El cambio climático amenaza a la dehesa

  • Las prácticas selvícolas inadecuadas o su abandono actúan también como un factor determinante en los procesos de la 'seca del encinar' y el alcornocal

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El cambio climático está disparando el proceso de decaimiento de encinas y alcornoques en Andalucía. Pero no es la única causa de la denominada 'seca del encinar'. El decaimiento forestal, según expertos en la materia, es una enfermedad compleja resultado de la acción de múltiples factores. La complejidad del fenómeno es tal que hace que por el momento no se pueda encontrar un remedio sencillo, una solución única y eficaz que sirva para atajar este fenómeno que afecta a encinares y alcornocales. Esta es una de las conclusiones a la que ha llegado un grupo de científicos que ha elaborado un estudio sobre la 'seca', a través de un convenio de la Consejería de Medio Ambiente con la Universidad de Córdoba, en el que ha participado Rafael Navarro Cerrillo.

El estudio señala que el decaimiento de 'Quercus' se produce sobre masas con un importante déficit selvícola, donde las sequías prolongadas son el principal factor incitante y con la presencia de al menos un agente biológico que causa la muerte del arbolado. Es decir, por una parte intervienen factores bióticos como hongos (uno de ellos Phythoptora cinnamomi) e insectos y, por otro, abióticos como la sequía y una selvicultura inadecuada que, en ocasiones, actúan de forma no sincronizada.

Sobre las condiciones climáticas, el problema que se da en el encinar no es tanto que se hayan reducido las precipitaciones y que haya dejado de llover como el aumento de las temperaturas que se ha producido en las últimas décadas, lo que está provocando que especies como las encinas estén comenzando a sufrir un importante 'estrés' en periodos de sequía muy severa. Así, el clima está delimitando la vegetación y creando unas condiciones muy favorables para que se produzca un incremento de las plagas y enfermedades.

Un inventario realizado en 1999 apuntaba ya un número de 465 de focos de la 'seca' en Andalucía de los cuales 110 se ubicaban en la provincia de Huelva. En la actualidad la cifra se ha multiplicado por una cifra aún por determinar. En cualquier caso, en el Andévalo onubense, una de las zonas afectada, el patrón de daños ocasionados por la 'seca' se caracteriza por focos de tamaño pequeño, daños asociados a la presencia de la 'Phythophtora cinnamomi', uno de los agentes patógenos de las plantas leñosas más destructivas del mundo, al que se unen otros como los hongos e insectos. En esta zona, los estudios realizados muestran que posiblemente el cambio climático ha contribuido a la severidad de los daños provocados por 'P. cinnamoni' y su acelerada dispersión.

En la zona de la Sierra los focos son de tamaño más irregular. En este caso, aunque se ha diagnosticado la presencia de 'P. cinnamoni', al parecer, no pueden asociarse los daños exclusivamente a este agente sino que el debilitamiento progresivo de la masas se asocia a climas más áridos.

Con todo, los científicos coinciden en que el principal factor en los decaimientos del género 'Quercus' es la sequía. Las alteraciones sufridas por el clima en los últimos años, con periodos de sequía y aumento de la temperatura estival, con un claro reflejo en el empeoramiento del estado general de las coberturas vegetales, parecen ser importantes indicios de la existencia del cambio climático.

Los científicos señalan también que el factor de predisposición más importante en el proceso de la 'seca' es de tipo selvícola. Las prácticas selvícolas aplicadas las masas de 'Quercus' son muy variadas, destacando por su posible influencia en el estado vegetativo del arbolado las podas, los descorches, los desbroces, el laboreo del suelo y el sobrepastoreo.

La función principal de las podas en los encinares es la producción de la bellota, mientras que en los alcornocales se busca optimizar la producción del corcho. Las podas de mantenimiento, habituales en la dehesas, afectan a ramas de pequeño calibre y son por lo menos discutidas en el ámbito científico y técnico.

Los resultados de estas prácticas indican además que la poda de mantenimiento no mejora la producción de bellotas de forma clara y sí la presencia de insectos en algunos cortes.

Por otra parte, las podas sanitarias para intentar recuperar el arbolado y limitar las plagas y algunas enfermedades, las cuales suelen ser intensas y sobre ramas gruesas, acaban produciendo en el árbol un desequilibrio.

El aprovechamiento ganadero de las dehesas y el laboreo del suelo para su puesta en cultivo también tienen efectos sobre los encinares y alcornoques. La intensificación ganadera que han experimentado muchas dehesas, con aumentos importantes de la carga ha dado lugar al sobrepastoreo que junto a la labores dadas al suelo para establecer cultivos y el paso de maquinaria en las tareas de cosechas provocan alteraciones y el establecimiento de condiciones favorables para la aparición de agentes como la podredumbre causada por la 'P. cinnamomi'.

En síntesis, los científicos apuntan a que una mala ejecución de los trabajos selvícolas o su abandono puede actuar como un factor en los procesos de decaimiento. Por ello, apuestan por incorporar el problema del decaimiento forestal como una parte importante de la selvicultura y la ordenación de montes, buscando mejorar el estado vegetativo del arbolado y su regeneración.

En este punto se refieren a poner en práctica el Plan Técnico de Gestión para Explotaciones Silvopastorales y la creación de asociaciones de tratamiento integral en encinares y alcornocales. En opinión de los científicos, la complejidad de los factores que intervienen en el síndrome de la Seca requiere elaborar una estrategia integral de lucha contra los daños, estrategia que pasa por un plan coordinado de trabajo que optimice los recursos disponibles para la lucha contra la 'seca' y que permita en el plazo más breve posible frenar el actual proceso de deterioro.

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