La Jara' provocaron una reválida más para el 'Carabelas' con la estancia de niños entre cero y tres años. Y una de sus últimas funciones, en este caso únicamente las pistas deportivas exteriores en muy mal estado sirvieron para las clases de los mayores del colegio 'José Nogales' por su última gran obra para la mejora de las instalaciones.

El motivo era que las clases de estos jóvenes se daban donde ahora está ubicada la sede tanto del GDR (Grupo de Desarrollo Rural) como el Aula de Música 'Ian Murray', es decir, pegado al 'sanatorio'.

Después, en la década de los noventa sus dependencias interiores y exteriores han servido como aprendizaje de varios grupos de jóvenes gracias a las Casas de Oficio y Escuelas Taller propuestas por el Ayuntamiento. El trabajo siempre ha sido positivo, pero la falta de continuidad e imprecisiones para el futuro del centro han anulado el esfuerzo realizado.

Ya entrado en el siglo XXI por Aracena se comentaba de que había indicios de convertirse en un centro de acogidas de jóvenes aislados socialmente, de cuyo propósito se encargaron de difundir el rumor de la calle algunas chirigotas durante el Carnaval cebollero de ese año.

El futuro del edificio de 'Las carabelas' es incierto y dudoso, pero esperanzador en cuanto la Junta de Andalucía traspase definitivamente este espacio al Ayuntamiento de Aracena. Como novedad hay que indicar que se va a rehabilitar la cubierta del edificio, cuyas obras contará con un presupuesto de 351.000 euros que serán financiados por los fondos estatales que el Gobierno central ha consignado para Aracena.

El Consistorio y sus representantes serán los encargados de acordar la próxima función de este destinado inicialmente como Parador Turístico de España pasando por multitud de derroteros, cuyo pasado aún no está olvidado ni su final escrito.

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